El cofrade malagueño Rafael Chenoll desveló el Cartel de la Semana Santa, la Quinta Angustia, pintado por la artista local Sacry Ramos. Luego, el Pregón de la Semana Santa fue pronunciado en San Sebastián por Francisco Muñoz López, hijo del que fuera director de El Sol de Antequera, José Muñoz Burgos, y de Isabel López Torres. Se colocaron en el Altar Mayor, las imágenes de la Virgen de los Desamparados y el Cristo de Ánimas.  

Una Semana Santa que comenzó el Domingo de Ramos con la destacada imagen en su vestimenta de la Virgen de la Consolación y Esperanza, gracias al buen estilo de Manuel Higueras Flores. La Virgen de la Vera Cruz vistió toda de negro, al estrenar una nueva saya, bordada por el artista Pepe Romero. El Martes Santo, relevos, Julio Matas Pozo por Miguel García Navarro al frente de la Cofradía del Rescate.

El traslado del Miércoles Santo destacó por intentar separar el paso del Señor por el interior del templo y la salida a la calle, con contrastes que agradecieron los devotos. Un año de luto por la muerte de la que fuera su camarera doña Remedios Tomás. El Jueves Santo, dos sustos en San Pedro, accidente previo del hermano mayor de la Virgen, Antonio García, por lo que tuvo que salir su sobrino Pepe; y problemas de salud para el hermano mayor Antonio Bracho el mismo día. La lluvia sorprendió el Viernes Santo cuando las de “Abajo” y “Arriba” iban por calle Infante don Fernando y los del Santo Entierro nada más salir. Se tuvieron que cubrir con plásticos. Y como contraste, magnífico día el Domingo de Resurrección para cerrar las procesiones de 1995.

La Semana Santa de Antequera ofreció en 1995 un homenaje a la familia Muñoz-López, ya que pregonó Francisco Muñoz López, hijo de José Muñoz Burgos, cronista que fue de la ciudad y de la Agrupación de Cofradías, que no pregonó la Semana Santa, aunque él lo hacía año a año con sus crónicas, fotografías y reportajes de nuestras cofradías.    Un año similar en cuanto a las imágenes y cofradías procesionales que hoy siguen saliendo, con la lluvia como invitada no deseada que pilló sin pronóstico a las cofradías del Viernes Santo, uno de los días, junto al Jueves Santo, que más suele llover a lo largo de la historia del nuestro mundo cofrade. La Virgen del Consuelo protagoniza nuestra portada.

El cartel de la Semana Santa de Antequera de 1995 se presentó el sábado 18 de febrero en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Antequera. Obra de la artista antequerana Sacramento “Sacry” Ramos y representa a la Quinta Angustia de la Cofradía de la Soledad, siendo desvelado por el cofrade de la capital, Rafael Chenoll. 

Acto presidido por el alcalde de la ciudad, Jesús Romero Benítez; el presidente de la Agrupación, Julio Matas Pozo; el capellán de la Agrupación Manuel Ginés, la propia autora, así como por el vicario episcopal Isidro Rubiales. Tras un saludo  de  José Escalante Jiménez, secretario de la Agrupación, tomó la palabra Rafael Chenoll, entonces hermano mayor de la Cofradía de la Redención y Dolores de San Juan de Málaga. Que agradeció meter el hombro. Recordó que había conocido la Semana Santa de Antequera gracias a la Cofradía de los Estudiantes y explicó que presentar el Cartel era como levantar el telón de un teatro donde se vivirá la representación de un drama escrito con pasión y sangre hace 2.000 años. Elogió la pintura de Sacramento Ramos y dijo del cartel que “está hecho con celoso cuidado y cuidadosa técnica” y que “Antequera está en ese cuadro no con los leones de su escudo, sino con los pabilos de las velas”. 

Tras terminar la presentación en sí, intervinieron el propio capellán de la Agrupación, Manuel Ginés. Luego el presidente de la Agrupación felicitó a la autora por plasmar el sentimiento y lograr trasladarla los demás y a Chenoll por su forma de desvelarlo; y agradeció a Ramón Jiménez, en nombre de Cajasur, por patrocinar el Cartel. 

