Con 50 años se ha formado, trabajado e investigado no sólo en España, sino en Europa y Estados Unidos. Defiende la sanidad pública y pide la presencia de neurólogos en hospitales comarcales como el de Antequera donde podrían mejorar la salud de las personas que lo necesitan.

Los Efebos de Antequera del año 2022 reconocen a personas y colectivos por su trayectoria y entre ellos hay algunos poco conocidos como la antequerana Carmen Paradas López, una eminencia dentro de la investigación neurológica. Desde Sevilla, tanto en su hospital como en su instituto, es una referencia para España, Europa e incluso en el mundo. Trabaja en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla e investiga en el Instituto de Biomedicina (IBiS). Es responsable de la Unidad Neuromuscular-ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) que forma parte de la Unidad de Referencia Nacional (CSUR) y la europea (ERN EURO-NMD). 

Dirige el grupo de investigación en la línea de “Esclerosis Lateral Amiotrófica y trastornos neuromusculares” dentro de la red internacional TREAT-NMD, consorcio europeo dirigido a proporcionar una infraestructura que acelere la investigación y desarrollo de terapias en enfermedades neuromusculares y ELA a escala internacional. Nos pasaríamos páginas y páginas exponiendo su trabajo y labor científica, por lo que con motivo de la entrega del Efebo este Día de Andalucía, acercamos este personaje a su tierra, a la que viene siempre que puede. Hija de Rafael Paradas Rodríguez y María Antonia López Pérez se enteró de la concesión del Efebo de Antequera cuando... “estaba en la consulta y empecé a ver una llamada de teléfono insistente de un familiar, un primo mío, José Ángel López, que es de Cartaojal, que fue el primero en enterarse y no paraba de llamarme. Cuando pude lo cogí, y fue él el que me lo dijo. Y luego ya por supuesto me llamó el Alcalde y los medios de comunicación que se pusieron en contacto conmigo”. 

 

 

 

Carmen Paradas, neuróloga investigadora que trabaja desde Sevilla para todo el mundo 

Muchos nos preguntamos ¿quién es Carmen Paradas tan destacada neuróloga en Sevilla? ¿Qué relación tiene con Antequera?  “Aunque no viva ahí, pero mis padres son los dos de Antequera. Mi padre es de la zona de las Huertas del partido del Arroyo y mi madre de Cartaojal. Ellos se conocieron y toda mi familia, tanto paterna como materna, son de Antequera. Mi pareja también es de Antequera, mi hermano vive en Antequera, mi sobrina vivía ahí, mis amigos son de ahí, tenemos casa en el campo, en la ciudad... de manera que mi infancia, mi adolescencia, ahora, todas las fiestas, verano, Semana Santa... las paso en Antequera”. 

Aunque pertenece a la provincia de Málaga, tenemos mucha relación con Sevilla, de la que se dice se tiene mucha similitud. “Un poco; la idiosincrasia... veo alguna similitud,  más con esta parte de Andalucía que la otra. Está en el centro geográfico, pero quizá tire un poquito más para acá”. Buscando noticias de Carmen Paradas, es neuróloga y está entre la investigación y tratando a los pacientes, en el día a día. Entre el Hospital Virgen del Rocío y el Instituto de Sevilla. “Coordino una unidad mixta que se dedica a la asistencia de pacientes neurológicos en el Hospital, pero luego tenemos la otra pata, la parte investigadora en el Instituto de Biomedicina de Sevilla. Los dos centros están juntos, en el mismo campus y tenemos la unidad clínica y luego un laboratorio en el instituto que se dedica a las enfermedades neuromusculares y coordino un equipo de 13 personas en los dos ámbitos, tanto puramente clínico como investigador. Pero nuestra investigación, lo que hacemos en el laboratorio, siempre parte de los pacientes, de lo que vemos en la consulta. Eso es lo que se llama una investigación traslacional: trasladas lo que ves en la clínica al campo de la investigación. Hay gente que se dedica a una investigación mucho más básica, que no tiene tanta relación directa con los pacientes, pero en nuestro caso, sí”.

Un trabajo en Sevilla muy importante y destacado dentro de España y de Europa. Incluso estuvieron en Estados Unidos investigando, compartiendo lo que veis en los pacientes y para poder tratar lo que hay. “Hice mi doctorado en este tipo de enfermedades neuromusculares en Barcelona y después mi estancia posdoctoral en la Universidad de Columbia en Nueva York donde estuve dos años. Ahí arrancó el grueso de mi carrera investigadora con el apoyo de proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Sanidad español. Entonces tú aportas tus ideas, las presentas, tu currículum, y el Ministerio decide si financia lo que tú quieres investigar; sí le parece interesante te da dinero y tú presentas resultados y así fue como empezamos a hacer investigación”. 

