Todo queda por hacer. La próxima campaña del Banco de alimentos parece que se presenta cuesta arriba. Las necesidades van en aumento y las perspectivas de una buena campaña han disminuido. Aún hay tiempo de salvarla y enviar a todos los contactos, amigos, conocidos, vecinos y familiares los números mágicos, los cinco dígitos que pueden hacer realidad muchos sueños de quienes se encuentran en situaciones de extrema vulnerabilidad.

A través de Bizum o acudiendo a hacer la compra a los supermercados el último fin de semana de noviembre, se pueden realizar muchos milagros, que dadas las circunstancias económicas por las que se atraviesa y  teniendo a la Navidad a la vuelta de la esquina, es empatizar con las necesidades materiales, pero también arropar los sentimientos de los que se encuentran instalados en la pobreza, e incluso , lo que van rozando su umbral. Cinco números que hemos de memorizar en la cabeza, tenerlos a mano, ir diciéndolo por todos sitios porque es el número de la suerte para muchas familias: 00887. 

No hay que esperar a que llegue el momento de la recogida, cualquier hora del día es buena para marcarlo. Acordarse que detrás de él, hay una intensa labor de humanidad, voluntariado, gente desvelada por la pobreza de otros y soluciones, un plato de comida que llegue a todos los que sufren grandes estrecheces.  Hace falta más que la infracción para arrinconarlos en su miseria y eso no va a ocurrir. 

Se llenarán los supermercados de voluntarios entusiastas convencidos de la inmensa labor que tienen por delante, preparados para llegar a todos los usuarios con independencia de cual pueda ser su aportación. Se necesita la colaboración de todos por pequeña que sea la cantidad que se aporte. ¡GRACIAS!