Cerró el acto el alcalde Jesús Romero quien destacó el adelantamiento de la presentación para no coincidir con el Carnaval. Felicitó a Sacry Ramos por su cartel, apuntando que representaba una escultura del siglo XVI, remodelada por Miguel Márquez en el XIX que evidencia la calidad pictórica. Elogió las palabras de Rafael Chenoll y felicitó a la Agrupación. Se entregaron placas a ambos protagonistas, que fueron muy aplaudidos por los presentes en el salón municipal.

 


Francisco Muñoz López pregona la Semana Santa de 1995 en San Sebastián

El domingo 2 de abril de 1995, la iglesia colegial de San Sebastián acogió el Pregón de la Semana Santa, pronunciado por el doctor Francisco Muñoz López, hijo del que fuera director de El Sol de Antequera, José Muñoz Burgos y de Isabel López Torres. Nacido el 28 de agosto de 1932, estudió con el profesor Francisco Catena, pasando por el Colegio de María Inmaculada y el Instituto Pedro Espinosa. Se licencia en Medicina por la Universidad de Granada, especializándose en Pediatría y concretamente en Alergología e Inmunología. Casado con la antequerana, María Teresa Alcaide García, teniendo seis hijos. Desde 1968, fija su residencia en Barcelona, donde se desarrolla profesionalmente, aunque no pierde el contacto con su tierra, Antequera, que visita en vacaciones y fechas locales destacadas, la última destacada en el Centenario de El Sol de Antequera junto a su hermana Mary Pepa. 

Antes del acto, un concierto de la Banda Municipal de Música, dirigida por Juan Medina Maza; interpretando el “Juana de Arco” de Gounod; el Mektub de San Miguel; España llora, anónimo; y Amargura de Font.  El pregonero fue presentado por el escritor y abogado Juan Alcaide de la Vega, quien lo llamó “mi cuñado de primos hermanos” y, como siempre, magnífico en sus palabras. Presidieron el acto el titular de la Agrupación, Julio Matas y su esposa Ana Lara; el alcalde Jesús Romero y su esposa, María Dolores Tortosa; el vicario Isidro Rubiales; así como la esposa del pregonero, María Teresa Alcaide García; y su familia. En el altar mayor, se trasladaron las imágenes del templo, la Virgen de los Desamparados y el Crucificado de Ánimas.

“Fue un pregón perfectamente construido, magníficamente elaborado con una brillante técnica cuya mejor definición sería muy antequerano, muy reposado, muy despacio sin levantar la voz, como marca su experiencia como ponente de conferencias”, destaca Ángel Guerrero en su crónica de 1995. Sumergido en la Semana Santa, le llevó a conseguir matizarlo a la perfección con una introducción de agradecimiento, un recuerdo a sus progenitores, evocación de su tiempo, lo que supuso un encuentro vivencial con las cofradías y las procesiones, con una descripción de las peculiaridades de nuestra Semana Santa en comparación y con referencia a la de otras y una enumeración de la terminología propia de nuestros desfiles (con alusiones a los artículos de sus padres en estas páginas), con referencias a los personajes en la sombra para entrar de lleno en la descripción de nuestras procesiones. 

Relacionó el desarrollo con un viaje a Jerusalén para ir emparejando estaciones del Vía Crucis con lugares y relatos bíblicos con cada una de las procesiones antequeranas, desvelando que participó en los inicios de la Pollinica en 1950. Fue un Pregón que daba voz a los sentimientos de sus padres, de su familia, como si ellos hubieran puesto su alma en él para que compartiera sus sentimientos.


Manuel Higueras destaca por la forma de vestir a la Virgen de la Consolación

Presidida por Federico Esteban Vilchez, la Cofradía trabajaba en la restauración del interior del templo, descubriéndose capillas que habían sido tapiadas. El Domingo de Ramos procesionó la Cofradía de la Pollinica y bajo el titular de “La Virgen de la Consolación y Esperanza presentó una nueva ‘imagen’”, “El Sol de Antequera” dedica ya una página al menos por cofradía en su resumen de Semana Santa. Una procesión “llena del encanto y candor de la juventud, de esos niños y niñas que lucen sus primeros atavíos cofrades, ya de hebreos, ya de penitentes, luciendo doradas palmas, elegante, cirios”. 

