El Cartel Oficial de la Semana Santa fue una obra de José Luis Vidaurreta Villarejo que recoge el paso de la Virgen de los Dolores por Santiago, presentado el sábado 10 de febrero por Agustín Puche Pérez en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Antequera.

En la presidencia, el alcalde Jesús Romero, el presidente de la Agrupación de Cofradías Julio Matas, el capellán Manuel Ginés, el autor de cartel José Luis Vidaurreta y el presentador Agustín Puche. A la derecha de la mesa presidencial representantes de las diversas cofradías antequeranas y Domingo Espejo, de CajaSur al patrocinar el Cartel; a la izquierda, los tenientes de alcalde y concejales Rosa Torres, Ricardo Millán, Manuel Palomino, Lola Quintana, José Luis Rodríguez, el vicario José Ferrari, José Luis Viera de la Policía Local y representantes de la Policía Nacional y Guardia Civil.

El primer teniente hermano mayor de la Cofradía de Servitas de María Santísima de los Dolores “sorprendió a todos. Se sabe de su capacidad profesional, como se sabe de su apego a los negros colores de los Servitas... Lo que pocos nos imaginábamos es esa capacidad oratoria, esa vena poética del presentador, puesta de relieve en una preciosa exposición que cumplía a la perfección su cometido –presentar una obra, retratar a su autor– pero, además, con sentimiento y poesía. Agustín Puche destacó que no siendo los antequeranos un pueblo que sobresale precisamente por su espíritu empresarial (“nos asusta una hipoteca, firmar una letra, y por ello nos superan otros en espíritu empresarial y aventurero”), sin embargo, nos “embarcamos” cuando de trata de la cofradía a la que pertenecemos, por completar una obra de caridad desde la cofradía y por dotar de una corona a la Virgen, lo que justificó en que “como la competencia es libre, nos pelearnos como hermanos, por nuestros tronos, porque sean los mejores”, recoge Ángel Guerrero en estas páginas hace 25 años.

Según el presentador, “José Luis Vidaurreta reunía las dos condiciones que necesitaba, ser artista y cofrade. Justificó lo segundo, en la actividad del pintor en la Cofradía de Estudiantes, a cuya creación contribuyó, y de la que fue varios años hermano mayor del Cristo Verde, para pasar luego a serlo de la Virgen de la Paz, en cuya cofradía fue hermano mayor, con lo que quedaba claro su integridad “capillita”. Explicó que aceptó el encargo “a la primera” y que le consta que fue ponerse a empezar y no terminar hasta concluir “el cartel que anuncia la llegada de la Semana Santa”.

El propio José Luis Vidaurreta fue quien descubrió el cuadro original del cartel, para luego hacer lo mismo con el impreso, junto al entonces hermano mayor de Servitas Leonardo Manzano. Tras la intervención de Puche y la amplia ovación recibida, el secretario de la Agrupación, José Escalante, fue dando paso a las intervenciones del Capellán quien explicó que “tras las maravillosas palabras de Agustín, poco hay que decir. Nos quedaríamos con lo que es la autenticidad de la Semana Santa, desde el Miércoles de Ceniza, penitencia de preparación, hasta la alegría de la Resurrección”.

Por parte del presidente de la Agrupación felicitó al autor del cartel y a su presentador, abriendo un capítulo de agradecimiento hacia ellos, hacia CajaSur representada por Domingo Espejo, y hacia el alcalde y el Ayuntamiento. E Invitó a todos a participar en la Semana Santa. Cerró el acto el Alcalde que insistió en sus felicitaciones a los protagonistas del acto, la Agrupación y a sus hermanos mayores; al artista “que ha intentado reflejar un momento brillante de nuestra Semana Santa” y a Agustín Pudre “que me consta ha elaborado su preciosa presentación con mucho tiempo, con mucho cariño, haciéndosela oír a su familia para terminar sorprendiendo a todos”.

Año en el que las cofradías tuvieron sus presentaciones y pregones como Los Estudiantes, en el que Miguel Ángel Checa Torres presentó el Cartel del Lunes Santo en el salón de actos del Colegio María Inmaculada, fotografía del Cristo Verde de Velasco. Se anunciaba en el Antiguo Pósito en el mes de marzo “una exposición de imágenes religiosas que no procesionan en la actualidad. Entre las que se han confirmado: Cristo de la Paz, Ecce-Homo y el Nazareno del Carmen; Cristo de la Salud de Belén; una dolorosa de Madre de Dios y la Virgen de los Dolores de Santa Eufemia. O El Señor del Perdón de Palma Burgos”. Fue del 21 de marzo al 7 de abril y tuvo una gran aceptación al poder ver imágenes casi desconocidas por los antequeranos.

En La Trinidad, Carmen Ramos pronuncia el I Pregón del Martes Santo el domingo 25 de febrero. Hubo una conferencia sobre los Orígenes y la Evolución de la Saeta a cargo de Roberto Narváez Castillo, director de la Escuela de Saetas Señor de la Humildad de Marchena. El Cristo Verde fue restaurado por la Junta de Andalucía, a cargo de la restauradora María Begoña Bravo, así como se renueva su trono  donde “se verá el gran cambio que supone el nuevo conjunto del trono que talla el artista local Antonio García”.

El 28 de febrero, concierto de Bandas de Música y recital de saetas organizado por la Cofradía de “Arriba”. Participaron la Agrupación Santa María de la Magdalena de El Arahal y Nuestro Padre Jesús Nazareno de Gilena con la dirección de Manuel Rodríguez y saetas interpretadas por Diana Navarro, malagueña debutante, y Montse Torres de Sierra de Yeguas. Año de obras, como en el interior de San Agustín que se reabrió para el Triduo en el que hubo un acto de hermanamiento con las cofradías del Mayor Dolor y de La Paz. Sor Dolores Artacho presenta el Cartel de la Cofradía del Consuelo, obra de Eloy García, en acto que contó con apertura musical a cargo de la Coral María Inmaculada.

