En los medios de comunicación, en las conversaciones sociales, en Internet… se habla muy a la ligera, de algo tan importante, como grande es, su significado: la libertad.

Que nos están limitando nuestra movilidad, es posible, la situación que actualmente vivimos, en sí misma es, una cicuta muy tóxica, para la libertad del ser humano, cada vez que nos limitan, horarios de salida, reuniones con los amigos, con la familia, la asistencia a las zonas de recreo, a los bares, restaurantes, cines, teatros, viajes… toda vez, nos están restando, muy cierto es,  parte de nuestras actividades.

Pero no lo hacen por restringir nuestra independencia, es más, y digo como siempre, sólo es mi particular y humilde punto de vista. Yo creo que la gran lucha contra la situación sanitaria a la que nos enfrentamos, es, precisamente, una lucha por la liberación.

A diario, repito, escucho, leo, observo a personas que se manifiestan, con ésta o la otra bandera, como si la enseña que portan les protegiera de la pandemia que sufrimos, gritan, piden, dicen informarnos que: nos están engañando, nos están limitando nuestra libertad, que debemos reaccionar, que debemos rebelarnos. Y yo me pregunto, ¿contra quién? Los gobiernos que hoy están al frente de la Nación, de las Comunidades Autónomas, de los entes locales. Todos, todos… han sido elegidos, democráticamente. Hubo un tiempo, cuando… ¡No había libertad!, que esto no era posible.

Lo podrán hacer mejor, o peor. En cuatro años como mucho, de nuevo tendremos la oportunidad de, libremente, poder elegir de nuevo a, unos nuevos representantes, o mantener a los mismos. Durante ese tiempo, cuatro años, tiempo real que dura una campaña electoral, no me fijo en los quince días que dicen han de valer para que me decida a emitir mi voto por uno u otro partido político. Durante ese tiempo les digo, tengo de nuevo libertad para cambiar las veces que me sea necesario, mi intención de voto.

¿Qué tipo de albedrío tiene, un enfermo entubado en una unidad de cuidados intensivos? ¿Y el profesional sanitario que le asiste? Personal sanitario en general, incluido personal de limpieza (no menos importante que otro). Sé de más de una persona que se está viendo desbordada, no sólo en su trabajo físico, sino también en lo moral, en su tiempo de vacaciones, descansos, en su propia libertad para decidir lo más apropiado para su propia salud. 

Mi independencia no puede seguir creciendo, cuando para ello necesito hacerlo a costa de pisotear la libertad de otras personas. Es por ello que creo, debemos ser solidarios, más aún cuando es la propia vida de nuestras personas mayores la que está más en peligro, no digo ya, su autonomía de voluntad, que como la de todos, se está resintiendo por culpa de la pandemia.

Nadie es completamente libre en el Planeta Tierra, ni tan siquiera el macho cabrío, que se ha ganado el derecho a procrear, a mantener genéticamente lo más saludable posible a su especie, librando para ello agotadora y titánica lucha. Particular y dura batalla, la que le dio el distingo y la potestad por encima de “todos” los contratiempos, para ser él, el elegido. Aún así, tiene que esperar… no tiene libertad para elegir el momento, tendrá que esperar a que la Madre Naturaleza, actúe y dictamine la mejor y más oportuna ocasión. 

Por desgracia el ser humano, hasta en ello, perdió su capacidad para el respeto, para doblegar su fuerza demostrada en riguroso y selectivo combate, para contraer y contener sus ansias de cobrar el tributo, el premio, no sabemos digo, en ocasiones, limitar nuestras acciones, con la empatía y el respeto que las demás personas merecen dado que, también tienen derecho otorgado para ejercer su propia libertad.