La salud no es sólo una cuestión física. Afortunadamente cada vez está más aceptada la idea de entender que la salud mental es básica para nuestro buen funcionamiento. Hasta no hace tanto tiempo seguía estando mal visto acudir al psicólogo, psiquiatra o cualquier tipo de psicoterapia.

Para que nuestro cuerpo funcione como es debido también la mente necesita estar sana. Vivimos con prisas, con dificultades, con emociones sin expresar, con necesidades no cubiertas, con traumas pasados, es decir, en nuestro bagaje vital vamos acumulando una serie de experiencias que influyen en nuestro comportamiento presente. La forma en la que hemos vivido se refleja en la forma en la que vivimos. Encontrar las respuestas a nuestros interrogantes y las propias soluciones a lo que nos sucede son aspectos sanadores de nuestros conflictos internos. Es beneficioso ejercitar la introspección, o mirada hacia dentro, como modo de autoconocimiento y camino del cambio. 

Si queremos cuidarnos debemos hacerlo no sólo externamente sino también desde el interior, partiendo de los mensajes que nos damos a nosotros mismos ya que según como interpretemos la realidad que nos rodea será su influencia sobre nosotros. Estos últimos años están siendo una prueba de vida muy exigente y no es fácil salir ileso de ella.

Es de sabios pedir ayuda, y es de inteligentes hacerlo para uno mismo o para alguien a quien queremos.