Quienes viven en la zona de Madre de Dios, recordarán a doña Carmen Ávila Muñoz, una mujer que llamaba la atención por ser muy elegante, siempre arreglada, cordial, sonriente y educada. Vivía junto a su hermano Francisco, quienes hace tres años se trasladaron a la Residencia de San Juan de Dios de nuestra ciudad. 

A los 91 años nos dejaba este lunes 8 de febrero, una señora muy querida y apreciada, donde siempre sabía estar a la altura de las circunstancias. Los hermanos Ávila-Muñoz eran tres: dos varones y ella, casualmente ellos trabajaron en la banca. Antonio en el Hispano y se trasladó a Madrid con su mujer Rosarito, donde tuvieron tres hijos: Antonio Carlos, Fernando y Carmen María. Antonio falleció y tanto Carmen como Francisco (quien trabajó en el Central y vivió con su hermana y sigue en San Juan de Dios) se trasladaron a Madrid siempre que pudieron y recibían a su cuñada y sobrinos en Antequera, donde al menos venían dos veces: en Semana Santa o en la Real Feria. 

Sus sobrinos la recuerdan como “una tía nuestra muy generosa, muy divertida, muy elegante, muy familiar”. Mientras quienes la tratamos sabemos que era ejemplo de una mujer correcta, educada, servicial y muy elegante. Le gustaba pasear, llegó a formar parte de la Asociación de Mujeres de Casa Antakira y era una enamorada de las tradiciones de Antequera. 

Descanse en paz una mujer ejemplo de la amabilidad, del cariño, del querer y agradecer a las personas. Su sonrisa quedará grabada y su caminar señorial lo recordaremos al pasar por la zona de Madre de Dios.

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