Dentro de la neurología, ¿en qué campo, en qué investigación se centra? “En las enfermedades de origen genético que afectan al nervio y al músculo y a la neurona motora. A la gente le sonará enfermedades como la distrofia de Duchenne, por ejemplo, o la ELA, la esclerosis lateral amitrófica. Ésas son enfermedades que afectan al sistema nervioso periférico y en ésas son en las que nos centramos. Sobre todo en descubrir nuevos genes que están provocando este tipo de enfermedades, y luego intentar en el laboratorio investigar por qué se produce la enfermedad y generar modelos, tanto celulares como animales, para buscar una terapia posible”.

¿La causa es genética o hay algo en la vida de hoy, de lo que tenemos alrededor, que hace que se desarrolle la enfermedad? “Hay una parte de enfermedades que son genéticas, puramente genéticas, y se sabe que la causa es ésa. Pero otra parte de las enfermedades como las que he nombrado, como la ELA, que solamente un 10 por ciento es genética y un 90 es adquirida. Y ahí el mecanismo es mucho más complejo porque, como tú dices, influyen muchos factores. Factores ambientales, factores condicionantes familiares, factores de vida diaria... y esos mecanismos sí que son más complicados. En la ELA por ejemplo no se conoce cuál es la primera causa, porqué empieza la enfermedad. Es más complicado”.

Es muy complicado y en una entrevista no vamos a resumirlo todo, pero... ¿hay algunas recomendaciones básicas, aunque no sean la solución, para estas enfermedades neurológicas que pueda recomendar? “Es diferente. Si tratamos por ejemplo el alzhéimer, que no es mi campo en concreto, pero en el alzhéimer pues se sabe que mantener una mente activa, el tener una estimulación cognitiva adecuada... eso parece que retrasa o va en contra de que aparezca la enfermedad. Y en la parte mía, en la parte neuromuscular mantener una vida activa siempre te va a ayudar, tanto a retrasar la aparición de una posible enfermedad como a llevarla mejor en el caso de que aparezca. En el caso de las enfermedades genéticas es verdad que hay poco que hacer y bueno el gen determina que tengas el defecto. En el caso de la degenerativas el mantenerte activo y el mantener una estimulación cognitiva parece que mejora o retrasa la aparición”.

Teniendo en cuenta las investigaciones que están realizando, cada vez aparecen en personas más jóvenes.  ¿Qué ocurre? ¿Que antes no se investigaba, no se tenía en cuenta? Personas con 20, 30 ó 40 años, están en una fase muy avanzadas. ¿Qué es lo que ocurre?   “Sí, hay muchas de estas enfermedades, sobre todo en el campo que yo me dedico, son enfermedades de las que se denominan raras, que son menos frecuentes y muchos compañeros que nos preguntan: ‘Esto antes no sonaba y ahora hay tanto’. Es que se conoce más y se diagnostica más. Incluso por ejemplo en la ELA, conociéndose ahora como se conoce, que los médicos de cabecera ya tienen mucho más conciencia de cuáles son los síntomas por los que se inician la enfermedad y los derivan al neurólogo... Todavía tenemos un retraso medio de un año en el diagnóstico. Es decir, pacientes que tienen una ELA tienen una media de un retraso de un año. Pero no en España, en cualquier parte del mundo. Es decir que son enfermedades a veces difíciles de diagnosticar, pero ahora se diagnostica más, entonces se conocen mejor y parece que hay más pero no hay más”. 

Depende del enfermo, del paciente, el que tiene que avisar y luego siempre la atención primaria, el médico de cabecera el que tiene que ponerlo en contacto. “Sí, nosotros estamos haciendo muchas sesiones, muchas campañas de difusión, con nuestras sesiones de pacientes y desde el Hospital, con atención primaria que son el primer escalón. Por suerte en España tenemos un sistema sanitario bastante bueno en comparación con otros países y yo la verdad que me siento muy orgullosa, allá dónde voy, de mi sistema sanitario, que es universal y que cubre a todo el mundo, pero es verdad que la atención primaria es el primer escalón y bueno es muy importante detectar los síntomas, que a veces son muy diferentes. En una ELA por ejemplo hay pacientes que empiezan con problemas para hablar y otros pacientes que empiezan con un pie caído. Fíjate qué dos maneras de enfermar más distintas y los dos al final van a desarrollar la misma enfermedad. Entonces hay que estar un poco alerta sobre este tipo de síntomas y acordarse de que puede ser neurológico, que si alguien habla mal no tiene que ser sólo del otorrino; o sea, el que se le cae un pie no es solo del traumatólogo, que es lo primero que piensas, sino que puede ser algo neurológico”.