Fernando Villena pronuncia el IV Pregón de los Estudiantes con actuación previa de la Banda Municipal de Música dirigida por Juan Medina Maza. El domingo 17 de marzo, hubo concierto sacro con las corales María Inmaculada, La Salle y San Sebastián con la
Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga dirigida por Salvador de Alba, interpretan Miserere de Ocón. La Cofradía de “Abajo” presenta el cartel de su procesión, fotografía de Antonio Rama y presentado por Jerónimo Vida en cuyo acto se rindió homenaje a Sebastián Herrero, hermano mayor de insignia que fue de la Virgen de la Paz durante 32 años.

 

 

El obispo de Málaga preside el Pregón, pronunciado por Carolina Guerra

El domingo 24 de marzo a las 12 horas en la iglesia conventual de Belén se celebró un “original y antológico Pregón de Semana Santa de Carolina Guerra”. La periodista fue “la primera mujer Pregonera de la Semana Santa de Antequera, pero además en la autora de uno de los pregones más originales e intensos en la historia de este acontecimiento cofrade antequerano que fue presidido, por primera vez también, por monseñor Dorado Soto, Obispo de la Diócesis de Málaga”.


Delante del presbiterio unas cortinas granas, en cuyo centro se colocó un dosel y bajo él una cruz con una “sábana santa”. A un lado y otro del dosel los guiones de todas las cofradías de Semana Santa antequeranas y el de la Agrupación de Cofradías. Junto al obispo Antonio Dorado Soto,  el alcalde de la ciudad Jesús Romero y el presidente de la Agrupación de Cofradías Julio Matas. En la presidencia, además, el marido de la pregonera, Rafael Artacho; la esposa del alcalde, María Dolores Tortosa; el vicario arcipreste José Ferrari y los presidentes de las cofradías antequeranas, acompañados de sus esposas.

Abrió el acto la Banda Municipal de Música de Antequera, dirigida por el profesor Juan Medina Maza, que se lució interpretando las marchas procesionales “Jesús de la Sentencia” de Rodríguez; “Hermanos costaleros” de Abel Moreno y “Esperanza Coronada” y “Virgen de Gracia” de Perfecto Artola. “Muy buenas interpretaciones acogidas con ovaciones”. Seguidamente, Miguel Martín presentó a la pregonera. Licenciada en Historia del Arte en Santiago; graduada de la Escuela de Periodismo de Madrid; primera mujer redactora en la sección de “Nacional” de la Agencia Efe, Redactora Jefe de Economía Internacional.

El Pregón duró “hora y cuarto; setenta y cinco minutos en los que no se escuchó una mosca en Belén, y cuando en un acto así, ni se tose, ni se estornuda, ni se carraspea, ni se escuchan sillas o bancos moverse, es que lo que se está diciendo interesa. ¡Y cómo! No fue un Pregón al uso: el de Carolina, en el sentido de liarse a hacer un canto de las cofradías, de las procesiones, de sus titulares. Carolina Guerra, hizo lo que tenía que hacer, un pregón “distinto”. Primero, anima a la mujer: “El rol de las mujeres de Antequera en las cofradías es poco valorado”, animándolas a optar a todo. Luego, surge la periodista que nos dice que “espere el Pregón”, y que, a cambio, nos va a dar una noticia en primicia: “Una crónica de la Semana Santa del año 2096, por una estudiante de una universidad de los Estados Unidos”. Quien más, quien menos, no da crédito a lo que oía... Luego, lo comprendería todo: en el canto a Antequera que fue el Pregón —hay muchas maneras de “cantar”—, acudió a esa figura futurista para explicar qué cosas de Antequera pasarán a la historia. Y nos recuerda de paso que no sabemos lo que tenemos en Antequera, y que puede parangonarse a importantísimas ciudades por su riqueza cultural y artística... Y recordó, a quien corresponda, lo del Museo Permanente de Cofradías.

Seguidamente, salió la “economista”, ¡para valorar económicamente lo que “vale” la Semana Santa! Metió ahí las horas de reuniones de las directivas, el trabajo de los albañiles, carpinteros, decoradores, pintores; el trabajo de los hermanacos... Total, que todo eso equivale a 1.345 horas de trabajo, que ella —surgió la “experta en economía internacional”—, tradujo en el trabajo de un alemán durante ¡ocho años! o en el trabajo de un año de ocho alemanes. Total, que más de 21 millones de pesetas. Y así todo... Por supuesto, desmenuzó lo que es la Semana Santa de Antequera, para analizarla y demostrarnos lo que es... sin que nosotros lo valoremos en la forma debida o nos demos cuenta de lo que vale. Acudió a un principio periodista del “quién, qué, cuándo, dónde y el cómo y el porqué” de la Semana Santa.

Y termina, cuando llevaba más de una hora, diciendo: “Y vamos ahora al Pregón”. Sonrisas entre los asistentes, justificándose ella con un “Pregón, sois vosotros, y lo hacéis a diario, los cofrades, los penitentes, las camareras...” En fin, un gran pregón, sin paliativos, en la que una mujer, una gran profesional de la comunicación, transmitió sus sentimientos a un público que la escuchó sin rechistar y que aplaudió muchos, muchos minutos, mientras se sucedían las felicitaciones del Obispo, del presidente, del alcalde, de infinidad de personas y, naturalmente, emotiva y entrañable la de su marido y la de su hija “antequerana”.

 

 

 

El Especial de Semana Santa con la Virgen del Socorro en portada y gran éxito de la exposición en el Pósito

La edición especial suma 96 páginas, con fotografía de la Virgen del Socorro en la portada, realizada por Ángel Guerrero. En su interior, artículos del obispo de Málaga Antonio Dorado Soto, el presentador del Cartel Agustín Puche, el presidente de la Agrupación Julio Matas, Carmen Ramos, Antonio J. Guerrero, el Pregón de Carolina Guerra, Ángel Guerrero, Jesús Romero, Rafael Gómez Marín, Javier de Rojas Román, Ángel Guerrero, Visitación Torres y el sacerdote Antonio López Benítez.

