Lo conocemos desde pequeño, en 1989 comenzó como voluntario en las labores de extinción de incendios y desde 2003 es bombero profesional. Se trata de Joaquín Molina Rodríguez (Antequera, 2 de marzo de 1970) quien es el primer voluntario de la ciudad que el Consorcio Provincial de Bomberos ha enviado a La Palma para ayudar por la catástrofe del volcán.

En nuestra edición digital y canal de YouTube puede ver la entrevista que realizamos por videoconferencia en uno de los pequeños descansos que tiene en esa tierra que padece la lava del volcán que está arrasando con todo lo que se encuentra en su salida natural.

Se cumple lo de que hay un antequerano presente cuando ocurre alguna historia o viajas por el mundo y te lo encuentras sin esperar. Pues cómo no, en La Palma, está este bombero de la tierra que acude voluntariamente para ayudar en lo que precisen.

Agradecidos por atendernos en su labor, nos expone que “llegamos el domingo 28 y tenemos previsto, si no existe ningún inconveniente, regresar el día 6 de diciembre”. Está porque “el Consorcio sacó lo de colaborar con ellos y hemos venido los que estamos ahora mismo y los próximos turnos que lleguen son totalmente voluntarios”. 

Cuando llegaron suponemos que debe ser de los peores sucesos en los que han participado. “Sí, sobre todo ver algo que es tan lento y que nadie puede pararlo, ver la lava saliendo, pasito a pasito, y que se encuentre lo que se encuentre, se lo lleva, la verdad es que sí. Aquí todo lo que se hace fuera de la zona de riesgo de la lava”. 

¿Qué se han encontrado?: “La colada se ha dividido en zona norte y zona sur. La zona norte, que es la que está ahora mismo con más lava, y la zona sur es la zona más afectada por las cenizas, debido a los vientos. Un día hemos estado en la zona sur limpiando algunos tejados porque aquí son planos y se hace para que los tejados, si llueve, no haya un desprendimiento del mismo. Otro día estuvimos en la zona norte ayudando a los vecinos a sacar enseres de sus viviendas”. 

Acostumbrados a que os llamen para un incendio y tengáis que ir rápidamente en el camión de bomberos, sabiendo a lo que ibais, ¿cuál ha sido la reacción al ver lo que os habéis encontrado en La Palma? “Para mí personalmente muy duro, porque incluso en el hotel que estamos existen familias que se han quedado sin casa. Si es una inundación la casa se puede arreglar, pero aquí, dentro de la colada ves salir chimeneas de casas, colegios destruidos... está siendo muy impactante. Pero estamos haciendo lo que está dentro de nuestra mano”. 

Se demuestra que la naturaleza es la que manda. “Tengo ahora mismo a un kilómetro el volcán y ver el color, las llamas, es impactante y cómo ruge. Cada quince minutos cambia, te echa el humo negro, te lo echa blanco, no echa nada, echa piedras... es totalmente un ser vivo”. 

¿Qué ambiente hay entre el personal? Porque ahí estáis bomberos, fuerzas de seguridad, vulcanólogos... “Nosotros tenemos dos guardias civiles del Seprona que nos están llevando según nos indica el puesto de mando”. 

Viendo las imágenes volver a vivir en esos sitios va a ser muy complicado. “No, no pueden. Es una zona que cuando nosotros llegábamos tenía la lava a dos metros. Hoy puedes llegar y tener seis metros de altura. Crea nuevas montañas, desapareciendo el paisaje anterior”. 

¿Hay peligro para las personas? “Una cosa sí está muy clara, está totalmente delimitado lo que es la colada y tanto cara norte como cara sur, existe un espacio que está desalojado, no hay nadie, solo entramos nosotros desde 9 de la mañana a 7,30 de la tarde; a partir de esa hora no dejan pasar a nadie, está totalmente cortado por la Policía Nacional y Guardia Civil. Nos movemos por zona segura; está siempre cayendo ceniza”.

Cuando hemos estado en un incendio en Antequera hemos visto cuando os encontráis el fuego, cogéis la manguera y lo apagáis. Cuando habéis visto la lava de cerca, suponemos que impotencia de no poder acabar con ella. “No te puedes imaginar cuando lo ves de noche, cómo impacta. Es una impotencia total”. 

