En puertas de una Navidad en familia, entrevistamos al recién nombrado vicario episcopal, el antequerano Juan Manuel Ortiz Palomo. Tras siete años, se ha licenciado y ha hecho un Máster sobre Teología Moral, y forma parte del equipo de asesores del obispo de Málaga, Jesús Catalá.

 

Este 2020 tan negativo tiene sus momentos positivos, como la finalización de los estudios y el nombramiento como vicario episcopal del antequerano Juan Manuel Ortiz Palomo. Ha sido designado como vicario episcopal, delegado para la Acción Caritativa y Social. Así, desde este verano lleva dos parcelas de las que él siempre ha mostrado interés, incluso de joven cuando participaba como seglar en la Parroquia de San Sebastián. También cambió de destino, pasando a ser párroco de San Fernando en Málaga. Se trata de uno de los nombramientos diocesanos más importantes en los últimos tiempos a un sacerdote antequerano, tras el que tuviera Lorenzo Orellana Hurtado como vicario episcopal de Melilla o de Manuel Díez de los Ríos como vicario general, durante 18 años desde 1972.

Ante ello conversamos en el ecuador del Adviento, donde nos comparte lo duro que está siendo este 2020: “Un año con muchas cosas para olvidar, un año muy duro con todo el tema de la pandemia que todavía estamos sufriendo y que todavía nos corta las alas para podernos mover, pero por otro lado es verdad que ha sido un año en el que en el campo de los estudios ha sido un momento de recoger los frutos del trabajo de estos últimos años de formación y luego un año de sorpresas. Yo sabía que una vez que terminara la formación venía de párroco y me imaginaba que cerca de Málaga y hasta ahí podía leer en la tarjetita y sin embargo, me encontré con esta sorpresa, con esta llamada de don Jesús para ayudarle en esta tarea”.

Terminan años de formación y conclusión de estudios para especializarse en Moral: “He estado en Roma viviendo durante seis años. El año pasado estuve terminando los estudios y estaba como capellán en un convento de carmelitas que hay en Torremolinos. Allí celebraba la misa, ayudaba en el convento y tenía el resto del día para poder estudiar, todo hizo que en medio del confinamiento… por casualidad, mi tesis no está impresa en Roma como normalmente ocurre con estas cosas, mi tesis está impresa en Antequera porque es la imprenta donde uno trabaja todos los días y con asiduidad y allí es donde les pedí el favor de imprimir los libros que tenía que enviar a la Facultad. Han sido en total 7 años. Primero la licenciatura, el máster en Teología Moral y después los años de doctorado que terminaron poco antes del puente del Pilar, el 9 de octubre que fue el día de la defensa de tesis doctoral. La titulación es doctor en Teología Moral, es decir uno de los profesores de Teología Moral de aquí de la Diócesis”.

 

 

 

Uno de los integrantes del “comitéde expertos” del obispo de Málaga

Si nos permite la comparativa, en estos meses se ha hablado mucho del comité de expertos que tiene el Gobierno de España para el tema del coronavirus, por hacer una comparación el obispo de Málaga, Jesús Catalá, tiene una especie de comité de expertos que son los vicarios episcopales… “La idea es ésa. Piensa que si uno para una parroquia como estoy yo aquí y el compañero que me ayuda, el vicario parroquial, estamos creando un consejo en la parroquia porque estamos recién llegados, la parroquia lleva un tiempo, la gente conoce las cosas que se han hecho, las que han salido bien y las que no… Si necesitas que te aconsejen bien para ver cómo puede ir la cosa de la pastoral y de la evangelización en la parroquia, pues el obispo dentro de los órganos que tiene el consejo de gobierno es eso, es el consejo episcopal, el consejo de vicarios…”.