La exposición “Imaginería Pasionista no Procesionada” estuvo abierta del 21 de marzo al 7 de abril, laborables de 19 a 21 horas y domingos y festivos de 11 a 14 horas. El Ecce Homo del Carmen era el motivo de la portada del catálogo donde se pudieron contemplar el Crucificado de la Salud, el Resucitado de la Victoria, el Jesús de la Humildad, El Cristo de la Paz del Carmen. El Señor de las Penas-Ecce Homo del Carmen, el Cristo de las Penas-Cristo de la Expiración de San Pedro, el Busto del Ecce Homo de San Sebastián, el Crucificado de Ánimas de San Sebastián, el Cristo Yacente de San Agustín, la Virgen de los Dolores de Santa Eufemia, el Busto de Dolorosa de Diego Márquez de San Sebastián, el Nazareno del Carmen, la Dolorosa de Fernando Ortiz de Madre de Dios, el Nazareno de San Juan, la Virgen de la Soledad de San Agustín y el Señor del Perdón de Capuchinos. En la inauguración, el jueves 21 de marzo, el entonces alcalde Jesús Romero Benítez, el viceconsejero de Cultura Bartolomé Ruiz, el presidente de Unicaja Braulio Medel, el subdirector general de la OSC de Unicaja Francisco de Paula Molina, la teniente de alcalde de Cultura Rosa Torres y el director del Archivo, Antonio Parejo. Fue un éxito con cerca 5.000 visitantes en algo más de dos semanas. La fotografía del Cartel y del catálogo explicativo de cada imagen, fueron realizadas por Alfredo Sotelo.

La Pollinica abre las procesiones, pero la lluvia suspende la procesión de Los Estudiantes

La procesión de La Pollinica estuvo en su línea de siempre, “tan tierna, tan sencilla, tan bonita, que pensamos que lo más que puede hacerse es mantenerla, y a ello se dedican los cofrades que preside ahora Manuel Sotomayor, buscando mejorar el patrimonio –este año su iglesia–, y que haya cada vez más orden en ese complicado cuerpo procesional, primer estadio cofrade de los antequeranos. A las seis menos diez de la tarde salía a la calle el rostro tierno de la Virgen de la Consolación y Esperanza, radiante de flores, en esa sinfonía de verdes y blancos apenas rota por la suave pincelada rosada de otras flores, el brillo de la plata o el dorado de algunos elementos de adorno. Se veía a la Virgen siguiendo un poco la tónica de estos últimos años promovida por Manuel Higueras, dejándose ver un poco el pelo de la cabeza”.

En cabeza la Agrupación Musical de Jesús Coronado de Espinas de Vélez Málaga; seguía el guión de la cofradía, acompañado esta vez de los guiones de las cofradías “hermanas” del Mayor Dolor y la Paz con sus respectivos presidentes Francisco Javier Pérez y Antonio Carrasco. Por el Ayuntamiento el primer teniente de alcalde Teófilo Ruiz y los concejales José Manuel Rodríguez y Rafael García. Al final, la Banda Municipal de Antequera, dirigida por Juan Medina Maza. Como curiosidad “nos enteramos que el olivo que lleva el Señor Orando en el Huerto, lo ponía, en vida, aquél gran pollinico que fue José Luis Rodríguez Molina, y desde que falleció lo hace su hijo, hoy concejal”.

La pregonera Carolina Guerra, acompañó al guión desde su comienzo, luciendo mantilla española en el recorrido por calle Infante. “A destacar la presencia de Pepe Moreno Gutiérrez, fundador de la Cofradía, igual de joven que siempre”. Quien no iba en el guión “era el hermano mayor de La Pollinica, Manuel Sotomayor, como nos imaginábamos. Inquieto como pocos, subía y bajaba continuamente, como hacía el mayordomo José Sánchez, o atendía a los invitados que no iban en primera fila del guión”.

Desfile ordenado, con 43 niños vistiendo de hebreos en el “paso” del Jesús a su Entrada a Jerusalén, 33 en el de Jesús Orando en el Huerto y 35 niñas penitentes en el de la Virgen de Consolación y Esperanza. “Durante la mitad del itinerario, algunas gotas de agua llevaron a acelerar el ritmo. Al final, reunión de los tres pasos, “dando la vuelta” los dos pasos de Jesús para salir “en busca” de la Virgen con preciosas escenas al pie de la bellísima torre de San Agustín, y broche de oro a la procesión que abría la Semana Santa 1996”.

El trono de la Pollinica era dirigido por Félix González Martín al frente de 40 hermanacos; y su camarera era María del Carmen Rincón Blázquez. Del Señor Orando, Juan Pastrana Gutiérrez con 40 hermanacos y Remedios Villalón González, camarera. Y de la Virgen, hermano mayor José Machuca Enríquez y camarera, las señoras de los directivos.

“Un “chaparroncillo” tras el desfile, impidió la salida de “Los Estudiantes”.  El Lunes Santo amaneció nublado, con fuertes rachas de viento y algunas gotillas amenazadoras. “Al final, no salió de su templo, sin repetirse la escena de la Semana Santa de 1990, en la que se decidió desfilar el Jueves Santo”. Misa a las 13 horas. “El centro de atención del día fue el Cristo Verde por, dos motivos: la restauración que le ha devuelto su aspecto inicial, y el nuevo trono en bruto a falta de los últimos detalles”.

Poco antes de la hora de salida, a las siete, “el chaparrón se hizo algo más insistente, y empezó a cundir entre la multitud que abarrotaba San Francisco la serie de comentarios habituales en estos casos, temiendo que no saliera la procesión. Hubo llamadas y explicación del Servicio Meteorológico en el sentido de que los “ligeros chaparrones cesarían por lo menos desde las 20 horas a las 24”, que parecían tranquilizar a unos y otros. A ratos salía el sol, a ratos se entoldaba el cielo. Se decide esperar a las ocho de la tarde en que, aunque no volvía a llover, el cielo no terminaba de abrir; reunión de la “junta de aguas” y luego de la directiva y el hermano mayor Manuel J. Barón, que, por los micrófonos de la iglesia, anuncia que no había salida, decisión a la que se había llegado tras una votación con mayoría de votos en dicho sentido. Se había tenido en cuenta, según dijo, la responsabilidad por la gran masa de penitentes y hermanacos, por las mantillas, por el patrimonio artístico de la Cofradía”.

Eran hermanos mayores de trono: Juan Antonio Castilla Luque con 60 hermanacos, Francisco Ramón Gómez León con otros 60 y José de Rojas Román con 68. Y camareras: María del Carmen Villalón Artacho, Purificación Campos Alcalá e Isabel Ríos Clavijo. Musicalmente estaba previsto el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores y la de Música de la Vera Cruz de Almogía.

