Nuevamente las amarillentas
páginas de El Sol de Antequera, compendio de la historia local
desde 1918, vuelven a aportarnos los datos que, de otra forma, se hubieran
perdido en el olvido, sobre los desfiles procesionales de hace 75, 50
años, es decir de 1927, de 1952.
En 1927 nuestro semanario lamentaba que siendo Antequera ciudad de tan
rico patrimonio cofrade «las procesiones hayan quedado limitadas
a un sólo día y ello gracias a nuestras grandes cofradías
de 'Arriba' y de 'Abajo' que son las que mantienen los fines para los
que fueron fundadas». Efectivamente, en 1927 le correspondió
el turno a la Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús,
que desfiló el Viernes Santo 15 de abril. Una sola procesión,
pero suficiente para atraer a nuestra ciudad a infinidad de visitantes
a los que se había ofrecido en estas mismas páginas, desde
semanas atrás, los mejores y más «higiénicos»
hospedajes en los diversos hoteles y pensiones que ofrecían a
los viajeros «servicios de autobús a la Estación»
para todos los trenes, medio más usado en aquella época.
La procesión
del Viernes Santo de 1927 se inició en casa del hermano mayor
señores Rojas Arreses-Rojas, de donde salió el «desfile»
a las cuatro y media en punto de la tarde. De ese desfile formaban parte
las armadillas y los hermanacos, con los niños Diego Quintana,
Juanito Franquelo y Enrique León como «campanilleros de
lujo» y los señores Diego y Juan Quintana Sánchez-Garrido
y Sebastián Herrero Sánchez, como hermanos mayores de
insignia de las tres joyas de tronos del Niño Perdido, el Dulce
Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Paz.
La procesión se ponía en marcha a las cinco -¡a
ver si se enteran nuestras cofradías, porque ese horario permitía
un total «lucimiento» de los tronos-, precedida por un piquete
de la Guardia Civil montada y la Banda de Cornetas y Tambores Municipal.
Tras el Niño Perdido iban los niños del Colegio Seráfico
de Capuchinos y una «numerosa orquesta»; detrás del
Señor, la Banda Municipal y tras la Virgen la Banda del Regimiento
de Córdoba. Números de la Guardia Civil y de Carabineros
escoltaban los tres tronos.
Las autoridades e invitados se incorporaron al «guión»
en la Plaza de San Sebastián, desfilando por unas calles atestadas
de gente que aplaudieron el orden, el fervor y la belleza de los tronos
de los que eran camareras doña Carmen Vidaurreta, doña
Purificación Palma y doña María Checa, respectivamente.
El paso por la calle Infante, ya de noche, «duró dos horas»
ante la cantidad de saetas que se les cantaron y las numerosas bengalas
que se quemaron en su honor. Como era tradicional, la subida por la
Cuesta de la Paz, se hizo «corriendo la vega», con un ligero
incidente en la plazuela de Santo Domingo «fruto del exceso de
celo de quienes no debieron confundir una manifestación inofensiva
y las de otro orden».
A la semana siguiente, «El Sol» seguía reclamando
que se organizase una Semana Santa de acuerdo con al rico patrimonio
cofrade antequerano.
En 1952, contaba ya Antequera con su Agrupación
de Cofradías, presidida e integrada por los señores Francisco
Ruiz Burgos, Luis Moreno Rivera, Francisco Gálvez Cuadra, José
de las Heras Casaus, Antonio Gálvez Cuadra, José Muñoz
Burgos, Francisco Ruiz Ortega, Ricardo de Talavera Gómez, Salvador
Miranda, Gonzalo Ruiz, Carlos Blázquez, Ramón Muñoz,
José Vergara, José Puche, Pedro Rojas, José Moreno,
José Luis Rodríguez, Francisco Cordón y Tomás
García.
Organizaron unos desfiles que se abrieron el Domingo de Ramos, con la
procesión de «La Pollinica», de la que era hermano
mayor José Moreno Gutiérrez, camarera la señora
Rosa Ruiz Sevilla y hermano mayor de insignia José Villalón
Ramírez. Eran celadores y campanilleros de orden Angel García,
José María Zavala, Baldomero de Rojas, José María
Gómez, Paco Miranda, Antonio Bracho, Antonio Hernández,
Miguel Mohedo y José María Moreno.
