Se está hablando en medios de comunicación y en la calle, del calentamiento global, efecto invernadero, cambio climático, es mi parecer, que, muy poco se habla aún, dada la importancia del tema.

Hay mucha controversia, mucho presupuesto, mucho interés económico, dinero público, administraciones… y privado, empresas, comercios, unos implícitos directamente, otros afectados como consecuencia de las medidas que habrían de estar tomándose. Algunas ya hay, pero muy escasas, si queremos minimizar el desastre ecológico que hace ya, mucho tiempo se inició.

Más de 34 años van desde que subiera en bicicleta las primeras veces hasta el Pico Veleta en Sierra Nevada. El poder llegar pedaleando, prácticamente hasta el mismo apunto geodésico, 3.396 metros sobre el nivel del mar, segundo más alto de la península, siempre fue todo un reto para ciclistas, profesionales, amateur, aficionados y aventureros. En los 40 kilómetros que van desde Pinos Genil, hasta el pico se acumulan más de 2.540 metros, lo que significa que con un porcentaje de entre el 7% y el 10%, durante toda la subida, ésta siempre es constante exceptuando un breve descanso por la zona del Barranco de las Víboras. 

El pasado domingo 24, con las temperaturas por encima de los 40 grados unos cuantos ciclistas arrancábamos pedaleo con la intención de no parar hasta hacernos, una vez más, con la foto en la cumbre. Para alguno era su primera vez. Y, mientras pedaleaba, mi mente, recogía las diferencias climáticas, bien visibles, desde que hace más de tres décadas, por primera vez, transitara por las mismas pendientes.

Sí, no hay duda. El cambio climático es una realidad, tan visible como apreciable en todos los sentidos. Siempre que había subido a Sierra Nevada, buscábamos fechas de junio en adelante, con la finalidad de que la nieve nos permitiese, poder llegar, con nuestras bicis, hasta el mismo pico. Pero esto no siempre fue posible. En ocasiones, la nieve, que se perpetuaba en la sierra, durante todo el verano, ésta no se derretía. De tal manera que formando trincheras y paredes verticales, cortaba el camino de acceso hasta la cumbre. Cierto es que este año hemos elegido para subir… un día de mucha temperatura, en plena ola de calor. Pero no es menos cierta la desilusión con la que nos quedamos al llegar a la cima del Pico Veleta, en Sierra Nevada. ¡De nieve, nada! 

Desde el Veleta el campo de visión es extenso, hacia el Norte, todo el impresionante glaciar con su enorme cono, completamente seco, ni rastro de lo que otras veces fueron, hielos perennes. Hacia el Este nos queda el pico más alto de la península, el Mulhacén, 3.478 metros, ni rastro de nieve, alguna que otra pequeña laguna, que aún se mantiene al menos, con algo de agua. Al Oeste, todo el complejo de Sierra Nevada, con las pistas de esquí y sus cañones de nieve, ahora todo seco y desértico, exceptuando alguna que otra charca, con el observatorio estelar de fondo. Hacia el Sur las vistas son más limitadas, las últimas crestas y picos, impiden ver toda la Alpujarra Granadina que desciende hasta Órgiva, Sierra de Contraviesa y el Mar Mediterráneo.

La bajada en bicicleta desde El Veleta, hasta Pinos Genil, es todo un disfrute para el ciclista, más de una hora bajando sin apenas dar pedales. Y ahí llegaron de nuevo las temperaturas. Los primeros 15 kilómetros hasta la Virgen de las Nieves, con chubasquero, que, pasada la Hoya de la Mora, hubo que quitárselo. Es a partir de bajar el Barranco de las Víboras, donde de nuevo volvemos a la cruda realidad, llegan de nuevo a nuestra piel las oleadas de calor, al principio te van llamando la atención los cambios de temperatura a cada nueva curva. 

Pero es a partir del cruce de Canales, donde el ambiente, da miedo, mas bien pareciera que estábamos bajando al mismo infierno. Son las 14,50 horas. Cierto es, mes de julio, días caniculares, pero no menos cierto el cambio climático tristemente: ¡es una realidad!