 

 

 

 

El Rescate salió con amenaza de lluvia y la del Mayor Dolor estrena corona propia

Martes Penitente del Rescate: fuerte chaparrón al encerrarse la Virgen. “Martes y Miércoles, son los días en que Antequera se viste de penitencia en torno a dos advocaciones de Jesús que rivalizan en atraer la veneración de los antequeranos: el Rescate y el Mayor Dolor”. Desfile ordenado y puntual en La Trinidad “y muchísimas personas aguardando en la Cruz Blanca la salida de los titulares de La Trinidad. Puntual y ordenada también la salida en la que los directivos del Rescate están consiguiendo algo que, por ejemplo, es imposible lograr en la gran cita de Mayo con el Señor de la Salud y de las Aguas y es que los cientos y cientos de penitentes, van en perfecto orden, sin cortes, formando hileras continuadas, tras la Banda de Gilena y el numeroso “guión” presidido por Julio Matas, titular también de la Agrupación de Cofradías, y el mayordomo Juan Vegas. Integrándolo, la teniente de alcalde María Jesús Ríos de Plata, que representaba al alcalde de la ciudad y las concejales María Eugenia Villalón y Almudena Urdangaráin, representaciones de todas las cofradías y hermandades antequeranas así como de la Cofradía de La Pollinica de Archidona, con su hermana mayor nuestra paisana Visi Torres de Gálvez al frente. Religiosos trinitarios, autoridades civiles y militares... Antequera toda representada en el encabezamiento de la procesión. Tras ellos, los “Romanos de Campillos”, figuras que hay que incardinar ya en el seno de esta procesión y que le prestan un aire singular”.

Luego, tras esas filas aludidas de penitentes, muchos de ellos descalzos, el trono del Señor del Rescate, dirigido por José Ramos Espinosa al frente de 38 hermanacos, cuyo trono tiene como camarera a su hija Carmen Ramos Pérez. “Un bloque compacto de penitentes tras el Seño –personas que quieren ir “pegadas” a la imagen de su veneración–, y los penitentes de la Virgen, entre los cuales se incluía un amplio numero de mujeres antequeranas vistiendo la mantilla española. Luego el trono de la Virgen de la Piedad, sencillamente radiante. La talla es la misma; el palio y el manto también, y, sin embargo, cada año se superan las camareras y sus ayudantes, para presentarla como estaba este año: espectacularmente hermosa en su dolor y sencillez. La disposición del blanco tejido que rodea la cara, logradísima; la posición de la carita y las manos, perfectas. Insistimos –recogiendo los comentarios que también escuchamos– cada año mejor”.

Antonio García Navarro dirigía a los 58 hermanacos que llevaban a la Virgen de la Piedad, siendo sus camareras: María del Mar Flores Contreras y Josefa García Navarro. “Luego la Banda de Música de Gilena y grupos de devotos cumpliendo promesas. Discurrir ordenado y lucido por las calles antequeranas y explosión en la Cruz Blanca, multitudinaria en contraste con esa otra explosión fervorosa que se produce nada más salir el Señor en su “visita” particular a sendos devotos impedidos de lo alto de calle Toronjo”.

El Miércoles Santo con “Penitencia, Fervor y La Legión. La Virgen estrenó su propia corona y el Señor relució un resplandor dorado”.  A mediodía, “lleno en San Sebastián para la solemne función religiosa, la predicación oportuna y contundente del P. Isidro Rubiales; el besapié larguísimo a la preciosa imagen... Y luego la parada militar de una representación de La Legión, y el traslado del Señor de Carvajal desde el altar mayor de San Sebastián, hasta el trono, pero desfilando, en parte, “a pulso” por la abarrotada calle Encarnación y la impresionante Plaza de San Sebastián”.

Y por la noche la procesión. “Y enormes filas de penitentes, respetuosos, silenciosos, devotos, ordenados como en pocas procesiones vemos. Y el Señor del Mayor Dolor, en medio de masa compacta de esos otros penitentes a cara descubierta. Y la Legión delante y la Banda de Alhaurín, detrás. Y la Virgen con “su” corona nueva y radiante. Y las calles abarrotadas. Y el encierro precioso y emotivo... aunque echemos de menos las bengalas”.

Era hermano mayor, Francisco Javier Pérez Cervantes, así como hermanos mayores de trono: Manuel Aranda Pérez y Francisco Ríos Velasco. Camareras: María Teresa Jiménez Aragón y Pepita Cañadas Barroso. Como gran novedad la corona realizada por los talleres sevillanos “Hijos de Juan Fernández”, de plata cincelada y dorada en oro fino. Hasta ese año se pedían coronas prestadas, como la de la Virgen de los Desamparados de la propia San Sebastián en los últimos años. En el guión, representaba al Ayuntamiento, el teniente de alcalde Ricardo Millán y los concejales Manuel Palomino y José Castillo.

 

 

Despedida en Madre de Dios en vez de en la Cruz Blanca el Jueves Santo

Espléndido Jueves Santo por el Consuelo y los Dolores y... por la asistencia a los cultos, Sin “encuentro’’ en la Cruz Blanca: en Madre de Dios, cada una “a su barrio”, destacan estas páginas hace 25 años. Los de San Pedro, con Antonio Bracho Rubio como hermano mayor, estrenaban cuatro tarjetas con los Evangelistas, pinturas realizadas por el artista Eloy García, así como la Directiva renovó un centenar de túnicas del cuerpo procesional. La Virgen estrenó la candelería, realizada por los Talleres Angulo de Lucena. Y nuevas andas para el Cristo, con doce nuevos puestos.

 Salir la Virgen del Consuelo, es “darle el sol en la cara, y ese ambiente que, vanamente, hemos pretendido reflejar (porque para comprenderlo hay que verlo allí, en persona), es ponerse todo el mundo a mirarla y a abrazarse dichosos de compartir tales momentos...”. Poco después, en Belén, “salidas ya las dos bellísimas imágenes del Redentor, aparece en la puerta la Virgen de los Dolores. Hubo antes padrenuestro y bendición de una de las monjas que sufren esas horas sin la compañía de tan veneradas como preciosas imágenes, y homenaje a Juan Fernando Aguilera, que cumplia 25 años de hermano mayor de insignia de la Virgen. Entre Paquillo González y las hijas de Juan Fernando, entrega de un mazo con plaquita de plata recogiendo la efemérides”.

