Mucho se ha ido debatiendo en los últimos años con la entrada en acción de las nuevas vías de comunicación, de la necesidad o no del servicio postal. Muchas han sido las empresas, entidades, personas a título particular… que han ido implementando cada vez más los servicios que nos ofrecen whatsapp, los correos electrónicos, redes sociales… para poder llegar a comunicarse, frente a los tradicionales sistemas como los envíos postales. Y ante esta nueva situación de estado de alarma que nos ha obligado a reinventar nuestro mercado laboral  a través de lo que es el teletrabajo y el uso de los medios tecnológicos posibles, creíamos que había servicios que habían decaído y que ya no íbamos a precisar. Pues en esta ocasión, escribo esta columna precisamente para invitar a la reflexión para agradecer y enaltecer la labor de los empleados de este servicio de correos, en concreto y particular, aquí en Antequera.

La comunidad educativa de Antequera se ha enfrentado a un reto pedagógico sin precedentes: impartir clases a distancia, intentar seguir una mínima rutina en el proceso de enseñanza-aprendizaje con el alumnado y, además, hacerlo teniendo en cuenta la multitud de casuísticas que se viven en cada realidad familiar, ha sido un gran desafío.

Ante todo ello, el profesorado se ha tenido que reinventar y buscar más que nunca el apoyo en las familias como verdaderos cómplices de este proceso. Ha sido, sobre todo en el caso de alumnado de las etapas inferiores, un proceso de enseñanza-aprendizaje hacia los padres para que éstos puedan trasladarlo a sus hijos en la mayoría de los casos. ¡Y el dichoso material escolar del tercer trimestre en las aulas y sin poder acceder a él! Muchos hemos encontrado solución en recursos ‘on line’, como libros digitales, videoconferencias, vídeos… pero, como un libro físico delante de ti, ¡nada de nada! 

Y en todo este mar de casuísticas y complicaciones, han aparecido los trabajadores de Correos de Antequera que, desinteresadamente, han reconvertido su trabajo tradicional y poniéndolo al servicio de la comunidad educativa, poniéndose en contacto con los colegios de nuestra ciudad y ofreciendo lo mejor que saben hacer para llevar a los domicilios de las distintas familias los materiales necesarios que habían quedado en las aulas. ¡Y todo sin pedir nada a cambio! Una solidaridad que se ha puesto nuevamente al servicio de la ciudadanía, dándonos toda una verdadera lección y haciéndonos reflexionar y valorar servicios esenciales que creíamos que habían quedado atrás en el pasado y sin funcionalidad. 

Y es así como he descubierto como Correos ha aparecido en este mar de dificultades como un servicio esencial frente a todos los que decían que estábamos ante un cambio de época, ante una nueva edad: la era tecnológica. A todo el equipo que conforma Correos en Antequera, ¡gracias por vuestra labor!