También está el ictus como tal, que en el último año hay muchas campañas que dicen los síntomas para acudir. Es fundamental. “El paradigma del ictus cerebral ha cambiado, ha habido una revolución en los últimos años completa. Antes alguien tenía un ictus y había, como se decía, poco que hacer. Y esa idea parece que caló tanto que se ha quedado ahí como que no hay nada que hacer y no es cierto, para nada. Ahora un ictus creo que es el tratamiento más mágico, si te digo. Cuando veo a un paciente que llega a hemipléjico, sin hablar, que no puede mover un brazo, una pierna, y en agudo, esto tiene un periodo ventana de horas, si llega al centro correspondiente, se hace el diagnóstico adecuado y se pone el tratamiento, el paciente puede quedar asintomático”. 

Una rama que ha mejorado al dar más campos a la investigación. “Es maravilloso ver el tratamiento cómo se aplica. No solamente con un tratamiento intravenoso que te disuelve el trombo sino cuando eso no es posible, con el neurorradiólogo intervencionista que intentan extraer el trombo cuando no se puede disolver. Y eso hace falta diagnosticarlo pronto y tratarlo pronto, y para eso hace falta un neurólogo”.

 

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La necesidad de neurólogos en los hospitales, entre ellos los comarcales

Es de las primeras veces que hablamos tan en profundidad con un neurólogo que nos puede hablar sobre su escenario. Cuando hablamos con responsables sanitarios, siempre preguntamos ¿qué necesidades tiene Antequera, una comarca que tiene casi más habitantes que la mitad de capitales de provincia de España? En los últimos años hay colectivos que demandan oncólogos, pediatras y un neurólogo... ¿Haría falta uno en hospitales comarcales o en población tan grande como la que tiene Antequera? ¿Crees que es necesario cómo va la evolución de la enfermedad neurológica que se incorporen? “La respuesta es muy breve: sí; rotundamente sí. Es quizá de las enfermedades que menos... hay otras enfermedades, otras especialidades que se pueden conocer porque son más frecuentes, simplemente por eso. Sin embargo la enfermedad neurológica, otras especialidades no las manejan tan bien porque no las conocen, porque no las tratan en el día a día y hace falta. ¡Claro que hace falta un neurólogo! Estamos hartos de ver pacientes que llegan tras dar vueltas por diferentes especialidades, hasta que al final llegan al neurólogo y hace el diagnóstico correcto. Igual que cada uno entiende, yo no puedo tratar una enfermedad que no conozco, para nada, yo trato lo que sé. Entonces el neurólogo es la persona que debe tratar las enfermedades neurológicas y no otra especialidad. Ésa es mi opinión”.

Entonces en Andalucía, es España, en el mundo, ¿se prioriza el neurólogo en los hospitales? “Pues mira, en otras comunidades autónomas claramente se prioriza. Yo estuve trabajando en Extremadura en el año 2003 y allí, que parece que es una comunidad autónoma económicamente un poco a la cola de las de España, desde el 2000 hay neurólogo en todos los hospitales comarcales; en todos. Mientras que en Andalucía, no. Solamente si el hospital en cuestión cree que dentro de su gestión es adecuado tener el servicio neurología, lo tienen; si no, no. Es una reclamación que hacemos los neurólogos desde que yo soy residente y no sabemos por qué no hay. Porque claro, hace falta inversión, pero bueno, es invertir en salud. A día de hoy no tener neurólogos en los hospitales comarcales para mí es un atraso. Un atraso completo”.

 

Los efectos de la pandemia en la neurología

Toca hablar de la pandemia: ¿cómo está afectando a los enfermos en las investigaciones de neurología? “Pues está afectando. Ya estamos arrancando y se está engrasando todo y se conoce muchas más cosas, pero al principio fue horrible, fue un parón total. Por ejemplo ten en cuenta que en nuestros servicios llevamos la asistencia del paciente a la investigación y dentro de la investigación, los ensayos clínicos. Los ensayos clínicos, un poco por resumir, son los estudios que se hacen para probar nuevos tratamientos. Entonces tenemos un montón de pacientes que están dentro de un ensayo clínico y que eso se quedó parado, no podíamos hacer visitas, tenemos muchísima dificultad para entregarles la medicación porque eran medicaciones de investigación, no era un fármaco habitual de farmacia, sino de dispensación hospitalaria y no sabíamos cómo hacerlo, cómo llegar, los pacientes no podían venir al hospital, nosotros tampoco... y ha sido un año duro. Y luego por otra parte el servicio de infección estaba saturado, como ya sabéis. Entonces muchos de los profesionales de otras especialidades como neurología fuimos voluntarios a la planta de infecciosos a apoyar a los compañeros porque aquello era una locura”.

