Concentración en la plaza de San Luis en Antequera en la tarde de este martes 25 de noviembre por el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres convocado por distintos colectivos progresistas.
Pilar Ruiz de Izquierda Unida y Lola Melero del Partido Socialista de Antequera, condujeron un acto que comenzó con la lectura del manifiesto a través de distintos colectivos, mostrando su completo rechazo a la violencia que se ejerce sobre mujeres, violencia que se ejerce desde distintos ámbitos y que convive con nuestro día a día, así como ejerce un mayor poder en ámbitos como en la prostitución, la trata de seres humanos y en mujeres con diversidad funcional o migrantes.
Al finalizar el mismo, se leyó el nombre de las mujeres asesinadas este año a la vez que los participantes apagaban una vela y colocaban una gota de sangre, en el lugar de España donde habían sido asesinadas; momento que se acompañaba por una frase que se repitió hasta en 39 ocasiones: “Una vida se apaga, pero no se olvida”.
Para cerrar el acto y tras el minuto de silencio, Juan López leyó varios extractos del libro “Chicas muertas” de la autora argentina Selva Almada.

Manifiesto
El 25 de noviembre es un día que nos atraviesa como sociedad, por la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Muieres. Una fecha de memoria, de denuncia yde compromiso. Una jornada para levantar conciencias sobre el asesinato de las mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Y un día de determinación colectiva para renovar el compromiso como sociedad con una vida libre de violencia para todas los mujeres, niñas y niños víctima de esta lacra social.
Lo Violencia de Género es la expresión más extrema de desigualdad histórica. Es una violación de los derechos humanos, un ataque directo a los valores democráticos y a la dignidad de las mujeres. La violencia machista es violencia estructural y tiene sus raíces en relaciones patriarcales arraigadas en profundas desigualdades. Una violencia que se da en todos los países y se dirige a todas las mujeres por el mero hecho de serlo.
No es un fenómeno aislado. Es un problema de Estado y combatirlo no es solo una responsabilidad política, sino un imperativo ético.
39 mujeres han sido asesinadas en el Estado español en lo que llevamos de año por sus parejas o exparejas. 6 mujeres fueron asesinadas desde el 25 noviembre de 2024 al 31 de diciembre de 2024. Desde 2003, año en el que se comienza a contabilizar y registrar estadísticamente estos asesinatos, han sido asesinadas 1334 mujeres. 1862 menores se han quedado huérfanos y huérfanas víctimas de violencia machista desde 2003, de entre los cuales 969 eran menores en el momento del asesinato. Desde 2003 a 2025, son 65 los menores asesinados por sus padres en casos de violencia vicaria, 12 en nuestra comunidad autónoma, (3 en el pasado año 2024).
Detrás de cada cifra hay una mujer, una historia, una familia rota. No hay espacio para la indiferencia ni para la equidistancia. O estamos con las víctimas, o alimentamos el silencio que los desprotege.
Hoy estamos aquí para:
* Para denunciar que las mujeres seguimos pagando el precio de las guerras de los hombres. Cada día mueren más de 500 mujeres y niñas en países afectados por conflictos armados debido a complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. A esto se suma que, en contextos de conflicto armado, los cuerpos de las mujeres son tratados como un territorio de conquista y destrucción: abusos y agresiones sexuales, violaciones, mutilaciones sexuales, experimentación médica con órganos sexuales y reproductivos, matrimonios forzados, amenazas y secuestros, prostitución forzada y trata.
* Para denunciar la violencia sexual que se ejerce sobre las mujeres y niñas, una violencia aceptada y normalizada por la sociedad. Diariamente en España se denuncian más de 50 agresiones sexuales. Más de 2.8 millones de niñas y mujeres residentes en España de 16 o más años han sufrido violencia sexual. Según datos de una macroencuesta del Ministerio de Igualdad, las mujeres con diversidad funcional y las mujeres migrantes sufren más violencia por parte de sus parejas o exparejas.
* Para denunciar la violencia institucional ejercida contra las mujeres. La misoginia de jueces y juezas no otorgando credibilidad a los testimonios de las mujeres y, en consecuencia, dejando a las víctimas de violencia machista indefensas ante la Justicia. ¡Basta ya de criminalizar a las víctimas! . La violencia ejercida contra las madres y la infancia aplicando el falso síndrome de alienación parental.
* Para denunciar que la violencia de género supone un grave problema de salud pública. Ejemplo claro en nuestra tierra, el escándalo del cribado de cáncer de mama ha puesto en grave riesgo la vida de miles de mujeres, constituyendo no solo una negligencia, sino un atentado contra la salud y la vida de las mujeres andaluzas.
* Para denunciar el negacionismo implantado en el discurso de quienes deben tomar decisiones e impulsar activamente esta lucha en las instituciones públicas. España ha avanzado con firmeza en esta lucha, gracias o una política pública sostenida, un marco legislativo robusto Y una red de alianzas institucionales y sociales que ha resistido incluso en los contextos más adversos.
Pero frente a los discursos que trivializan el dolor de las mujeres, reiteramos nuestro compromiso inquebrantable como sociedad y pedimos a las instituciones públicas que es necesario:
* Proteger y reparar a las víctimas, que impidan cualquier forma de retroceso y que garanticen una respuesta integral, eficaz y especiliazada.
* Que se invierta en prevención, educación, formación, atención especializada, protección institucional y justicia con perspectiva de género.
* El desarrollo de una Ley Integral contra la Trata de Seres Humanos, que desde una perspectiva abolicionista de la prostitución contenga medidas claras y eficaces que permitan a las mujeres salir de su situación de explotación.
* Aprobar la Ley Orgánica de medidas en materia de violencia vicaria.
* Instar a los gobiernos autonómicos que tienen competencias a garantizar una atención sanitaria sin estigmas, ni prejuicios racistas para que la situación administrativa de las mujeres no sea un impedimento de acceso al aborto seguro y gratuito.
* Garantizar buenas prácticas en el uso de los Fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.
* Aprobar y aplicar un Protocolo Autonómico específico frente a la violencia vicaria, en coordinación con la Administración de Justicia, los servicios sociales, educativos que permita la detección temprana, la actuación coordinada entre instituciones y la protección efectiva de los hijos e hija de las mujeres víctimas.
Hoy 25N estamos todas y todos aquí, posicionándonos con claridad porque no podemos permitir que se ponga en juego la igualdad, la libertad ni la seguridad de las mujeres. Nos encontraran enfrente, junto a las víctimas y con todas las personas que defienden una sociedad más justa, libre y democrática.
Nos unimos a la llamada de Naciones Unidas y reafirmamos nuestro compromiso de no retroceder ni un milímetro, porque es posible y es nuestra obligación, acabar con la violencia contra las mujeres. Y porque cada vida salvada es la mayor victoria de una sociedad democrática.