Un consejo que está formado...: “Ahora mismo somos cuatro vicarios junto con don Jesús. Don Antonio Coronado, vicario general; y los tres vicarios que nos incorporamos en agosto: Javier Guerrero, que lleva el tema de evangelización; Manuel Ángel Santiago, anterior delegado de hermandades y cofradías que lleva el tema del laicado y yo que estoy en el tema de acción sociocaritativa y social”. 

Si siempre la Iglesia destaca por esa acción, ahora con el tema de la pandemia, ya lo decíamos en la anterior entrevista cuando le nombraron y nos lo dicen todas las Cáritas en Antequera: ahora estarán muy bien atendidos, pero cuando pase la pandemia, vendrá una crisis fuerte que será cuando haya más trabajo para Cáritas. Si no recuerdo mal nos decían que de cada tres personas que van a Cáritas, una nunca había ido a ningún servicio de atención social, es decir, que estamos ante las puertas de una nueva pobreza. “La pandemia nos ha puesto ante las debilidades de nuestra sociedad. Han aparecido cosas que hace un año eran impensables. Por ejemplo, ha aparecido la brecha digital. Hay familias que con un móvil tenían el trabajo... si con un par de niños o tres no te explicabas cómo hacían la tarea, cómo pueden asistir a las clases… realmente lo que antes se consideraba un artículo de lujo de pronto se ha convertido en una necesidad seria. Sí se está apostando en Cáritas por el tema del desarrollo de la persona, lo que siempre nos enseñaban de pequeños, no se trata de dar el pez, se trata de dar la caña y enseñar a pescar, de dar posibilidades para que los jóvenes se formen… Todas esas cosas nos han puesto de golpe ante una realidad… Durante los meses de confinamiento, al menos aquí la parroquia, me cuentan que Cáritas se tuvo que ir a la calle a llevarle los alimentos a las personas porque había algunas que no tenían para comer. Aquí estamos hablando de un barrio de clase media, pero en las zonas más humildes de la ciudad ha habido hasta colegios donde repartían la tarea hacían la olla y les daban de comer a las familias. Eso nos lo puede contar nuestro amigo Antonio el trinitario que en Palma-Palmilla ellos en los colegios de las misioneras han tenido que hacer de comer para la gente porque había mucha gente que no tenía para comer directamente”.

Son los otros efectos de la pandemia que no vemos, nos centramos mucho en los números, las defunciones, la vacuna… y también eso de que como no puede haber contacto con la administración cuando le piden a alguien necesitado que lo tiene que hacer telemáticamente y no tiene medios tecnológicos…  “Eso hoy es el pan nuestro de cada día. Nos llegan personas a las que le han dado cita para después de Reyes y nos dicen que hasta entonces qué hacen y que cómo se apaña la familia…”.

Hemos hablado de la pandemia, si hubiera habido algún brote o contagio en una iglesia o en una labor de Cáritas nos hubiéramos enterado. Desgraciadamente de la Iglesia muchas veces se dice lo malo y no lo bueno. En los inicios la Diócesis dio los parámetros previos a las medidas del Gobierno, es decir, que se están llevando a cabo las medidas que aconsejaba el Obispado, las actualizaciones, el aforo, la distancia, las mascarillas, las cintas, las pegatinas…“Yo no sé coser, pero para poder poner en marcha la catequesis esta año ha habido que hacer encaje de bolillos. Realmente es muy complicado y sobre todo porque los gobiernos, en este caso el autonómico nuestro de Andalucía, va adaptando las cosas según van evolucionando la pandemia, con lo cual nos hemos encontrado que no solo los cierres perimetrales sino los cambios de aforo… La zona sanitaria de Málaga, que es una de las que mejor ha estado en este momento de la segunda ola de la pandemia, están al 50 por ciento y no al 30 por ciento que llegó en Antequera, eso ha supuesto que hemos tenido que poner más misas porque no caben la gente en los templos. En la catequesis hemos tenido que decir que para hacerla la tenemos que hacer cada 15 días, tenemos que utilizar el templo que es lo que nos permite garantizar un poco las distancias… Es cierto que ha habido casos de personas de la iglesia, pero no ha habido que cerrar ninguna parroquia por esto”.