Por la mañana “como es tradicional, muchísimas visitas a San Agustín, admirando la belleza de los tronos, su delicado adorno floral –claveles rosas en la Pollinica, claveles granas en la Oración del Huerto, claveles blancos y olorosos alhelíes en la Virgen de la Consolación y Esperanza–, llamando la atención la “nueva imagen” de la Virgen, arreglada por Manuel Higueras, dejando al descubierto parte del precioso pelo de la talla. Ha sido una de las sorpresas positivas de la Semana Santa”. 

Abría la procesión la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Coronado de Espinas de Vélez Málaga, seguida del estandarte de la Cofradía y el oficial en el que junto al mayordomo Manuel Sotomayor Sánchez, participaron representantes de las cofradías, el concejal José Antonio Cabello en nombre del alcalde, Jesús Romero Benítez; el fundador de la Cofradía, José Gutiérrez. Cerraba la comitiva, la Agrupación Musical de Granada de Nuestra Señora del Carmen de Dúrcal. El itinerario fue: San Agustín, San Sebastián, Encarnación, Calzada, Diego Ponce, Cantareros, San Luis, Infante don Fernando y regreso a su templo. 

Se destaca la brillantez de la procesión a su paso por el  Arco de la calle Nueva, delante del Coso Viejo y ante el Hospital, donde los tronos paraban y daban la vuelta por los enfermos que aún estaban en su interior antes del traslado al nuevo edificio. Eran camareras de los tronos: María Rincón Blázquez, Remedios Villalón González y las esposas de los directivos. Y hermanos mayores de insignia: Félix González Martín, que debutaba este año, Salvador Álvarez García y José Machuca Enríquez.


Lunes Santo: dos campanilleros de lujo ante el Nazareno de la Sangre y la Virgen

Era hermano mayor, Manuel Jesús Barón Ríos, en 2020 alcalde de la ciudad; y primer teniente hermano mayor, José de Rojas Román, fallecido recientemente. “Seriedad y orden en el Lunes Santo donde la Virgen vistió toda de negro”, así titulaba Ángel Guerrero su crónica de la procesión de la Cofradía de los Estudiantes que salió a las 19,30 horas y tenía como recorrido: San Francisco, Calzada, Encarnación, Plaza de San Sebastián, Infante don Fernando, San Luis, Cantareros, Diego Ponce, Villodres, Plaza de San Francisco y regreso a su templo. 

Una de las peculiaridades de la cofradía era el colocar el guión de la Cofradía al final de la procesión, tras el trono de la Virgen, donde estuvo la concejal Rosa Torres Ruiz en representación del alcalde. Antes, el cortejo lo abría un antiguo estandarte de la Cofradía de la Sangre, seguido de la Banda de Cornetas y Tambores de la Vera Cruz de Almogía, penitentes y el trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Sangre bajo palio, precedido por la campanillera de lujo María Molina González (túnica que junto a la de la Virgen, eran de Antonio Huertas y las realizó para que salieran con la Virgen del Socorro). Seguidamente el trono del Cristo Verde sobre un calvario de claveles de color sangre de toro, realzando la emotividad del trono. Detrás un grupo de estudiantes vistiendo la mantilla española. La campanillera de lujo Laura Mejías Ruiz que iba delante de la Virgen de la Vera Cruz, que estrenaba saya de terciopelo bordada en oro por el artista José Romero Benítez, por lo que la imagen mariana fue entera de negro en 1995. 

Cerraba la Banda de Música de la Cofradía de la Vera Cruz de Almogía. Emotiva la salida con tantos antiguos estudiantes que acuden a su cita en San Francisco, paso por el Hospital “con esas vueltas que hacen absolutamente todos los “pasos”, dedicada a los enfermos del centro hospitalario de San Juan de Dios y por extensión a todo enfermo de la ciudad. 