¿Ayudando por la pandemia? “¡Claro! Primero se pidieron voluntarios, una compañera nuestra de la unidad neuromuscular fue la primera que se ofreció voluntaria y luego más compañeros y yo misma. Tuvimos que apartar un poco la atención a nuestros propios pacientes de nuestros servicios y de la investigación y volcarnos en infeccioso y estuvimos todos trabajando, entrando en las habitaciones de los enfermos, poniéndonos los Epis y echando una mano en lo que podíamos.  Eso ha sido... el que no lo he vivido desde dentro... fue muy duro”. 

Cuando está ante un enfermo en el que su situación personal, sus músculos, su mente, está tan mal... ¿cómo conseguir seguir adelante, intentar no mostrar lo que por dentro pensáis o sentís, Carmen? “Ahí el apoyo de la unidad es muy importante. Por ejemplo para para los pacientes con ELA la atención no es de un médico o de una enfermera; somos lo que se llama un equipo multidisciplinar. El paciente llega a nuestra unidad y en esa mañana pues lo vemos todos los compañeros; en vez de hacer que el paciente vaya a un día a rehabilitación, otro día... son pacientes con una movilidad muy reducida, entonces el sistema lo hemos hecho al revés, nos juntamos todo el mismo día y el paciente viene y en esa mañana nosotros somos los que vamos a verlo a él en la consulta. Nos movemos y se crea un ambiente mucho más cálido y cómodo para el paciente. Se siente mucho más arropado en ese ambiente que no yendo a una consulta, con una mesa en medio, luego a otra consulta distinta... entonces la sensación de equipo es muy importante, yo creo, para tratar a estos pacientes. Ellos también saben que hacemos investigación entonces llegamos, comentamos las cosas que hacemos en el laboratorio... ‘¿Y qué pasa con mi enfermedad?’, ‘¿y el ratón ese que estaba probando el tratamiento?’ Bueno, no sé, la verdad. El sentimiento de unidad y de equipo multidisciplinar para mí es muy importante a la hora de transmitirle un poco más de confort al paciente cuando la medicina ya no llega”.

Estamos terminando y vamos en busca de la esperanza. ¿cómo ve de aquí a cinco años el mundo de la neurología y el campo de investigación que estás realizando? Suponemos que hay datos prometedores para mejorarlo. “Creo que viene una revolución. En concreto en el campo de las genéticas se están desarrollando una serie de terapias génicas que son alucinantes. Cuando ves el efectos en niños con una atrofia muscular espinal que antes nacían y se morían entre 6 y 12 meses y ahora, cuando lo diagnósticas, justo después del nacimiento, si se hace un buen diagnóstico se ponen para una terapia génica  en concreto que hace que el paciente viva, corra, camine... es una revolución que yo creo que se va a extender a otro otro tipo de patologías. estoy convencida, vamos”.

Para ello se necesita: “Lo que hay que hacer es intentar que estas terapias, que ahora es un problema y yo creo que también se debe hablar, que no sean tan sumamente caras porque esto cae sobre los hombros de un sistema sanitario público, que es que no me canso de decirlo, que tenemos un sistema perfecto, que los impuestos sirven para eso, sirven para que tengamos medicinas, para que tengamos carreteras y los tengamos todos. Que ojalá no me toque a mí nunca, pero que mi dinero sirva para que si me toca o le toca a mi vecino, tengamos la asistencia tan excelente que tenemos y para eso se tiene que pensar que todos esos fármacos no pueden ser tan sumamente caros. No se debe dejar todo en manos de la empresa privada, hay que apoyar la investigación pública. Ésa es mi idea”.

Pues en el año 2022, en esta pandemia, gracias a los Efebos, conocemos a una persona que estaba investigando, participando, para que el campo de la neurología y las enfermedades raras, el ELA como es el más conocido por el día a día, avancemos. Ojalá la próxima entrevista que hagamos compartamos los avances. Y ya saben ustedes, que en el corazón de Andalucía nació quien trabaja en la capital autónoma para mejorar todos estos sistemas y ojalá pronto siga con más resultados... Una mujer que sumar a la relación de antequeranos ilustres en Medicina. 

 

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado 26 de febrero de 2022. ¡Suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).