“Dentro de todos y cada uno de nosotros hay un verdadero y auténtico swing. Algo con lo que nacemos, algo que es nuestro y solo nuestro. Algo que no se puede enseñar ni aprender. Debemos mantenerlo vivo. Con el paso del tiempo el mundo puede robarnos ese swing y queda enterrado en nuestro interior bajo todos nuestros “habría, podría, debería”. Hay quien llega a olvidar cual era su swing” (La leyenda de BaggerVance).

Cuando vemos películas inteligentes y leemos libros extraordinarios nos podemos encontrar con escenas, textos, párrafos que nos enseñan algo de la vida que vivimos o de la que queremos vivir, obviamente igual que el personaje de la película citada al comienzo, luego tienes que seguir tú solo apañándotelas como puedas. 

Descubrí el año pasado un detective de libro y desde luego a su creadora que me fascinó el inspector Adamsberg y Fred Vargas su escritora. Yo creo que hay veces que los libros, un libro, llega a ti cuando lo necesitas, igual que una película. De repente uno u otra te descubren una visión distinta de tu propia vida. Puede que esto no se lo cuentes a nadie pero tú lo sabrás siempre.

Este verano, en el que creo que estoy leyendo más que nunca me he encontrado con una inspectora extraordinaria Elena Blanco y su equipo inmersa entre las páginas de la trilogía firmada, es su seudónimo, por Carmen Mola. Empecé con La novia gitana, seguí con La red Púrpura y me bebí  La nena.  ¡Tremendas! 

Pero la verdadera sorpresa me ha llegado de la mano del inspector Servaz, que viaja de manera lúcida e inteligente por las páginas de varios  libros. Comencé con No apagues la luz y seguí el rastro de Bajo el hielo.  Yo conocía  a su autor, Bernard Minier de Una maldita historia, novela que me sorprendió por su fuerza narrativa y por lo diferente  que encontré su mirada literaria,  pero desconocía la existencia de su inspector Servaz ,que ya os digo me ha  conquistado, evidentemente la calidad de lo escrito  es alta y  esto me ha enganchado definitivamente. Así que, ¡me voy a leer!