En San Pedro, eran hermanos mayores: Francisco Moreno Díaz y Antonio García Jiménez. Y camareras: Remedios Vergara Jiménez y las esposas de la Junta Directiva. En Belén, hermanos mayores: Juan Sánchez Gallardo, Manuel Jiménez Gámez y Juan Fernando Aguilera Cabello. Y camareras: María Jesús Muñoz Muñoz, María Delgado Villareal y Enriqueta Montoro Mantilla. En cuanto a bandas de música, con el Consuelo la Banda de Cornetas y Tambores de la Macarena de Almería y la Agrupación Musical Mixta de la Plaza de Roma de Montecristo de Sevilla. Y con los Servitas: Banda de Cornetas y Tambores y Música de Pedrera y la Banda Municipal de Torre del Mar

Y tras esos prolegómenos, la procesión. “Dicen que hay una medida especial, un “canon” propio para la Semana Santa de Antequera; pues, dentro de ésta, el trono de la Virgen de los Dolores, su conjunto, lo es a su vez de la Semana Santa antequerana. Porque es sencillamente perfecto: las medidas justas, sin pasarse ni quedarse corto de dimensiones, de proporciones, de adorno, de medidas de varales, de bordados... Y, encima, la Virgen de los Dolores, una de las más bellas imágenes posibles de María. Lo que en el Consuelo es alegría incontenida, aquí es reposo sereno, admiración profunda, arrobo, encantamiento. Es otra versión del milagro del Jueves Santo antequerano”.

Y llega el “encuentro”. “¿Para qué intentar describir lo que no tiene descripción posible? Simplemente se unen los tronos de la Virgen del Consuelo y de los Dolores, delante de las imágenes de la Misericordia, el Cristo de las Columna, el Señor Caído. Suenan las bandas, se vuelven locas las campanas de Santiago, se mueven los tronos, echan chispas los corazones, se oyen vivas y aplausos y surgen sollozos, y se funde la gente de ambas cofradías en apretados abrazos. Más o menos. Lo grande es cómo se produce todo... Y no sabemos explicarlo, ni podemos. Sí podemos dejar constancia del abrazo entre los dos hermanos mayores y de cómo Antonio García, entregaba un recuerdo a Juan Fernando Aguilera por sus “bodas” de plata...”.

La procesión, “luego, perfecta, preciosa, ordenada, brillante, majestuosa. Encabezándolas los guiones con los respectivos presidentes Antonio Bracho y Leonardo Manzano al frente, y representaciones de autoridades, cofradías... En el de la Virgen de los Dolores, iban también los guiones de las hermandades de La Salud y de Santa Eufemia Patrona de Antequera, entre las que hubo el Viernes de Dolores acto de unión”.

En 1996, “al llegar a Madre de Dios, la Virgen del Consuelo siguió hacia la Cruz Blanca y la de los Dolores hacia Santiago, para celebrar ambas espectaculares “vegas”... Hubo algo que la gente echaba de menos, y es la “despedida” de la Cruz Blanca, uno de los momentos más espectaculares de nuestra Semana Santa... Ya se había explicado por responsables de los Dolores los motivos, y anunciaron que valorarían los resultados. Esperemos...”. Este año los Dolores al llegar a este punto, siguieron por Diego Ponce, Villodres, Fernández Viagas, Cristo de los Avisos, Carrera y Santiago para “correr las vegas”. Destacar “el “arranque” del Jesús Caído a la voz del hermano mayor Manuel Jiménez de “A la Vega”, al que respondieron sus hermanacos “a la Vega, a la Vega” ... Hubo algunas caídas en los cerretes, con heridas leves entre los acompañantes a las mismas, con algún que otro brazo roto”.

 

 

 


La lluvia sorprende a los de ‘Abajo’ y deja en su templo al Socorro y al Santo Entierro

Entre lluvias y temores, una bendita locura: triunfo de la Paz y por segundo año, la Soledad no salió de El Carmen. “No se podía andar literalmente en ninguno de los templos, con encuentro entre ausentes amigos, con admiraciones rendidas, con piropos enamorados hacia esas imágenes orgullo de Antequera”. Homenaje a un  hermanaco del Socorro  de los 40, a Ramón Daza, un veteranísimo hermanaco superviviente de los años 40, cuando el trono de la Virgen del Socorro lo llevaban entre treinta y seis...

Desfiles puntuales de los de “Abajo” y los de “Arriba”, conjuntando la belleza de sus enseres procesionales, con la multitud de penitentes y hermanacos, lo emotivo de los antiquísimos guiones o la marcha imponente de las bandas del Tercio de Infantería de Marina y la Banda de Campillos de la Vera Cruz y María Santísima de los Dolores. Y por los de “Arriba”, Los Regulares, Martiricos y la Agrupación Musical de Gilena. Eran hermanos mayores de las hermandades: Antonio Carrasco Muñoz y Daniel Herrera Gutiérrez. En los tronos, hermanos mayores y camareras fueron: Antonio Moreno Díaz y las esposas de los directivos en el Niño Perdido con 48 hermanacos. En el Dulce Nombre, Antonio Cordón Ríos con 60 hermanacos y Purificación Vidaurreta Blázquez. Francisco Carrasco Muñoz con 60 hermanacos y Carmen Maqueda Casaus con el Cristo de la Buena Muerte. Y José Luis Vidaurreta Villarejo con 66 hermanacos y de camarera, Dolores Bellido Checa.

En Jesús: Manuel Ortiz Román al frente de los 42 hermanacos de la Cruz de Jerusalén con Elena Muñoz Román de camarera. En el Nazareno, Juan Antequera García con 58 hermanacos y Carmen Checa Ruiz. Y con la Virgen del Socorro, Francisco Marín Raya, con 76 hermanacos y Pilar Moreno de Rojas Sarrailler. Como novedades: restauración del Niño Perdido por el Taller Municipal con Marisa Olmedo al frente. Túnica de hermano mayor para el Niño Perdido realizada por Antonio Huertas. Dos nuevos ángeles realizados en Sevilla para el trono del Dulce Nombre con atributos de plata realizados por José Agustín González. Y la corona de la Virgen, se restaura, sustituyendo 37 de las perlas por unas nuevas cultivadas. En Jesús, el templo se lleva las inversiones, en unos años con Daniel Herrera al frente que precisan de corridas de toros y otros actos benéficos para las obras en la iglesia.  