 

 

El Adviento nos lleva a la Navidad 

Vamos a centrarnos en la Navidad. Antes de ella, el Adviento, el Adviento es el año nuevo… “Sí. Las dos grandes fiestas que tiene la fe marcan los tiempos nuevos, es decir, igual que el Domingo de Resurrección los cofrades marcan el antes y el después de toda la Cuaresma, la Pascua y todas las celebraciones de ese centro del año litúrgico, el 25 de diciembre, día de Navidad, marca el comienzo del año litúrgico y entonces hace que cuatro domingos antes suene el despertador y diga: ¡prepárate que el Señor está para venir! Es lo que estamos viviendo ahora mismo que poco a poco nos va acercando a esa gran fiesta de la Navidad”.

¿Qué diferencia hay entre el 24 de diciembre y el 25 de diciembre? ¿Qué celebramos cada uno de los días?: “El Evangelio nos dice que Jesús nace de noche, pero no pone hora. Igual que la muerte de Jesús sí está fechada en las tres de la tarde, según lo que San Juan pone en su evangelio, de su nacimiento dice que nace de noche. Entonces eso ha hecho que el día de Navidad desde las vísperas del 24 a primera hora hasta el día 25 es el día que más misas tiene: misa de la víspera, misa de medianoche, misa de la aurora, misa de los pastores y la misa del día… La gran celebración de la Navidad empieza con las primeras vísperas del 24, para nosotros por lo menos aquí en Andalucía siempre el centro ha sido la Misa del Gallo porque la Nochebuena es el momento de reunión, de familia, de compartir… y luego el día de Navidad con ese acción de gracias para celebrar que el Señor ha nacido”.

En los últimos años vamos apreciando que cada vez se adelanta más la Misa del Gallo que solía ser a las 12 de la noche. Quizá por la generación de los padres, los abuelos, de vivir más años, el frío ha hecho que se vayan adelantando. En Antequera, por ejemplo, el año pasado quedaban solo dos sitios donde se hacía a las 12. Entonces en vez de cenar primero en casa y luego celebrar la Misa del Gallo, ahora se hace al revés, primero se celebra la Misa y luego se cena tranquilamente y no hay que ir con prisas. Este año con lo del toque de queda de la pandemia va hacer que se hagan más temprano todavía, casi se tiende a celebrar a la hora de la tarde. “Es un fenómeno que desde hace unos años se va produciendo poco a poco por todo eso, es un cúmulo de circunstancias. A mí hace unos años me lo explicaba una señora en uno de los pueblos cuando estaba de párroco en la comarca. En Cuevas Bajas me decían: ‘Si mi hermana y yo que somos las madres de familia nos venimos a la misa del gallo, cuando volvemos a la 1 allí no quedan pastores. Los pastores se han ido todos a celebrar’… Este año no, este año con el toque de queda no sería así. Es un poco el que es más cómodo para las familias celebrarlo a las 7 o 7 y media, a las 8, a las 6… a la hora que normalmente se tenga o a una hora especial”.

Luego como dice el villancico no más de 6 personas en familia, este año no van a poder haber esas reuniones de 15, 20 o 30 personas por la salud, por las recomendaciones, y porque hay que celebrar más navidades en próximos años. ¿Se va a volver un poco al principio de lo que fue la Navidad y de lo que fue el nacimiento de Jesús? “Este año hay que llamar a la responsabilidad. Todos tenemos muchas ganas de celebrar, de abrazarnos y poder compartir las cosas, pero creo que precisamente en estas fiestas que son tanto de familia, de compartir, de disfrutar con los amigos y demás, posiblemente sea el momento en el que más en serio nos lo tenemos que tomar. Eso de cuidarnos y cuidar a los que queremos es lo más importante porque aunque mucha gente no le de importancia, pero hay que ser consciente de que estamos en medio de una pandemia que ha costado muchas vidas, sufrimiento… vamos a poner de nuestra parte…”.

