El viernes 20 de agosto, la ciudad despertaba con una mala noticia: tras una larga e intensa lucha contra el cáncer, nos dejaba don Jerónimo Hijano Reina con tan sólo 57 años. Interminables pesares y dedicatorias de la ciudad en las redes sociales y acompañamiento en el duelo y despedida el sábado en su parroquia, con las restricciones de la pandemia. 

 

Se crió y vivió en el Barrio de Santiago, hijo y nieto de profesionales del pescado en el Mercado. En más de una entrevista que le realizamos, evocaba cuando su abuelo iba a Málaga como podía hasta que le tocó a él. Diariamente a las 4 de la mañana se dirigía a la capital para traer el mejor producto posible para su establecimiento en el Mercado de Abastos.

Como buen vecino de Santiago, muy devoto de las imágenes de la Cofradía de los Dolores, que las tiene en su furgoneta plasmadas. Fue incluso hermanaco y entre su familia, muchos han formado parte del cuerpo procesional de los Servitas. Como Hijano que era, tuvo en la familia el gran referente, con sus padres y sus hermanos, la mayoría dedicada al negocio familiar: ofrecer el mejor servicio posible a los clientes. Fue pionero con la iniciativa que tuvo de apostar por una freiduría por la que además de dar el alimento para cocinar, lo preparaba para comérselo directamente. 

Pero el cáncer entró en su vida y lo combatió con energía y ánimos, teniendo a su mujer, María del Carmen Herrera Benítez, su bastón de ayuda, así como sus hijos: María Dolores, María del Carmen y Javier; además de sus hermanos, familiares, amigos y trabajadores que eran uno más de la familia.

Hasta el último día estuvo trabajando, con sus valores de persona servicial, profesional, atento... sabía escuchar y predicaba con su ejemplo de persona sosegada y más que trabajadora. El día 20 fue un día triste para la ciudad al perder a un personaje de los últimos lustros.  ¡Descansa en paz, Jeromo, que tu Virgen de los Dolores te siga ayudando a ti y a tu familia!