Paredes negras, debajo están los ladrillos amarillos. Tres casa en una. En el tercer piso, la residencia del primer ministro en la época que nos ocupa, Boris Johnson que no sabemos si pasará a la historia como el gran juerguista de la pandemia. Tras esas paredes  a las que no podemos acceder ni siquiera llamando a su puerta negra blindada hasta la saciedad,  vive y gobierna el país este señor de pelo panocha que en los últimos tiempos y  gracias a los avispados drones y a las juergas que se ha corrido las ideas han saltado las tapias del recinto gubernamental  y nos hemos puesto al día en cuanto a los jardines que habitan tras estas paredes tan  efectistas y prácticas. Curiosidades de esta residencia.

Por cierto esto empezó en el siglo XVII  con la unión de tres casas con sus jardines por supuesto. No hay casa inglesa que no tenga jardín esto lo llevan en la sangre.  Los secretos que la historia guarda son múltiples y de una variedad  extensa y muy curiosa.  Fue hogar de lores, ladies, barones y de primeros ministros pero antes de eso fue sala de conciertos y teatro lo que resulta curioso. De hecho  todas las parafernalias festivas del señor que habita ahora en ella llamado Boris, se enreda en las banderitas de los setos  y en los vasos de whisky  con más cara dura, que en las tazas de té de la más elaborada porcelana de la China.   

Muchas películas nos han desvelado el interior de Downing Street, pero nadie como Hugh Grant para bajar las escaleras flanqueadas por los retratos de los primeros ministros y ministras, no nos olvidemos de la dama de hierro sentada en una butaca tapizada de cretona inglesa con un libro en la mano. La cámara se aleja porque la llegada de la seguridad del presidente lo exige. No sabemos si sale de una fiesta o si entra en otra.  El día se torna gris sobre los tejados, la verja, sobre las calles. La lluvia se hace imprescindible.