Ya me hubiera gustado un viaje por el continente africano. En esta ocasión, tuve de conformarme con visitar (entre otras), en La Feria de los Países en Fuengirola, la caseta de Sudáfrica. Una de las improntas que el ser humano siempre llevó en sus genes, fue la necesidad de viajar, de exportar las querencias y costumbres, de importar modas, hábitos y conductas. En definitiva, sin saberlo, llevando y compartiendo allí a donde fuere, su genética. Aquí les quiero recordar, algunas de las historias escritas acerca de los “honderos baleares” que formaron parte de grandes ejércitos como el de Julio César o el mismo Aníbal Barca siglos V, IV, III, a.C. honderos muy valorados por su valentía, por su fuerza y… por su genética forjada tras las muchas culturas y civilizaciones que habían pasado por las islas. 

Todo un proceso, que continua funcionado en un mundo plenamente globalizado, dando forma, configurando, las distintas especies del ser humano. Esta curiosa fotografía, que compartía en las redes días atrás, dio el resultado, que yo presentía. Las reacciones de las personas, en mi entorno social, las esperaba, porque las llevamos en la fisiología (con humor) social. De inmediato salen connotaciones de algunos órganos concretos, de uso reproductivo, en definitiva, todo lo relativo al concepto de la sexualidad y al hecho de realizar la instantánea acompañado de individuos del mismo género. Justo lo que esperaba y quería comprobar, hasta que punto. Y, aunque la biología no tiene sentido del humor, intentaré verlo desde ese lado.

El concepto de la atracción entre géneros está cambiando, se silencian o no se le presta atención, a lo que, como especie nos llevó a la cumbre del reino animal. ¿Para qué le sirve la cola, al pavo real? Esta, no tiene ninguna función vital, la cola es sólo un atractivo sexual. Bien, es cierto que el dimorfismo sexual en las aves, suele ser muy visible. Centremos la atención en el ser humano. Los glúteos, menor, mediano y mayor suelen decirnos, los fisioterapeutas, que nos sirven para mantener el equilibrio en el trote y en las largas caminatas que el humano trashumante solía emprender. Y para sentarnos…

Volvamos al dimorfismo, es evidente que no son iguales los glúteos de una mujer a los de un hombre. Ambos siguen teniendo tres glúteos en cada pierna, con distinta forma, en el hombre, que en la mujer, con distinto tamaño… aún así, con las mismas funciones. Eso sí, la principal, con permiso de la fisioterapia, es la reproductiva. Son un reclamo sexual, explícito, puestos ahí por genética para la atracción mutua, para la elección reproductiva de los individuos. Ahora ya, encontramos otra motivación más para salir a caminar, a correr, a pedalear, a bailar, a mantener una actividad física, que nos reporte salud, pero también, que nos haga sentirnos más atractivos y deseados, en definitiva, para sentirnos más vivos. 

No, una fotografía que describiera la fuerza, ritmo, y cadencia, de los excepcionales glúteos de una mujer sudafricana, siguiendo el constante, persistente y portentoso sonido de los cueros, es difícil conseguirla. Porque la percusión, recordemos, ¡es la raíz materna de todas las músicas y bailes! No me pareció oportuna ni explícita tampoco, para entender lo excepcional de esta cultura tan ancestral.  Por ello, y, a manera de homenaje al trabajo de estos profesionales del folklore mundial, me venía con la imagen y la idea de hacerlo, en modo y forma, dando consistencia a este modesto articulo. 

Cultura es también el conocimiento desde el respeto, la empatía y la puesta en valor, del trabajo y el esfuerzo. De las costumbres, músicas, bailes, gastronomía, artesanía, de toda la variedad de pueblos que configuran este maravilloso planeta llamado Tierra. 

Fernando sudafrica