El silencio nos hace cómplices de muchas tropelías que se están permitiendo y, además las explican como si quisieran ofrecernos un regalo. La ministra de energía con el rostro inalterable y con la expresión de profesora en una clase de adultos avanzados, suelta la bomba. El precio de la electricidad seguirá subiendo. Y como toda la actividad económica está relacionada con la energía, se ve venir el encarecimiento continuo de todos los bienes y servicios que usamos habitualmente. 

Lo que hace más daño no es que la inflación esté descontrolada ni siquiera con la guerra de Ucrania, de previsibles consecuencias desastrosas en el terreno humano y económico, nos altera. Ya es noticia de pasada. Que se nos cuente que la inflación está también en otros países de nuestro entorno y más ricos que el  nuestro, tampoco es consuelo. Pero al menos que pongan un poco de interés en gobernar este país. ¿Cómo es posible que no estemos llevando las protestas a la calle? ¿Por qué hemos de seguir manteniendo a un ministro de Exteriores que ha dinamitado todos los puentes con el Magreb? Todo para pagar más.  El que tiene menos que se las apañe como pueda, que rebaje en la cesta de la compra hasta prescindir de casi lo necesario o que se refresque en la bañera si no puede conectar el aire. Eso es lo que hay. Y mientras nos vamos enredando, discutiendo con el tono excesivamente elevado, dónde se lleva a la práctica  un libro de sexualidad dirigido a niños de diez años. La respuesta no puede estar más clara.  Hay que distraer con lo que sea. La actitud dócil que nos aborrega, les está viniendo a los gobernantes de perlas. 

Aquí en nuestra ciudad también hay muchas cosas por hacer. Y algunos políticos ven cómo los mandamases siguen en el poder por mucho que digan que este gobierno está amortizado y no quieren dejar pasar por su momento de gloria. La noticia del desdoblamiento de la carretera Jerez-Cartajena, propuesta por un concejal, sería algo muy positivo si no fuera porque el partido que apoya esta propuesta está en vías de desaparición. En política no hay que ser original para proteger el campo de actuación de cada una de las distintas sensibilidades. Hay que tomar las calles para defendernos de muchos de ellos. Es un consejo de la señora Lastra que habrá que imaginar si se incluye ella misma.