Asumido ya el hecho de que la llamada “cocina tradicional” no existe, ya que han desaparecido los elementos que la sustentaban, como es la leña, el humero, las trébedes, las sartenes de hierro con hollín,  los poyos de hornilla, el almirez y, sobre todo, el hecho de que los productos de temporada que condicionaban los platos en sus épocas correspondientes ya están disponibles en cualquier época del año, tenemos que defender otro concepto no menos importante: La cocina artesanal que, a su manera y siempre que les sea posible, intentan respetar, al menos, los elementos básicos de la “cocina tradicional”. Vayamos a profundizar en esta conclusión.

Se llama Natalia Tortosa Jiménez (Antequera, 24 de septiembre de 2007), es hija de María Jiménez García y Juan Javier Tortosa Sánchez. Tiene una hermana, Ainara. Sabíamos de su devoción al Cristo de la Buena Muerte y que cada año, en una parte del recorrido, su hermano mayor Antonio Carrasco Orellana, le dejaba que tocara la campana. Nunca habíamos coincidido en ese momento, hasta el 2019 cuando presenciamos la escena en la puerta del Ayuntamiento. Indescriptible. La fotografiamos y quedamos con ella, su madre y su hermana para que compartieran con nosotros el porqué de su devoción. Compartimos que nos quedamos sin palabras al escuchar sus sinceras respuestas, salidas del corazón. ¡Vamos a ello!

Brota la Eucaristía, porque Él tomó pan. “Tomó pan, pues no hay materia que una en sí tan claramente la creación y el trabajo del hombre, que el pan”. Y pronunció la acción de gracias. En cada Eucaristía deberíamos revivir este sentimiento: acción de gracias; su mismo nombre: eu-jaris, lo significa. Por eso, hemos de dar gracias a Dios que nos ama y acompaña siempre con el amor de Jesús, el que en cada eucaristía se hace acción de gracias al Padre por nosotros y con nosotros.     Por lo que el espíritu de gratitud –aunque tengamos que soportar cruces–, tendría que ser el aire de nuestra vida. ¡Qué mejor ocasión que esta Semana Santa tan especial por el coronavirus para reflexionar.

Hace 75 años, en 1945, hubo procesiones de Martes a Domingo de Resurrección, salieron cuatro cofradías: Consuelo, Dolores, Paz y Socorro, más la del Santo Entierro y Resucitado. Es uno de los grandes años cofrades tras la Guerra Civil, pero sobre todo tras la fundación de la Agrupación de Cofradías.

Con el Domingo de Ramos, comenzamos la semana grande para nosotros los cristianos. Vamos a celebrar el Triduo Pascual. El Domingo de Ramos nos da una visión general, de los acontecimientos que la liturgia irá desgranado en los próximos días, pero dejando la Resurrección para su día y para su tiempo.     Por eso hemos leído la Pasión para adelantarnos a lo que va a suceder. En la visión de los evangelios, Jerusalén no es solo el centro de peregrinación del pueblo de Dios, no es solo la Ciudad Santa, sino también la ciudad donde mueren los profetas. En Jerusalén se encuentra el centro del culto oficial, es la sede de la autoridad religiosa. ¡Comencemos a celebrarla este año en comunidad por el coronavirus!

Lo que está ocurriendo en este año 2020, estuvo a punto de pasar hace 100 años, pero al final salió la Cofradía de 'Abajo', ya que Antequera aún estaba padeciendo las consecuencias de la "gripe española' que azotó el mundo desde 1918, otra pandemia de similares circunstancias a las del coronavirus.

En multitud de ocasiones los cristianos hemos participado en el ejercicio piadoso del Vía Crucis, bien como lectores de cada una de sus estaciones o bien como fieles acompañantes de las mismas. El Vía Crucis es la rememoración del Camino de Jesús hacia la Cruz, siendo una de las más antiguas devociones practicadas por los Católicos en todo el mundo. El mismo consiste en acompañar a Jesucristo en su Pasión y Muerte, en definitiva en sus horas finales, repasando 14 momentos que son las catorce Estaciones, desde que cargado con la Cruz desde el Pretorio de Poncio Pilato hasta el monte Calvario y en éste, desde que fue clavado en el patíbulo de la Cruz hasta ser colocado en el sepulcro.

Un Pregón de Semana Santa se hace inmortal cuando con el paso de los años, sigue presente. La iglesia del Socorro, dentro de los actos de los 400 años de su fundación, acogió el sábado 7 de marzo a las 17,30 horas, el III Vía Crucis de Pregoneros de Semana Santa de Antequera, tras las dos primeras ediciones que promoviera Ángel Guerrero en los años 2000 (San Sebastián por el Año Jubilar) y 2010 (Santa Eufemia por el Sexto Centenario). En esta ocasión, fue guiado por los sacerdotes antequeranos Lorenzo Orellana y Juan Manuel Ortiz, teniendo el lujo de contar Federico Esteban Vilchez, quien realizó la monición de entrada en lo que fue una exaltación del cristiano cofrade.

Hasta ahora, una de las situaciones más complicadas en una cofradía, era la de decidir salir o no, con amenaza de lluvia. Pero en este 2020, hemos visto otra más complicada: decidir no salir casi un mes antes por una pandemia. Así lo decidió la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Antequera el sábado 14 de marzo, al igual que la mayoría de corporaciones españolas, tras el primer comunicado de Sevilla, que volvió a evidenciar que son el referente. Antequera tenía prevista una reunión urgente el lunes 16, pero no esperaron y se pusieron de acuerdo por unanimidad el día citado. Dejando unos días para asumir esta decisión, entrevistamos a la presidenta Trinidad Calvo.

Imagino que a todos nos ha pillado un poco de sorpresa. Un poco, como si lo que se ve en los telediarios estuviera fuera de nuestro alcance, fuera de nosotros; que esas cosas no nos pueden pasar a nosotros. Y de golpe, nos hemos visto confinados en nuestras casas. Con un país, una ciudad y un barrio absolutamente paralizado y todos mirándonos sin saber muy bien qué hacer, muy sobrecogidos por los acontecimientos tan novedosos para nosotros. Han llegados circunstancias inéditas, pregones, triduos, viacrucis, e incluso las propias procesiones, suspendidas. Adoptando medidas absolutamente desconocidas para nosotros. 

Estas palabras –con sus respectivos sentimientos– definen bien los contenidos que nos producen las jornadas de Semana Santa, del Triduo Pascual y de la Pascua de Resurrección. Jesús de Nazaret acomete por nosotros un camino que le llevará al dolor, al abandono, pero también al triunfo definitivo.     El sufrimiento en La Cruz y la Gloria de la Resurrección son dos partes de una misma historia: la de nuestra Redención. Vivamos con la máxima intensidad estas jornadas de amor, dolor, esperanza y gloria. “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurreción, ven Señor Jesús”. Aquí está condensado todo lo que celebramos estos días de la Semana Santa y que son el núcleo de nuestra fe y de todo el año litúrgico.