Podríamos decir que ataraxia es, el equilibrio entre la mente y el corazón, los sentimientos y el razonamiento, las emociones y nuestras reacciones y decisiones con respecto a todas las inquietudes en el diario devenir.

Días atrás, el Papa Francisco realizaba unas declaraciones que han sido motivo de controversia, conjeturas y duras críticas en las redes. La pornografía es algo que consumen incluso, algunos clérigos… y el Diablo entra por ahí. La pornografía es el sexo, banalizado, comercializado, rentabilizado por las empresas del género, generando a través de ello, muy buenos réditos. Es una realidad, está ahí, pero a nadie se le impone. Si tenemos en cuenta que las emociones influyen y mucho en nuestras opiniones, en nuestras reacciones espontáneas, he ahí de nuevo, el equilibrio que debemos mantener entre corazón y mente, deseo y o razonamiento, y una vez más, tendremos planteado un problema para resolverlo, con un veredicto, lo más acertado posible.

Si la vida es el espacio de tiempo que trascurre desde la concepción hasta la muerte, podemos definirlo como la ambivalencia entre sexo y muerte, luego el sexo visto desde esta dicotomía, es algo de vital importancia, si estamos aquí, hoy, vivos, es porque alguien en su momento practicó, realizó, sexo. El sexo es tan necesario como caprichosa es la Creación o la Naturaleza (cada persona interprete según creencias y conciencia). 

Existen tantas y tan diversas formas de sexo, para la creación de la vida, que se necesitaría toda una enciclopedia para su datación, yendo desde los semélparos, que son aquellos animales e insectos que sólo practican sexo una vez y después mueren, tal es el caso de los pulpos, las arañas, abejas, mantis religiosas, escorpiones, ratón marsupial, algunas especies de salmones... Hasta la propia partenogénesis, que es otro modo de reproducción sexual consistente en la creación de un nueva vida, a través del desarrollo de una célula reproductora, sin necesidad de ser fecundada, y que da lugar a la creación de un nuevo ser. Tal es el caso de algunas culebras, lagartos, y principalmente invertebrados como hormigas...

Luego entonces, ¿qué sentido tiene el sexo, para la reproducción, si además van desapareciendo con ello nuestros genes? Nuestra herencia genética, es del 50 por ciento para nuestros hijos y solo el 25 por ciento para los nietos. No hay una respuesta concreta. Pero es ahí en la genética, donde reside el principal beneficio, con la renovación y la incorporación de nuevas células, la especie se fortalece. Si todos fuésemos iguales, en llegando una pandemia, a todos nos podría afectar por igual y la mortandad podría ser devastadora. En la combinación de genes esta la defensa, con individuos de variada capacidad para afrontar virus y bacterias, con opciones distintas para la supervivencia del ser humano.

Epicuro, filosofo griego nacido por el año 341 a.C. fundador de una escuela filosófica que tenía como objetivo en la vida del ser humano, generar placer y evitar el sufrimiento, y que para conseguirlo proponía librarse del miedo a la muerte y al destino. En algunas de sus frases que nos dejó para la historia, encontramos éstos razonamientos: “No te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”. “El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo”. 

Una vez más nos dejaba planteada la importancia de nuestras decisiones, en el control de nuestros deseos, emociones y placeres de la vida, para no desvirtuar y hacer uso de sentimientos humanos para generar poder y riquezas. Y con respecto a la muerte, decía ser una quimera: “porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.