El Martes Santo, el Mayor Dolor, que presidía Francisco Cordón
Henestrosa, siendo camareras del Señor y de la Virgen, respectivamente,
las señoras Margarita Bouderé de García de Castro
y Dolores Jiménez Blázquez, y hermanos mayores de insignia
Pedro Lanzat Ríos y Agustín León Burgos. La Cofradía
«fundada el año anterior, entrena éste todo el cuerpo
procesional».
El Miércoles, la cofradía del Consuelo que presidía
José Vergara Usátegui. El Señor de la Misericordia,
tenía como camarera a doña Remedios Jiménez de
Vergara y como hermano mayor de trono a don Rafael Tortosa Alarcón,
siendo campanilleros Rafael Villalón Moreno y José Bracho
y celadores Pedro Cebrián, José González, Francisco
García y José Aciego. La Virgen del Consuelo, tenía
como camarera a doña Cecilia Lora de Blázquez y como hermano
mayor de insignia a don Antonio García Cabello. Celadores, Pedro
Puche, José J. Narváez, Agustín García,
Sebastián Puche, Miguel Gómez, José Martín,
José Durán y Rafael del Pino, siendo campanilleros Federico
Barranco y Salvador Hazañas. Era jefe de celadores don Pedro
González Aragón y campanilleros infantiles José
Puche Vergara y José Luis Sarria Fernández.
El Jueves, la Archicofradía de «Abajo»
presidida por Ricardo de Talavera Gómez. Del Niño Perdido
era camarera doña Carmen Rojas Burgos de Miranda y hermano mayor
de insignia José Quintana Paradas; campanillero Rafael Jiménez
Jiménez y celadores Francisco Quintana Ruiz y Juan Sánchez
Ruiz. Del Dulce Nombre era camarera doña Purificación
Palma de Vidaurreta y hermano mayor de trono Juan Quintana Paradas.
Celadores Juan Quintana Ruiz y Francisco León Bailén.
Campanillero, Alfonso Patricio Lozano. De la Virgen de la Paz, camarera
doña Dolores Bellido Checa de Luna y hermano mayor de insignia
Sebastián Herrero Sánchez. Celadores, Francisco Madrona
Frías, Joaquín Checa Ruiz y Francisco Muñoz López
y campanillero Rafael de la Linde Pérez.
El Viernes Santo, la Archicofradía de «Arriba» que
presidía Gonzalo Ruiz Ortega. De la Cruz en Jerusalén
era camarera doña Carmen Bellido, viuda de Cuadra y hermano mayor
Joaquín Moreno Laude. Celadores, Salvador Muñoz Sorzano
y Antonio Palma y campanilleros Enrique Herrera León, José
Moreno Muñoz y Alfonso Mir Rojas. De Jesús Ayudado por
el Cirineo era camarera doña Dolores Bellido viuda de Santolalla
y hermano mayor de insignia don Manuel Rosales Laude; celadores, José
González Cobos y Daniel Cuadra Bellido y campanilleros José
Herrera León y Bernardo Gómez Laude. En fin, de la Virgen
del Socorro, camarera doña María Teresa Rojas viuda de
Jiménez y hermano mayor José Rosales García. Campanilleros,
Francisco Rosales Laude, Manuel Gallardo Herrera y Francisco de las
Heras Espinosa, y celadores, Pedro González Aragón, León
Moreno Rojas, Juan Luis Moreno Laude y Juan Antonio Espinosa Zavala.
El Domingo de Resurrección, saldría el Resucitado de la
iglesia de Santo Domingo, formando en su cortejo penitentes de todas
las Cofradías.
Como puede comprobarse, muchos de los mencionados
se fueron para siempre, tras ser piezas básicas de nuestras cofradías.
Vaya para ellos, y para quienes felizmente siguen entre nosotros, nuestro
recuerdo agradecido.
por ÁNGEL GUERRERO