Tras los desfiles... “el chaparrón  a la hora de concluir los desfiles, breves, pero intensos, y malas noticias de Sevilla: cofradías que no pudieron salir, otras que se encerraron en otros templos”. Los de La Paz decidieron salir y los del Socorro suspender la procesión. “Los de “Abajo” se animan, aprovechan una clara, y se tiran a la calle, antes del horario previsto; los de “Arriba”, esperan su hora, confiando en una mejoría que no se produce: reuniones, que sí, que no; lucha entre los deseos del corazón y los dictados de la cabeza. Al final, un nuevo chaparrón, aconseja no salir... Mientras, la Virgen de la Paz que abrevia el desfile, acortando el tiempo, pero nunca el lucimiento”.

Nada más decidir no salir en Jesús, “el hermano mayor del Socorro, Daniel Herrera y el mayordomo Juan Ignacio González, encabezan una representación de “Arriba” para unirse a sus cofrades de “Abajo” y marchar juntos, aguantando la lluvia, y disfrutando de la belleza imponente del momento. Porque imponía ver todos los tronos, majestuosos, soberbios por las calles del recorrido, abarrotadas de un gentío que demos traba que va a ver las procesiones por algo más que tipismo, que folklore, que bandas, que lujos o lo que sea...”.

La Paz: punto y aparte. “Pero lo de la Virgen de la Paz, era punto y aparte. Habían acelerado el paso los tronos del Niño Perdido, del Dulce Nombre, del Cristo de la Buena Muerte y de la Paz, y se había quedado sola ella, reinando en la calle Estepa. Rodeada de un gentío como pocas veces hemos visto, la Virgen de la Paz resplandecía... como pocas veces la hemos visto. Blanco purísimo su rostro; suave, sublime su expresión dolorosa; y ese elevarse sobre la preciosa peana... Y la banda de Campillos entonando el “Ave María”, y las bambalinas locas para adelante y las borlas que las separan para atrás......”.

 Luego, las “vegas”, “con más riesgo que nunca, y el cuasi milagroso salvamento de alguien que caía desvanecido tras la vega, y la espera impaciente y las lamentaciones por el mal tiempo, pero también la satisfacción del lucimiento producto de aquella bendita locura que llevó a los responsables de “Abajo” a jugárselo todo a una. carta... Y ¡cómo se lució la Virgen por la calle Estepa!”. En la del Niño Perdido “–que duró 50 segundos–, a su llegada a Santo Domingo, cayó desmayado un hermano de trono, recuperándose instantes después. Entre el susto del hermanaco y la espera de los otros tres tronos en la plaza de San Sebastián, un chaparrón sobre las 11 de la noche que obligó aguar-dar a las “vegas” y dictaminó no salir a la Soledad. Tras la pausa, en 30 segundos subió el trono del Dulce Nombre; en 40 segundos el del Cristo de la Buena Muerte y de la Paz; y en 45 segundos la Virgen de la Paz, que se encerró a las 11.30 horas”.

En El Carmen, “un aguacero a la hora justa de salir, hacía renunciar al desfile, por segundo año consecutivo a los animosos cofrades de La Soledad que, esplendorosa, radiante en su trono, consolaba los ánimos compungidos de quien trabajó todo un año para algo muy distinto a lo que pasaba... Y allí, en El Carmen, como en Jesús, visitas incesantes de gentes de todos sitios para ver en sus templos lo que no pudieron admirar en las calles... A las 23.10 horas, el hermano mayor de la cofradía, Francisco Rosales, comunicó oficial-mente la decisión de no salir este año. Desolación entre los directivos, cofrades y hermanos de trono que vieron como el agua les volvió a impedir salir de su templo un Viernes Santo. Acudieron tras las once de la noche, multitud de cofrades para ver y “consolar” a los de la Soledad, entre ellos, el poeta José Antonio Muñoz Rojas, José García Berdoy –tan vinculado a la cofradía y artífice de la conservación del excelente patrimonio– y el alcalde Jesús Romero Benítez”.

 

 

Domingo de Resurrección glorioso: La Virgen del Socorro cerró el desfile del Resucitado

El domingo por la mañana, “sorpresa grandiosa en las calles, al confirmarse –estaba en la calle desde las once menos cuarto– que la Virgen del Socorro no se aguantaba dentro de Jesús y quería devolver a los antequeranos tanto fervor, tanta plegaria, recorriendo, gloriosa, las calles de la ciudad, cerrando la procesión de Jesús Resucitado”.

Por acuerdo de la Agrupación, hizo de hermano mayor de insignia el titular de la Cofradía del Consuelo Antonio Bracho, que sacó su trono a la calle a las doce menos cuarto. “Para esa hora aguardaban todos los guiones de las diversas cofradías de Semana Santa, con representaciones amplísimas de sus directivas —¡aplausos para la medida, por lo que es y lo que supone! — y el de la propia Agrupación con su presidente Julio Matas a la cabeza, acompañado del alcalde Jesús Romero, Arcipreste P. José Ferrari —luego se incorporaría el párroco de San Sebastián P. Isidro Rubiales—, representantes del Ayuntamiento, Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local y otras representaciones, así como los hermanos mayores de todas las Cofradías antequeranas yrestantes miembros de la Agrupación. Tras los guiones, alguno de ellos acompañado de penitentes, campanilleros, y enseres procesionales, un grupo de campanilleros “de lujo”, y el guión oficial de la Agrupación, en el que, por cierto iba la Pregonera del 96, Carolina Guerra de Artacho, con mantilla blanca”.

Seguía el trono de Jesús Resucitado, y un grupo de devotos alumbrando, y la Banda Municipal de Música. Tras ella, “la Virgen del Socorro, a la que se había sustituido el pañuelo que lleva en las manos por un ramo de flores blancas. Conduciéndolo Francisco Marín, que cedió su insignia a los hermanos mayores de la Cruz, Manuel Ortiz, y al del Nazareno ayudado por el Cirineo Juan Antequera. Seguían una masa compacta de devotos del Socorro y la Banda de Gilena”.

