Con tan sólo 26 años es el sacerdote más joven de toda la Diócesis de Málaga y está destinado en Antequera. Vive en las dependencias de la Parroquia de San Pedro y atiende al Hospital Comarcal y todos los anejos: Bobadilla, Bobadilla Estación, Cartaojal, Colonia de Santa Ana, Cañada de Pareja y al grupo de jóvenes de la ciudad.
Daniel Gutiérrez Santiago nació el 7 de marzo de 1999 en Vélez Málaga. Hijo de Francisca y de Manuel es el segundo de cuatro hermanos. Quería estudiar algo de la rama de Comunicación, pero la fe le llamó y entró al Seminario. Su recordada abuela Remedios Aragón Calvo fue la llama de su pasión por Dios. Ante el inicio del Adviento nos habla de cómo lo lleva en su primer año en nuestra ciudad.
El pasado fin de semana se celebraba Cristo Rey y estamos ya en puertas de Adviento. Quedamos con Daniel Gutiérrez, quien tiene su pastoral en los anejos, viviendo en la Parroquia de San Pedro. Está siendo noticia por sus iniciativas con los jóvenes para fomentar la unión, el ocio y la comunidad. ¡Les organiza talleres de teatro!
Con 26 años recorre en su quehacer: el Hospital, Bobadilla, Cartaojal, Bobadilla Estación, Colonia de Santa Ana y Cañada Pareja. “Hago 45.000 kilómetros al año para recorrer todos estos sitios”. Todo empezó con su vocación sacerdotal, ¿cómo le vino? “Te das cuenta que la vocación se ha haciendo a lo largo de tu vida, pues como el Señor pone a personas y momentos concretos en tu vida que te van tocando. Yo en este caso, fue mi abuela la que me inculcó la fe porque mi familia no es muy practicante, digamos, pero ella sí me enseñó a rezar. Y a raíz de su fallecimiento, me empiezo a preguntar ciertas cosas, acudo a la iglesia y ahí veo la imagen de un sacerdote bueno que está dándose a los demás, siempre feliz, en una comunidad ayudando a quien lo necesita”.
¿Y qué le llamó la atención? “Fui uniéndome a esa comunidad, San Juan Bautista de Vélez Málaga, donde fui percibiendo que el Señor me llamaba. Y ya una vez que termino segundo de bachiller, yo quería entrar en algo de medios de comunicación, pero esta oportunidad no me la podía perder y decidí entrar al Seminario. Luego veo que mereció la pena totalmente esa decisión”.
¿Con cuántos años entró en el Seminario? “Con 18 y salí ordenado con 24 a unos meses de los 25, porque tiene que ser con 25 por derecho canónico”. ¿Su primer destino? “Como vicario parroquial en Puerto de la Torre, con otro sacerdote que estuvo aquí mucho tiempo, José Luis Pastor González, donde estuve seis meses. Y ya en verano el Obispo decidió de trasladarme a Antequera y la verdad que muy bien, muy contento”.
¿Cómo se lo comunicó? ¿Por un whatsapp, mandó un mensaje privado por TikTok…? Sonríe. “Nuestro obispo era mayor y el tema de redes sociales no las utiliza tanto. Me llamó a su despacho”. El de ahora, quién sabe cómo le hubiera llamado porque está demostrando estar al día de las redes sociales. “La verdad que lo veo muy necesario porque monseñor Ignacio Munilla dice que es el sexto continente y ahí tenemos que estar también la Iglesia, evangelizando y dando testimonio. Y ahora con la cantidad de influencers que hay dando testimonio de su fe es más importante aún”.
Como… “Rosalía en este último tiempo. Mira tú, no se avergüenza de dar testimonio. Entonces nosotros, pues con más razón tenemos que estar ahí. La fe no se puede reducir al ámbito de lo privado, sino que se tiene que manifestar en todos nuestros ambientes. A través de nuestras vidas tenemos que irradiar la belleza de la fe”.