Eran camareras de los tres tronos: María del Carmen Villalón Artacho, Puri Campos Alcalá e Isabel Ríos Clavijo. Y hermanos mayores: Juan Antonio Castilla Luque, Francisco Ramón Gómez León y José de Rojas Román. Durante el recorrido, falleció una de las abuelas del hermano mayor del Nazareno de la Sangre, Socorro Artacho Sánchez, casi en el momento de pasar cerca de su casa, con momento especial emotivo al tener conocimiento de la noticia en el tramo final de la procesión. Un Lunes Santo “que prosigue su consolidación, haciendo del día uno de los grandes de la Semana Santa de antequerana”.

 

Martes Santo: Relevo en la presidencia, Julio Matas Pozo por Miguel García Navarro

Julio Matas Pozo se estrenaba un Martes Santo al frente de la Cofradía, relevando a Miguel García Navarro. Amplia y larga procesión del Martes Santo con masiva presencia en el guión de la cofradía. Multitud de personas en la Cruz Blanca para ver la salida. Momentos destacados en la visita a calle Toronjo cuando el Señor sale del recorrido, 39 años entonces, “donde aguarda en el balcón ese inválido y, enfrente, el amigo Abelardo, accidentado también desde hace años y esperando emocionado ese momento de tan singular visita”. 

Pero antes de salir, el trinitario padre Reyes invita a los hermanos cofrades a participar con sentido en la procesión, recordando que son los “Cristos vivos” y pidiendo al Señor y a la Virgen su protección sobre todos. Estuvo presente en el guión presidencial el alcalde Jesús Romero Benítez, así como el primer teniente de alcalde Teófilo Ruiz Municio; además de Carlos Jiménez, capitán de la Guardia Civil; Juan Rodríguez Sánchez, comandante jefe del puesto de Aviación de Bobadilla; además de representación de cofradías de Archidona. 

Abría la misma la Banda de Cornetas y Tambores de Estepona y hubo una escuadra de Bobadilla delante del Señor, así como un grupo de romanos de Campillos, 40 mujeres con mantilla española y una larga fila de devotos antes del trono del Señor, seguido por una masa imponente de devotos. La Banda de Gilena, “una de las mejores de la Semana Santa”, escolta de una Centuria Romana, y personajes típicos de la Semana Santa de Campillos y el trono de la Virgen de la Piedad que este año completaba el bordado de las bambalinas  laterales del palio, realizadas por las monjas dominicas de Antequera. 

Juan Sánchez vistió a la Virgen de la Piedad, cuyo palio fue acompañado por la Banda de Música de Antequera. Eran camareras de los tronos: María del Carmen Ramos Pérez y María del Mar Flores Contreras de Montes y Josefa García Navarro. Y hermanos mayores, José Ramos Espinosa y Antonio García Navarro, ayudado en el trayecto por uno de sus hijos. Entre los hermanacos de la Virgen, el entonces concejal Pedro Fernández Domínguez y el que fuera hermano mayor hasta el año anterior, Miguel García Navarro.

 

Miércoles Santo: Luto por la que había sido camarera del Señor, doña Remedios Tomás 

Nuestro periódico titulaba en 1995: “Acierto al separar la solemnidad de la misa del jubileo de la Legión”, en una procesión donde “los penitentes” son “la nota dominante del Miércoles Santo”, siendo hermano mayor Francisco Morente Tomás. Por la mañana, “acierto total de la directiva al separar el acto penitencial de San Sebastián, con el “traslado” del Señor a brazo de los legionarios hasta su trono”. Tras la misa, traslado a mano de caballeros legionarios desde el altar mayor hasta el trono, con salida por calle Encarnación, subida hasta la Plaza de San Sebastián y entrada por la puerta principal. El Señor tenía un “lazo negro de luto por su hasta hace poco como camarera”, Remedios Tomás Melgarejo, madre del entonces hermano mayor de la Cofradía. 

Por la noche, desfile de la armadilla y salida de la procesión a las 22 horas pasando por San Sebastián, Encarnación, Calzada, Diego Ponce, Cantareros, San Luis, Infante don Fernando y regreso a San Sebastián. Abriendo marcha la representación legionaria del MALEG de la Legión de Málaga y cerrando la banda de los Moraos de Alhaurín. En el guión, el gobernador militar de Málaga, general legionario Reig de la Vega, otros mandos militares, el pregonero de 1995 Francisco Muñoz López, el teniente de alcalde Francisco Gemar, entre otros.

