Este año lo hemos vuelto a conseguir. Hemos vuelto a llenar las calles para defender a las mujeres y la vida del no nacido. Hemos vuelto a presionar a gobernantes sin hacer distinciones políticas ni ideológicas. Y hemos conseguido que casi con las últimas campanadas del año, se presente un anteproyecto de “Ley de Protección de la vida del concebido y de derechos de la embarazada”. Lo que supone un paso hacia adelante en la cultura de la vida.
Para este nuevo año, queridas Majestades, no quiero pecar de ostentoso y pediré solamente tres pequeños presentes.
 
El primero de ellos es la protección de las mujeres. Que no las usen como mero instrumento ideológico. Que no le dibujen el aborto como un drama y luego se les empujen a ello sin darle ninguna alternativa. Que se acaben las falacias sobre sus derechos a la maternidad, cuando la maternidad es UN REGALO.
 
El segundo es la protección de los más indefensos. Ángeles que no han pedido venir al mundo, pero cuando le dan esa oportunidad, se le sesga la vida por ser el eslabón más débil de una sociedad egoísta, por ser fruto de una violación o simplemente por no cumplir los requisitos de la perfección. 
 
El tercero y último es una ley de adopción nacional. Hoy en día es casi imposible adoptar en España, debido a su demora en el tiempo, más de nueve años, y a unas listas de espera absolutamente colapsadas que hacen empujar a parejas a adoptar en el extranjero. 
 
Se hicieron oficiales las cifras de aborto de 2012, disminuyendo alrededor de seis mil abortos, evidentemente nada tuvo que ver la “ley Aído” en estos datos. Pero aún hay más de 112.000 vidas humanas, ciento doce mil niños que de haber una Ley de Adopción unida a verdaderas ayudas en dependencia, para proteger a los niños que vienen con problemas, seguramente habrían hecho felices a otras tantas familias.
 
No quiero terminar mi carta sin desear que se encuentren carbón todos esos políticos que, compartiendo un programa electoral donde se encontraba la reforma de la ley del aborto, ahora alzan voces críticas ante el anteproyecto defendiendo la ley de plazos o el aborto como derecho.