Con las personas mayores que ha hablado, que contacta o les apuntan compañeros de la Diócesis ¿de dónde sacan fuerzas estas personas mayores? “Yo creo que ellos tienen la ventaja de que, en mayor o menor medida, todos tienen un componente religioso muy importante. Igual que en nuestra generación mucha gente a lo mejor lo tuvieron de pequeños y luego más adelante lo dejaron, ellos siempre desde su sencillez, lo decía el Evangelio de hace unos días de los humildes y sencillos de corazón, ellos han descubierto la importancia del Señor y la Virgen y creo que ése es su punto de apoyo, es decir, aquí hay que seguir adelante… No lo ha tenido fácil nunca y sin embargo siempre han estado trabajando, luchando, sacando a sus familias para adelante y demás. Ellos se lo toman con tranquilidad porque saben qué es eso”.

Siempre en el portal de Belén las figuras son clave: San José, la Virgen María, el Niño Jesús, el buey, la mula, los pastores, el ángel… Nos estamos inclinando hacia una sociedad en la que la nos preguntamos ¿qué es la familia? Ahora se usa el término allegados que está tan de moda. Unas familias que se rompen, antes era el abuelo, la abuela, o el padre o madre los referentes, pero ahora ante las familias rotas en las que hay separaciones, divorcios… vamos caminando a una nueva sociedad. “Hay analistas que dicen que estamos en un cambio de época y posiblemente lo que hemos vivido este año nos ayude a darnos cuenta de la suerte que teníamos, lo que estábamos viviendo, de que teníamos muchas cosas normales que valorábamos y que ahora las anhelamos aunque sea salir a ver partidos de fútbol o salir a tomarnos una cerveza con los amigos. La familia es el reflejo de todo el cambio que está viviendo nuestra sociedad y nuestro mundo. Hay una serie de cuestiones que están cambiando y que hacen que esos allegados que antes decíamos agregados, gente que se ha criado junta y que creías que eran primos segundos o que no son siquiera familia se han querido más que la familia y han tirado hacia delante con estas cosas. Hoy en día la sociedad ha cambiado mucho, lo que antes era la fuerza del colectivo, esa familia de abuelos, hijos que alrededor del abuelo… una comuna, la familia grande, hoy en día eso no se da. Eso ha cambiado por completo y cada vez somos más individualistas, somos más yo y no nosotros… Yo sigo mucho al juez Calatayud y ponía finos el otro día a los niños que hacían botellón y los detenían y decían ¡libertad! Libertad para no contagiar a los demás… Pensamos mucho en el yo y no pensamos en el nosotros. Saben que mis estudios han ido por ahí, mis estudios se han dedicado al tema de la familia y una de las cosas que has visto es que a pesar de todos los cambios la familia es como el corcho que siempre sale a flote porque tienen una serie de elementos que no cambian. Ahora puede que las familias no se normalicen con el sacramento del matrimonio en la Iglesia y sí con un firmar un acta de convivencia en el Ayuntamiento, pero no hay otra manera de hacer posible la convivencia humana. Entonces te vas encontrando que la familia siempre sale a flote porque hay unos mínimos que necesitamos las personas para vivir, aunque ahora se organicen de otra manera y con otro elemento, cuando las personas maduran, que es otro de los problemas que tenemos. Antes un muchacho cuando venía de la mili con 21 años ya era un hombre y formaba su familia y ahora llegamos a más de 30 y todavía somos niños grandes que vivimos en el hotel de los papás. Cuando la gente va madurando es cuando normalmente va recurriendo a estas cosas, incluso en la experiencia de fe muchas veces la gente es cuando dice que les gustaría casarse por la iglesia y poder vivir de acuerdo con eso. También hay muchos casos gracias a Dios de familias de tradición cristiana que evolucionan y demás, pero hay otra mucha gente que están respondiendo a ese patrón que hemos dicho y que en muchos casos dicen que quieren vivir, formar su familia y quiero que mi familia responda a todas estas cosas”.