Eran hermanos mayores de las imágenes, Manuel Aranda Pérez al frente de 52 hermanacos y Francisco Ríos Velasco ante la Virgen, llevada por otros 52 también vestidos con túnica y capuces negros y cinturón de esparto. El trono del Señor fue arreglado por los hermanos Morente-Tomás, ocupando el puesto de su madre y el de la Virgen, engalanado con flores y luciendo nueva mantilla, por Pepita Cañadas de Ríos.

 

 


Jueves Santo: Un accidente impide a Antonio García dirigir a la Virgen del Consuelo

En 1995, el veterano hermano mayor de la Virgen del Consuelo, Antonio García Jiménez, no pudo salir tras un accidente previo, sustituyéndole su sobrino José García Segura. En San Pedro, no pararon para sustos, ya que ese mismo día, el añorado y querido el hermano mayor Antonio Bracho Rubio tuvo una dolencia cardíaca. Antes, Remedios Vergara Jiménez había preparado el trono del Cristo de la Misericordia y las señoras de los directivos a la Virgen del Consuelo, cuya saya procesional se había traspasado su bordado a un nuevo terciopelo.

Mientras, en Belén, las camareras habían preparado los tronos, María Jesús Muñoz Muñoz al Señor Atado a la Columna, María Delgado Villarreal al Señor Caído y Enriqueta Montoro Mantilla, con la ayuda de Juan Sánchez, a la Virgen de los Dolores. Año que Francisco María Cruces había restaurado al Señor de la Columna y se doró en Córdoba, la corona del siglo XVIII (la que suele tener durante el año en su camarín), el puñal y uno de sus escapularios. También se redoraron las diez bases del palio de la Virgen, a cargo de Francisco González Rodríguez, así como el frontal de madera, vaciándolo y redorándolo.

Dirigieron los tronos en San Pedro: Francisco Moreno Díaz que relevaba a Francisco Calle Pena y José García Segura a su tío Antonio García. En Los Dolores: Juan Sánchez Gallardo, Manuel Jiménez Gómez y Juan Fernando Aguilera, quien antes de salir, pidió para que se recuperara Antonio García.

Empezaron las procesiones, primero en San Pedro a las 19,30 horas con la peculiar llamada a las puertas y salida de todo el cortejo, donde destacó “con un vozarrón recio” –igual que el de Antonio García– “mandó subir a la Virgen hacia el cielo azul intenso de la tarde primaveral de abril”. La Virgen del Consuelo llegó a Santiago “con ese cimbrear de los varales, con ese querer echarse a volar las bambalinas, con ese poderío de la Virgen, con ese estremecerse las velas, con ese temblar las flores...”.

“No se cabía en la plaza”, como recoge la maestría de Ángel Guerrero al emocionar al recoger el “encuentro” ante Santa Eufemia de las Reinas de Santiago y San Pedro: “No se cabía en la plaza,  y sin embargo se hizo sitio la Virgen. Los de los Dolores –por Ella y, seguramente, por ti– que echan a moverse con esa mecida majestuosa, imponente, suave, estremecerse varales y bambalinas... Y de nuevo ese milagro, de unirse las cabezas de los varales casi tocándose las doradas del Consuelo con la majestuosidad de los Dolores. Y ya sabes: la música, los vivas, las lágrimas, las campanas, las palmas... y Pepe, “el niño” que se funde en un abrazo fuerte, hondo con Juan Fernando. Como si fuera una alternativa decían algunos...”, nuestro eterno director escribe la crónica del Jueves Santo como si fuera una carta al accidentado Antonio García.

Luego prosiguieron las dos procesiones, juntas, los del Consuelo con la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de la Macarena de Almería y  la Agrupación Musical de Nuestra Señora de la Piedad de Almuñécar. Y los Servitas, con la OJE de Málaga y la Banda de Música de Moclinejo. 

Además de Bracho, en los Dolores era hermano mayor Agustín Puche Pérez. Destacar el paso y vuelta ante el Hospital y cómo en un tramo de calle Lucena, fue hermanaco de la Virgen el párroco de Santiago, José Ferrari, cuando Francisco González Rodríguez releva a Juan Fernando antes de la despedida en la Cruz Blanca. Terminó la procesión con las vegas que daba final al Jueves Santo.

