“El patriotismo es el último refugio de los canallas”. (Samuel Johnson, poeta inglés).

Desde donde la memoria alcanza,  siempre ha habido héroes y villanos. Cuando hay  un inocente es porque existe un culpable. Cuando en un libro el malo es muy malo, tétrico, tenebroso o indescifrable, el bueno es de lo más inocente, amigable, con apariencia de ser honesto u honesta,  correcto  en apariencia,  incluso bobo o boba, pero... 

Caminar para perderse y perderse para caminar que es una filosofía tan antigua como la vida. Personas que se reconstruyen doblando los pensamientos y escondiendo las zancadillas  que hombres y mujeres de bien le tienen preparadas sin que te des cuenta, porque la palabra desleal no la llevan escrita en la superficie de sus vidas, en las franquicias de sus sonrisas afables,  ¡qué va!  “Líbreme Dios de las aguas mansas que de las bravas ya me libraré yo”. En fin,  es lo que en el evangelio viene llamándose “sepulcros blanqueados”.

Los villanos y los héroes no están reservados para historias de aventuras o para películas de efectos especiales, han existido siempre incluso en blanco y negro y en mudo.  Podemos encontrarlos en nuestra vida cotidiana. Puede que el héroe esté detrás de un mostrador vendiéndonos nuestro pan de cada día, o enseñando a nuestros hijos las reglas de ortografía básica, claro que también podría ser aquel que sobrevive durmiendo a la intemperie en un banco del parque, lo que por cierto queda muy bucólico, pero resulta muy frío especialmente en invierno  y desde luego remueve conciencias,  eso esperamos. 

Claro que el villano también  puede tener un nombre común y conocido que no lo sintamos hasta que notemos el frío del cuchillo  despedazando nuestro costado o nuestro corazón, entonces nos daremos cuenta de que ese villano que normalmente está cerca responda al nombre de hermano, amigo, compañero, vecino… 

Afuera en el tiempo de las buenas gentes  hay una playa que sólo provoca sentimientos blancos imágenes trazadas con óleo suave o más bien con acuarelas plenas de agua azul recargadas de olas mansas.