Antequera, como toda España, vive un fin de semana intenso de días de fiesta y celebraciones de todo tipo. Para empezar, desde la tarde a la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre hubo dos hechos “terroríficos”: las fiestas de Halloween y el inicio de otra campaña electoral. No, no es 28 de diciembre, es 1 de noviembre, el día que tras cuatro años, volvemos al tira y afloja por las urnas, quizá porque no sabemos sentarnos, hablar, consensuar, sumar y ceder...

 

Pero, a lo que íbamos. Hoy, Halloween no es lo que empezó como tal: una fiesta de terror, una invasión procedente por la televisión y series. Respetamos quienes defienden nuestras raíces, pero... ¿estuvieron en la tarde del jueves en el Paseo Real? ¿Tienen un pequeño en casa?Halloween es parte ya de nuestra Cultura globalizada por los móviles y la cultura americana, donde los más pequeños se disfrazan de bruja buena, calabaza de colores, fantasma sin cadenas... Buscan algo distinto y un disfraz lo es para ellos.

Halloween es tiempo en el que el nieto coge una araña o un murciélago para asustar a la abuela, que les sigue el juego y amplía el susto para levantar una sonrisa del pequeñajo. ¿Qué tiene de terror? ¿Por qué no vivimos sumando y no restando? Respeto, mantener, conservar y asumir lo que la sociedad nos trae.

Luego, el 1 de Noviembre, el Día de todos los Santos. Un día que coincide con las visitas a los campos santos para recordar lo que en realidad celebramos al día siguiente, el 2 de Noviembre, el Día de todos los Difuntos.Puestos delante del ordenador, combinando lo infantil del día 31 con los recuerdos de los que estuvieron, nos viene una conmovedora canción de la película “Coco” que decía: “Recuérdame hoy me tengo que ir mi amor. Recuérdame, no llores por favor. Te llevo en mi corazón y cerca me tendrás. A solas yo te cantaré soñando en regresar...”.

Tengamos presentes a todas esas personas que ya no las vemos, pero que las debemos tener presentes este fin de semana y todo el año... para que no sean olvidadas. Contemos a los que vinieron y vengan después, lo que fueron, lo que hicieron por su tierra, por su familia, por nosotros.

Es el contraste de la muerte y la vida, la vida y la muerte. Nuestra ciudad, en una semana trágica de pérdidas en segundos... debería de reflexionar de lo importante que es vivir casa segundo como si fuera el último, porque no sabremos cuándo seremos visitados días como los de este fin de semana.

Mientras tanto, como nos dice Julián de la Maza, encargado del Tanatorio del Grupo Albia de Antequera: No hay que tener miedo de los muertos, sino de los vivos. Una frase que no es nueva, pero siempre nos llama la atención.

Este fin de semana, las terroríficas máscaras no serán las de Halloween, el miedo no lo atesorarán los cementerios... lo llevarán las personas e instituciones que se aprovechan del miedo de la sociedad para seguir con su máscara y ganar votos y ser el terror de una vida en la que no avanzamos en valores y en vivir en familia, en amistad, en pluralidad, en tolerancia, en Democracia...

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