¿Qué le decimos a ese niño pequeño, a esos niños que están creciendo que no han vivido la Navidad de antaño para que sepan lo que se celebra en Navidad, es decir, que la Navidad no es Felices Fiestas? “Uno de los domingos de Adviento, el Papa reúne a los niños de Roma en la Plaza de San Pedro en el Ángelus para bendecir a los Niños Jesús que van a estar en los belenes… Y les explicaban que vais a tener un altar en vuestra casa, vais a tener a Jesús, María, San José y luego todas las figuras que están alrededor, pero a María, a José y el Niño Jesús que está en el centro lo vais a tener en vuestra casa, así que rezad en vuestra casa. No tenéis ni que ir a la iglesia, podéis rezar en vuestra casa… Desde eso sí es verdad que es una cosa que venimos haciendo en las parroquias. Gracias a Dios, a pesar de todas las dificultades, todavía la Navidad la tenemos metida en nuestro ADN. Te da mucha alegría cuando empiezas con los niños a hablar con ellos, en Navidad no tienes que explicar muchas cosas, las líneas generales de la Navidad se ha ido todavía transmitiendo en la mayoría de las casas”. 

 

El espíritu de la Navidad más allá de la fecha 

En Navidad somos todos muy buenos, hacemos actos caritativos, nos acordamos de la familia, las reuniones y ahora protestamos porque no nos podemos reunir… ¿Qué propósito puede decirnos para el 2021 aparte de tener salud y que llegue la vacuna, como miembro de la Iglesia para que esa estrella esté todo el año y no solo en Navidad? “Cuando hemos comenzado el tiempo de Adviento, este año decía que el Adviento nos hacía más falta que otros años. Con la situación sanitaria que nos ha tocado vivir  estamos todos con un poco de pesadumbre, en unos casos porque por desgracia la pandemia nos ha tocado más de cerca, todos conocemos casos de gente que conocíamos y que queríamos y se han ido con este tema. Este año necesitamos que el nacimiento de Cristo vuelva a ser la misma buena noticia que fue hace 2.000 años. El Señor nos quiere tanto que se viene y se hace uno de nosotros y eso cambia la historia y a los cristianos se nos tiene que notar. Es cierto que Navidad es todo el año y ojalá todos esos deseos buenos con los que cerramos el año y en ese balance de cambio de dígito vamos a intentar arreglarlo, pero que podamos alargarlo a lo largo del año. Las perspectivas son un poco más esperanzadoras que lo que hemos estado viendo y seguramente vamos a tardar mucho meses, hay 15 o 16 grupos para vacunarnos, hasta que nos toque el grupo 16… pero sí el que podamos volver a esa normalidad y sobre todo mirando siempre a los hermanos. La única manera de que de verdad podamos salir es preocupándonos por todos, preocupándonos de que hay muchos hermanos nuestros que necesitan de nuestra ayuda, de que estamos pendientes de ellos no solo en Navidad ya que llega enero, febrero, marzo… y mientras que no hay una cierta normalidad y un poco de dinamismo en el trabajo esto tiene para meses. Esto viene para seguir trabajando mucho de aquí en adelante. Pero creo que de la mano de ese Niño Dios que viene seguro que lo vamos a hacer”.

Ya saben que en esta Navidad, esa estrella de Navidad como en toda Diócesis brilla en la Catedral y de ahí hace que se reparta por toda la Diócesis y uno de sus puntales tiene sangre antequerana, así estamos llamados a que cojamos el relevo y esa estrella ilumine a todos los hogares. Ojalá las familias, no solo el 24 y 25 de diciembre, puedan reunirse todo el año como Dios manda y nosotros queremos.

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