¿Han llegado a tener algún contacto con alguien que viva en esa zona, que pida que deis una vigilancia por la casa, por el colegio...? “Sí, con alguna familia que ha ido a recoger enseres, hemos ido a ayudarles y a tomar medidas con nuestros detectores de gases para ver si el ambiente es respirable para poder entrar en la vivienda”.

 

La primera noche en la Palma

De la primera noche que ha estado en La Palma, ¿qué pensó después de haber visto la lava, el volcán? “La verdad es que me acosté con susto, diciendo ‘si esto dice de irse’... Estaba totalmente impactado. Esa luminosidad de la llama que suelta es muy impactante”.

 Hay mucha gente que querrá ayudar a La Palma. ¿Cómo se puede hacer a la isla desde España o desde Antequera? “Se están haciendo programas para recolectar dinero. Aquí hace falta. En mi hotel hay una familia, un matrimonio con el niño... y es duro porque nosotros empezamos a comer, contamos la historia del día, y ellos nos miran como... Es algo que les ha hecho mucho daño en la vida”. 

¿Algo que se pueda sacar de positivo de la experiencia en La Palma? “Yo creo que hay mucha gente volcada aquí trabajando voluntariamente. Los dos guardias civiles que están trabajando con nosotros son también voluntarios, vienen cada cinco días, cinco días regresan a sus casas, y también son voluntarios. Cruz Roja, Protección Civil... hay mucho voluntariado trabajando”. 

Como es su caso, que voluntariamente está ahí porque ha querido y no percibe algo extra por ir, sino lo hace humanamente por sus valores, por sus sentimientos, por querer ayudar a la gente de La Palma, aunque respaldado obviamente por bombero que eres por el Cuerpo.  “Correcto, no se puedo explicar mejor”. 

¿Y cómo fue apuntarse? Suponemos que desde el Consorcio Provincial de Bomberos os lo dijeron. ¿Le salió al instante o lo tuvo que pensar? “Lo pensé en el instante; lo tenía pensado: “si el Consorcio fuera, yo iría”. 

¿Qué mensaje muestra  Joaquín Molina, nuestro bombero antequerano, a los vecinos damnificados por el volcán? “Que los de La Palma lo van a levantar, van a conseguir salir de ésta. Los ves cuando estás limpiándoles los tejados, cómo te dan las gracias. Como seres humanos están luchando y lo van a superar”. 

Ahora llega Navidad y hay que valorar la vida como lo que estáis viendo en La Palma. ¿Qué podemos sacar para tener en cuenta de lo que se vive en La Palma? “Que evidentemente la Naturaleza puede con nosotros, pero creo que La Palma, los palmeños lo van a conseguir, están luchando para intentar solucionar el problema que tienen con la ceniza y con lo demás, y darle ánimos y colaborar con la gente de La Palma”. 

Ya saben que tenemos a nuestro héroe particular, José Gil, que dio su vida en unas inundaciones para salvar a personas, pues como él, todos los días están los bomberos, las fuerzas de seguridad, que dan su vida para salvar a las personas y Joaquín no lo dudó, dejó a su familia, a sus amigos en Antequera y allí está en La Palma. 

No somos conscientes de la suerte que tenemos con profesiones vocacionales como los bomberos, los sanitarios, los policías, los guardias civiles, de la labor que hacen diariamente, pero ahí están. ¡Qué buena herramienta y qué buenos ángeles tenemos con ustedes, que nos ayudáis cada día sin que lo sepamos!

Y nos amplía: “De hecho aquí el día 12 volvemos a venir uno de aquí de Antequera y aquí estamos para ayudar en lo que se pueda”. Y terminamos la entrevista con su reconocimiento: “Seguro que José Gil está aquí al lado echándonos una mano”. 

Joaquín Molina Rodríguez, el antequerano que conocemos desde su niñez y que tras conseguir el sueño de su vocación: ser bombero, ahora está voluntariamente ayudando en la Palma.

 

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