Buscar los mecanismos neurológicos del "buen olfato" es una de opciones científicas que en su lista tienen los que a ello se dedican. Mientras tanto los que oímos esa vocecilla interior, INTUICIÓN, que no se apoya en ningún razonamiento lógico, nos hace más resolutivos en cuanto a la toma de decisiones en nuestras actividades cotidianas.

Habremos oído muchas veces "fíate de tu intuición" o "piensa con la cabeza". Bien, hagámoslo todo, lo cortés no quita lo valiente. Miren por donde, lo dicen los sabios, no es un tópico, las mujeres desarrollamos un carácter intuitivo superior al de los hombres. Parece ser que el género masculino es más discursivo, mientras nosotras llegamos a la solución del problema, al meollo del mismo, por el camino de la intuición. Miles de años, entrenándonos, a través de generaciones, nos conceden este poder. Ya digo, lo de cuidar a la prole y resolver problemas de forma inmediata ha ido desarrollando en nuestro sexo, respuestas rápidas con escaso margen de error. Qué se le va a hacer, parece que el contacto con los niños y el sometimiento tradicional, han dotado a la mujer de mayor intuición. ¡Quién lo iba a decir!

Ahora propongo que sigamos desarrollando esta capacidad de la inteligencia, sin sometimiento. Aún así el filósofo Bergson, fue más allá afirmando que la intuición nos permite captar lo que se le escapa a la inteligencia, el movimiento de la vida, el espíritu. Así que uso mi intuición, que nada tiene que ver con lo sobrenatural, y recorro con ella los números de nuestra economía diaria. Sí, la suya, la mía, la de los ajustes y reajustes. Me da en la nariz que… ¡está todo por hacer! Intuición y soluciones a pecho descubierto.