Soy un libro y no precisamente abierto. Me gusta guardar entre mis páginas el secreto de cada capítulo, la intriga de cada palabra, la inspiración de cada escritor o escritora. Lenguas extrañas de otros tiempos que  arropadas por la piedra de Rosetta se traducen a todas las mentes y suena el español con acento andaluz tan querido para leer poesía o lamer los versos de los mares y las  montañas. 

Conozco que la noche de los libros no se convierte en un cielo oscuro o cerrado, más bien transita por las ideas claras o los sentimientos parlantes del arte de escribir historias. Lo mismo pasean ideas, que se transitan en el vacío creativo.  Hay lugares reales o imaginarios, sentimientos, visiones, sonidos, esperas ante una inspiración  que se esconde entre las esquinas de la escritura, en los bordes de una mesa de madera  que tiene alma de contadora de historias y experiencia de sanadora de espíritus melancólicos. 

Se recrean bosques, ciudades, cobertizos, palacios, calles, aeropuertos, cielos nublados, mares  furiosos o calmos sobre terrazas acantiladas. Los renglones sin medida se sienten libres de expresar lo que algún literato desea contar en párrafos unidos a unas risas de comedia o a unas lágrimas de desamparo.

La sinopsis sirve para echar una ojeada a mi interior pero no lo revela todo o revela casi nada. La portada  que un ilustrador, fotógrafo o diseñador ha elaborado, se acerca a veces a una certeza coloreada de sutiles trazos, pero el interior de nuevo está ausente y así debe ser. Si quieres descubrir la verdadera historia, si deseáis entrar de lleno en los sentimientos protagonistas tienes que hacerlo con la convicción de la lectura pegada a tu piel. Que gratitud siento ante las miradas curiosas o anhelantes del lector que incluso  me encuentra casi por casualidad y misterios. 

Hay tierras que están vivas y otras son de papel, también escritas que podemos pasear por ellas sin temor a perdernos en un tiempo sin tiempo. ¡Estamos vivos claman los libros! Pues sí, los libros tenemos vida, entrad y comprobad la luz de lo que entre nuestras páginas se narra.