| Ante la Semana Santa de Antequera de 2012 |
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| Escrito por Ángel Guerrero |
| Viernes, 30 de Marzo de 2012 11:18 |
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Que los árboles no nos impidan ver el bosque. ¡Ya estamos en Semana Santa! No cae siempre en la misma fecha, por el fundamento de la gran fiesta cristiana que se celebra: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que ocurrió durante la Pascua judía, conmemorando la liberación de su esclavitud de Egipto, el día 15 del mes de Nissan. La primera Luna llena de primavera, conocida como Luna de Parasceve, "viernes en el que se hacían los preparativos para la comida del sábado". El motivo de que eligieran una Luna llena para esa fiesta era que aquellos pueblos pastores que se reunían en Jerusalén, viajaban mejor de noche si había una Luna llena que les iluminara el camino. Precisamente en viernes fue cuando murió Cristo y en el año 325, en el Concilio de Nicea, se decidió que el Domingo de Pascua de Resurrección habría de ser el domingo inmediatamente posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debería calcular empleando la Luna llena eclesiástica. Sin embargo, ésta casi siempre coincide con la luna llena astronómica, de modo que para efectos de cálculo es generalmente válido emplear la más tradicional definición astronómica. Por eso puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril.
![]() Satisfecho este dato, que muchos nos hemos preguntado, hay que incidir en los dos aspectos que nos traen nuestras procesiones. Ya saben: uno, cumplir la idea de aquellos sacerdotes que decidieron "sacar los altares a la calle", para mover al arrepentimiento a los cristianos "viendo" la Pasión y Muerte de Jesús, en esas portentosas imágenes de las que las que nuestras procesiones son fiel y cumplido ejemplo, o el dolor de la Virgen, increíblemente recogido en todas y cada una de las que procesionan en Antequera, siendo obligada la lectura del "Cómo lloran las Vírgenes de Antequera", que nos legó nuestro ilustre e incomparable paisano el doctor Juan Manuel Moreno García. Pero que "los árboles" de tanta belleza no nos impidan ver el "bosque" de su objetivo: movernos al arrepentimiento en las muchas cosas en que todos, sin excepción, debemos mejorar que, a fin de cuentas, es el mensaje que trasluce de esas imágenes que cantamos, vitoreamos y llevamos en penitencia. Pero hay un segundo aspecto que no cesan de recordarnos los buenos sacerdotes: junto a esas imágenes que tanto decimos querer, hay otros "cristos" vivos, que sufren y padecen, que lloran y sufren por nuestra acción u omisión; otras "marías", que lloran por el dolor de sus hijos… Hoy, el azote del paro debe movernos a tratar de evitarlo, empezando por nosotros mismos, viendo si podemos ayudar a una persona siquiera, compartiendo lo que tengamos, por poco que sea… por culpa de quien sea.
Hoy, el azote de la droga, podemos ayudar a combatirlo, en esas asociaciones increíblemente ejemplares que no se limitan a apenarse por quienes han caído en sus redes, sino que dedican horas y horas a ayudar a que salgan de esa maldición. Y nadie crea que esto que decimos es fruto del tiempo que vivimos, pues éste es el mensaje que ese Cristo con la cruz a cuestas, o clavado en la cruz; esa Virgen suplicante, con el corazón encogido por el dolor, nos dejaron para que lo cumpliéramos. "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo"; ahí radica el objetivo de la Semana Santa. Por eso, que los árboles de tan bellas imágenes, no nos impidan ver el bosque de su objetivo. Este año, más que nunca, no habrá que decir por qué o por culpa de quién… |
| Última actualización el Viernes, 30 de Marzo de 2012 11:59 |
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