El recorrido de ambas se hizo por San Agustín, Lucena, Madre de Dios, Cantareros, San Luis, Infante don Fernando hasta San Agustín. “Al llegar aquí el Señor “se volvió” hacia la Virgen del Socorro, marchando juntos, cara a cara hasta la puerta de San Agustín. Allí, la Virgen esperó la entrada en el templo, entre himnos y repique de campanas, para luego seguir en busca de las Cuestas hasta el Portichuelo. Si el Resucitado se encerraba a las dos y cuarto de la tarde, hasta las cuatro y media duró la procesión del Socorro, pues –al llegar a las puertas de Jesús se celebró una misa con masiva asistencia de fieles que habían acompañado la procesión, misa que el celebrante P. Ramón Tejero dedicó pidiendo por el rápido restablecimiento del capellán de la Agrupación Padre Manuel Ginés, y de otros enfermos y cofrades. A destacar la muchedumbre que presenció la procesión que si siempre resultó vistosa, lo fue este año más si cabe, por la presencia de la Virgen del Socorro en la procesión del Resucitado”.

Ángel Guerrero ofrece un amplio reportaje con todo detalle de la salida extraordinaria de la Virgen del Socorro el Domingo de Resurrección en la Semana Santa “que se cumplían cincuenta años de que la Virgen del Socorro salía de “Dolorosa” formando parte de la procesión del Santo Entierro, según publicábamos en nuestro “especial” de Semana Santa. Cincuenta años después de aquel 1946, en 1996, previas las autorizaciones correspondientes de la Iglesia y de la Agrupación de Cofradías, la Cofradía. de “Arriba” vuelve a hacer historia, al salir la Virgen del Socorro tras Jesús Resucitado”.

La estampa, por inusual, por tener tan excelsa protagonista, caló hondo en muchos antequeranos, “cientos, miles, que la arroparon en su discurrir desde Jesús hasta San Agustín, en que “esperó” al Resucitado, y luego en su marcha jubilosa tras él hasta la misma iglesia, por el recorrido oficial de la procesión oficial de la Agrupación de Cofradías, y en su vuelta al Portichuelo, donde por no faltar no faltó ni la “vega” que el tiempo nos hurtó el Viernes Santo”.

Todo comenzó cuando, el mismo Viernes Santo, se recuerdan las salidas “atípicas” de la Virgen del Socorro. En la noche del Sábado de Gloria, ante la maravilla del trono, Gonzalo Ruiz, “deja caer” “¿Y por qué no intentamos sacarla mañana?”. El rumor se corre entre los muchos directivos y cofrades que, en aquellos momentos, llenaban Jesús, en torno a los tronos que la lluvia impidió salir el día anterior. Daniel Herrera, hermano mayor, “recibe” la propuesta: “Si lo decís en serio, ¡a pedir los permisos, y ¡adelante!”.

Y tan en serio. “Consultas al Capellán de la Agrupación, don Manuel Ginés –consulta realizada en la UCI del Hospital, donde nos ponen bueno estos días a esa formidable persona y mejor sacerdote, por el propio hermano mayor, que es médico, y por el religioso responsable de Actos Litúrgicos Hermano Juan Antonio Álvarez—, al Párroco P. Ramón Tejero y al Arcipreste P. José Ferrari. Respuestas positivas en los tres, que comprenden los legítimos deseos de los cofrades de Arriba”.

Obtenida la primera licencia, hay que lograr la segunda, de la Agrupación de Cofradías. Julio Matas, acoge con entusiasmo la iniciativa –en definitiva una procesión menos en quedarse en casa por la lluvia–, pero pide un plazo adecuado para establecer consulta con los restantes hermanos mayores miembros de la Agrupación. Y prevalecen las respuestas positivas. Ahora llega la hora de “lo otro”: no falta “más” que localizar a los hermanacos que no estaban presentes, gestionar los trámites de ordenación de tráfico... Y la banda; que no falte la banda. “Cochazos para arriba y para abajo, horas largas de vigilia reconfortada por la acogida de todo el mundo y el entusiasmo que va creciendo a medida que se conoce la noticia y que, sin que nadie les llame, empiecen a agruparse en el Portichuelo cofrades y devotos hasta la madrugada...”.

 Salida a las 10,30 horas. Domingo de Resurrección. “El Portichuelo, a tope. Jesús, a reventar. P. Ramón Tejero, a la multitud: “Con la alegría de saber que Cristo ha resucitado, vamos a acompañar a nuestra Madre del Socorro a por su Hijo. Ella está en nuestro corazón y la llevamos en nuestros hombros y en el alma. Ave María, llena era de gracia...” “¡Vamos con ella: viva la Socorrilla!”. Paco Marín, hermano mayor de la Virgen del Socorro al hermano mayor de la Cofradía, Daniel Herrera: “Para que cumplas tu deseo, aquí tienes el mazo: dale el primer “arriba” a nuestra Virgen del Socorro”.

Gesto de sorpresa del doctor Herrera: “¿Y cómo se da?”. Paco Marín: “Pues muy fácil: espera a que yo dé la vuelta y los alerte, y luego, tú dices, simplemente....”. Daniel Herrera: “¿Atentos? ¡¡¡Arriba!!!”. Eran las 10,43 horas. “Despacito, abajo. Bien, bien... Va muy bien. Estupendo. ¡Muy bien!”. Una salva de aplausos acoge la aproximación de la Virgen a Antequera. Le preguntamos a Jesús Romero Benítez, alcalde de Antequera: “Nos ha cogido un poco de improviso, pero parece que la Socorrilla va a salir hoy Domingo de Resurrección, y recuerdo que en el siglo pasado salió con otro motivo...”. 

Al bajar el “escalón” de la iglesia, el precioso ángel de plata que “flota” encima de la corona de la Virgen se cae. Presto, “Gonzalillo” Ruiz de la Linde, animado por Paco Marín, se sube, y lo coloca en su sitio, entre los aplausos del gentío. Repica “El Reloj”. ¿Era Paco Marín consciente de que en aquél momento estaba haciendo historia?: “Consciente, sí que soy... Lo único que pasa es que las circunstancias nos han llevado a esto. Ha sido una cosa precipitada... Hace cincuenta años contabais que pasó algo por el estilo... La historia se repite”. Y ¿qué suponía la mañana para el hermano mayor de la Virgen del Socorro? “¡Hombre, Ángel! Tú sabes que para Paco Marín, lo mismo que para cualquier antequerano, incluyéndote a ti, que eres ‘socorrista’, esto es lo más grande que le puede pasar a un antequerano devoto del Socorro...”.