 


Viernes Santo: La lluvia sorprende a las cofradías de ‘Abajo’ y ‘Arriba’ en Infante y a los del Santo Entierro nada más salir

Bajo el título de “Ni la repentina lluvia en la mitad del recorrido ‘pudo’ con el Viernes Santo”, día en el que “La soledad se quedó en la puerta del Carmen”, destacan nuestras crónicas de 1995. “Nadie se esperaba lo de la noche”, tras visitar por la mañana los templos de las tres cofradías en un día nublado. Desfile de la Armadilla efectuado casi conjuntamente desde las 18,30 horas con la marcialidad del Tercio de Armada de Infantería de Marina y la novedad de la Banda de Campillos de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de los Dolores. Por parte del Socorro, no pudo contar con los Regulares, “debido a la radical reducción de la presencia de fuerzas militares”, pero Daniel Herrera Gutiérrez, que era hermano mayor, consiguió que se presentara un piquete de La Legión, que fue tras el Señor; así como la Banda de la Peña de Martiricos de Málaga, conocida como la de los “Bomberos Chicos” abriendo el cortejo y al llegar a San Sebastián, se incorporó, la Banda de Música de Gilena.

Abarrotadas las salidas de las dos cofradías con “subida a pulso del Niño Perdido” por sus 48 cofrades, con su hermano mayor Antonio Moreno Díaz,  que miró al Cielo emocionado, ya que había perdido a su hijo José Antonio meses antes. Luego, el Dulce Nombre de Jesús por Antonio Cordón Ríos al frente de 60 hermanacos. El Cristo de la Buena Muerte por Francisco Carrasco Muñoz y 52 hermanacos. Y por último, la Virgen de la Paz con 76 hermanacos, dirigidos por José Luis Vidaurreta Villarejo.

Mientras, en Jesús, salida primero del Nazareno, con Juan Antequera García al mando de 58 hermanacos; y luego la Cruz de Jerusalén, con Manuel Ortiz Román dirigiendo a sus 42 hermanos. Y como culmen, la Virgen del Socorro, con Francisco Marín Raya al frente de sus 76 hermanacos. “Es un delirio verla elevarse poquito a poco como si fuera una pluma y qué buen detalle el de Joaquín Carrasco, deseando suerte y abrazando a quien hasta hace poco conducía”.

Los tronos de “Abajo” fueron preparados bajo órdenes y encargos de sus camareras:  las esposas de los directivos en el Niño; Purificación Vidaurreta en el Dulce Nombre; María del Carmen Maqueda Casaus en el Cristo; y Dolores Bellido Checa de Luna en la Virgen. Como novedades, arreglo de los candelabros del Niño Perdido, a cuyo trono se le incorporaron cuatro ánforas nuevas; instalación de acetileno para los hachones del Cristo; y mujeres de directivos repasaron las costuras del palio de la Virgen.

En cuanto a los de “Arriba”, las camareras eran: Elena Muñoz Román, María del Carmen Checa Ruiz y Pilar Moreno de Rojas Sarrailler. La Virgen del Socorro con el manto azul restaurado para este 2020 y la corona de Seco Velasco. Los Talleres Angulo de Lucena bañaron en plata los candelabros de los tres tronos. “Impresionante, majestuosa, radiante espléndida, luciendo su magnífica peana, con decoración de orquídeas con jazmines”. Al llegar a San Sebastián las acostumbradas vueltas más rápidas que otras veces, tras las lentas de La Paz. El recorrido fue brillante hasta que apareció la lluvia. “Hubo que acelerar y en un santiamén” los de Abajo llegaron a Santo Domingo, a donde “fue acompañada por una multitud que siguió en el templo”. Los tres últimos tronos tuvieron que subir por la Cuesta de Zapateros en vez de por la Paz, por donde corrieron una vega diferente. 

Por su parte, en calle Infante “apretó la lluvia –había hecho bastante fresco y de golpe “cambió el aire”, provocando la lluvia. “Directivos de la Pollinica, acudieron rápidos a San Agustín para proveer los plásticos que cubrieran las imágenes. Aflojó la lluvia y ante las muestras de aplausos y lágrimas que se vieron en el recorrido mientras se tapaba las imágenes, la directiva que ordena retirar los plásticos, y seguir el desfile majestuosamente”.