El resumen de Semana Santa de 1996 recoge con todo detalle cómo fue era gloriosa procesión, con horas, personas que acudieron, incluso declaraciones de devotos veteranos. Como el eterno ‘’puntal” Pepe Galán “Michelín”: “¡Quién se iba a esperar esto a los cincuenta años, ¿eh Angel?... Algo así hay que apuntarlo en la historia... ¿Que si tengo ganas? ¡De esto siempre se tienen ganas, siempre, porque la que llevamos arriba, nos va dando fuerza a poquito a poco!”. Gonzalo, que ante la Virgen del Socorro llora por nada como un niño, casi ni se lo cree. “Esto para mí es más grande que nada, más grande que nada... No tengo palabras, Ángel... Tengo una emoción muy grande... Y ¿acordarme? Me acuerdo de todo el ‘mundo, de tantos como han pasado por aquí... ¿Dedicárselo? Pues sí, lo voy a dedicar... pero déjame que no te diga a quién...”.

Al lado, mientras se ataban las últimas almohadillas, un hermanaco –Paco Cuesta– que no falla nunca, y que no vestía ese día la túnica... ¿Cómo era posible? “Es que me caso hoy, dentro de un rato... Y aquí estoy, feliz, pero con mucha pena porque veo a la Virgen y no estoy yo debajo... ¡Qué le vamos a hacer!”. Y esperó a verla subir, y la acompañó hasta la calle Lucena en que el hermano mayor le invitó a ocupar “su sitio”, hasta que llegó el padrino, a recogerle, porque ya era la hora. Le esperaba, en otro altar, una guapísima antequerana, Tere Ramírez... ¡Que sean felices!”.

El doctor Daniel Herrera Gutiérrez compartía emocionado: “¡Mira, te lo digo de verdad, de verdad, de verdad... Esto es una de las mayores satisfacciones que he tenido en mi vida... Satisfacciones... y más bien aspiraciones: que a la Virgen del Socorro le dé el sol en la cara, que siempre la “pobrecita” sale de noche... por “imperativos del guión” y, entonces que a la “Morena del Portichuelo” le dé esa mijita de sol en la cara, eso es... una aspiración: que el sol la vea a Ella y que Ella bendiga la luz de Antequera... ¿Acordarme de alguien en estos momentos? ¡Hombre, en estos momentos, me acuerdo de muchas personas que no están aquí... que tendrían que estarlo y que estarán sufriendo por no compartir este momento con nosotros. Y me tengo que acordar de las personas antiguas que tanto trabajaron, de quienes lo hacen ahora... Y quiero tener un recuerdo agradecido por su colaboración, a cuantos nos han ayudado para que esto sea realidad: el Ayuntamiento, la Policía Local, los medios informativos que nos acompañáis... Los habitantes del barrio... De muchas personas y muchas entidades. Y, de forma destacada, de Julio Matas, presidente de la Agrupación y de los compañeros de la misma, y de los sacerdotes que nos han permitido que hoy, con la Virgen del Socorro, sea Antequera la que luzca mucho más todavía”. En aquellos momentos, un haz de rayos del sol de Antequera iluminaba la faz increíble de la Virgen del Socorro...”.

Al pasar por la basílica de San Domingo, “puertas abiertas de par en par, con la singular Virgen de la Paz en su trono, resplandeciente, bellísima... Campanas que repican con alegría, y una directiva ejemplar, guión en medio, alineada en la calle, aplaudiendo el paso de la Virgen”. Abarrotada la Plaza de San Sebastián y la puerta de San Agustín, “con un enorme gentío esperando la salida del Resucitado, en un domingo... que no estaba en el Programa. Detrás la Virgen del Socorro y, por todos lados Antequera. Una Antequera atónita por el Domingo inesperado. Un Domingo que si siempre es glorioso, por lo que es y lo que representa, lo fue mucho más este día... En el recorrido, van llegando más “hermanacos” de “Arriba”. Y de nuevo la generosidad de los hermanos mayores de insignia, haciendo un hueco entre los hermanacos a quienes con los ojos pedían tal honor”.

Y sigue la procesión, con sus paradas multitudinarias, con sus “vueltas” ante dos o tres casas, por motivos muy especiales, y ante el Hospital. Arriba, el sol luchando con las nubes, las campanas repicando, la banda interpretando marchas apagadas por vivas, oraciones y aplausos...

Al llegar de nuevo a San Agustín, tras pasar por calle Lucena, Madre de Dios, Cantareros, San Luis e Infante, el Resucitado “se volvió” para “despedirse” de su Madre. Juntos hicieron un trecho, hasta que se encerró la talla de Jesús en el remozado San Agustín. “Tras las marchas e himnos, tras los aplausos y los vivas, la Virgen del Socorro enfiló hacia las cuestas que su subirían —¡cómo no!— a la “vega”. Gentío enorme, inmenso. Repiques de campanas, vítores... ¡La locura mariana embargando a los cofrades antequeranos!”.

Se queda la Virgen a la entrada de Jesús; se monta, rápido el altar, y se dice una de las más impresionantes misas que haya presidido la Virgen, mirando a su barrio entero, rodeada de los suyos.  “A todo esto, eran las 4 casi de la tarde, y allí seguían todos... Leyeron las epístolas Gerardo García Sobrino y el que da cuenta fiel de cuanto ocurrió en la histórica mañana del Domingo de Resurrección del año 1996, y deja constancia escrita para que permanezca en el recuerdo de quienes lo vivieron y en el conocimiento de quienes lo deseen y de aquellos a quienes interese: grandioso siempre, el Domingo de Resurrección de este año, contó con la presencia de la Virgen del Socorro, cerrando la procesión de Jesús, que padeció y murió por el hombre, y resucitó al tercer día”. Cuestión de fechas, dijo el maestro. Ahí queda su crónica, como tantas otras durante más de 50 años en estas páginas.

 

 

 
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