El hermano mayor doctor Herrera Gutiérrez expresaba: “Con la gente volcada con nosotros, con unos hermanacos así, no pasa nada, no puede pasar nada”. El final ganó en emotividad, subiendo las “vegas” con precaución por estar el pavimento mojado. “Sucediéndose los vivas a las imágenes” y al regresar al Portichuelo “una imagen increíble, inenarrable”. Una vez dentro surgió una salve espontánea, mientras la directiva encargaba al cofrade Ángel Guerrero que agradeciera, en nombre de la Cofradía, el comportamiento de los antequeranos y de todo el cuerpo procesional.

Mientras, en El Carmen, empezó la salida de la Cofradía del Santo Entierro formada por tres tronos: La Quinta Angustia (50 hermanacos dirigidos por José Molina López y como camarera a Rosario Galindo García); el Santo Entierro (con Eduardo Villalón Artacho al mando de 62 hermanacos y Teresa Ruiz de la Herranz Muñoz Rojas como camarera) y la Virgen de la Soledad (con Francisco Gámez Burgos al frente de 52 hermanacos y Blanca Cerezo de Luna como camarera). Se habían mejorado los candelabros de la Quinta Angustia y de la Virgen de la Soledad.

Así, salió la Quinta Angustia, lo hizo el Santo Entierro y lo hizo la Virgen de la Soledad, “pero antes de subir siquiera la rampa que cubre el desnivel entre la iglesia y la plaza, apretó tanto la lluvia que la directiva que preside Francisco Rosales León, decidió encerrarse”. Pero “un movimiento brusco al encerrar el trono de la Soledad, hizo que el agua acumulada en el techo del palio, se volcara cayendo sobre el manto y el dorado” de la canastilla “que, al ser tocado con las manos se desprendió en parte. En el resto no hubo que registrar daños de consideración”. 

 

 

Los campanilleros de lujo, nota destacada en la procesión del Resucitado

La procesión del Resucitado cerró la Semana Santa de 1995, tras la lluvia del Viernes Santo, que fue uno de los comentarios en los guiones. Día espléndido, casi de verano, empezando previamente con una misa a las 10,30 horas en la iglesia de San Juan de Dios, a cargo del capellán de la Agrupación Manuel Ginés, en Agrupación presidida por Julio Matas Pozo.

Luego, la procesión salió de la iglesia de San Agustín, pasando por Lucena, Cantareros, San Luis, Infante don Fernando y regreso al templo pollinico. El cortejo lo formaban todas las cofradías de Pasión, pero no se invitó a las de Gloria ese año. Destacó la presencia de niños vestidos de campanilleros de lujo de las diferentes cofradías.

El trono fue conducido por Federico Anglada. En el guión de la Agrupación, el presidente Julio Matas Pozo, el vicario episcopal Isidro Rubiales, el párroco de San Sebastián José Piña, entre otros miembros. Y por parte del Ayuntamiento, el alcalde Jesús Romero, acompañado por los concejales: Francisco Gemar, José María González y Pedro Fernández. A las 14,12 horas concluía la procesión del Resucitado.

Una Semana Santa cuyo número extraordinario de El Sol de Antequera lució en portada a la Virgen del Consuelo, con 104 páginas, grapadas y al precio de 375 pesetas. En su interior, artículos del obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto; el presidente de la Agrupación, Julio Matas Pozo; el alcalde Jesús Romero Benítez; el 250 aniversario de la Virgen de los Dolores de Santa Eufemia; el vicario general Francisco Parrilla; el vicario episcopal Isidro Rubiales ante el Triduo Pascual; el arcipreste de Antequera, José Ferrari; la restauración del Señor Atado a la Columna, el antiguo palio del Nazareno de Arriba; 50 años llevando a la Virgen del Socorro, así como artículos de Juan Luis Moreno López, Juan Manuel Moreno García, Ángel Guerrero Fernández, Antonio José Guerrero Clavijo, entre otras firmas y curiosidades de nuestra Semana Santa en 1995.

 

 

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