Su forma de estar
con los jóvenes
Nos está llamando la atención cómo está implicando a los jóvenes, por un lado, ese punto de partida de esa peregrinación a Roma por el Año Jubilar, y ahora ha formado ¡un grupo de teatro! “En los anejos, siguiendo esa iglesia en salida que pide el Papa Francisco, no que nos quedemos encerrados en la sacristía, sino que salgamos a estar con el pueblo. Pues entonces en verano aproveché la oportunidad, ya que me gusta el teatro y participé con ellos en esta iniciativa. Y ahora, hemos decidido continuar haciendo un grupo joven en la Parroquia de Los Dolores de Bobadilla Estación y estamos preparando un nacimiento viviente”.
El nuevo obispo de Málaga, José Antonio Satué, ya nos dijo que hay que dedicarle tiempo a los jóvenes. “Sí, hoy día la juventud está muy herida porque los referentes no son lo que esperan. Después las propias cosas que sufren cuando son pequeños. A lo mejor alguno puede sufrir bullying, o algo de lo que tienen que sanarse. Por eso tenemos que estar ahí. Y es verdad que requiere tiempo y cercanía”.
Se dice que no van a los templos, pero tampoco van a muchos otros lugares. “Suelen estar muy ocupados porque la agenda hoy día, con el tema de estudios, por ejemplo, quiere dedicarlo todo a ello y darse por completo. Entonces hay que buscar un equilibrio porque es importante la mente, el cuerpo, todo hay que cuidarlo”.
¿Cómo lleva lo de ser capellán del Hospital? “Es durillo, pero gratificante, muy gratificante. Aprendiendo y aportando a la gente. Uno no sabe lo que aporta muchas veces, pero intenta darse, ser cercano, sobre todo para que sientan ese amor misericordioso de Jesucristo”.
Volvamos a lo del teatro. ¿Muchos ensayos? “Ahora mismo hemos empezado una vez en semana para ponernos al día con el guión y ya, conforme se vaya acercando la fecha, pues tendremos más momentos. Está sirviendo sobre todo para hacer fraternidad, para hacer una familia que no haya que estar con el móvil pegado o de botellón. Cada tiempo tiene lo suyo”.
En puertas de Adviento ante la próxima Navidad. Vivimos en una ciudad muy cristiana históricamente, pero a veces la Navidad pierde la esencia. ¿Qué nos puedes decir para intentar vivir una Navidad diferente, un Adviento de preparación distinto? “Creo sobre todo en esa actitud de dejarnos hacer. El Adviento es un tiempo para la preparación de la venida de Jesucristo, y creo que también nosotros, nuestras vidas, pues tenemos que prepararnos. Quizá ver de qué tenemos que desprendernos, a qué dedicarle menos tiempo, a qué más para que Jesús pueda estar en nuestras vidas. Porque cuando está en nuestras vidas, aunque la cruz sea muy grande, la que se nos presente, pues Él está ahí, nos va a ayudar y vamos a sentir esa ternura de un Dios que se hace pequeño para venir a nuestras vidas”.
¿Cómo podemos intentar tener presente la esencia de la Navidad y no dejarnos llevar por el consumismo? “Pues en este tiempo de Navidad en el que se dedica tiempo a compras y cosas que a veces también hay que hacerlo, pero, por ejemplo, los jóvenes quieren dedicar tiempo a preparar juguetes para gente que los pueda necesitar, esos regalos, estar con los mayores que nadie los escucha, el participar en la cabalgata compartiendo su alegría”.
Hablaba de pastoral juvenil, cuéntenos dónde está en Antequera. “Estamos ubicados en la Parroquia de San Sebastián, y tenemos mensualmente una Adoración donde vamos rotando por conventos, iglesias para que también los jóvenes puedan conocer los distintos sitios y también pues hacemos actividades en Málaga con la Delegación de Juventud”.
¿Qué le pidi a ese Niño Jesús en torno a esa noche mágica del 24 al 25 de diciembre? “Pues especialmente siempre le pido la paz, no paz en nuestras familias, paz en la Iglesia, en el mundo, porque Él vino a eso, pero a veces a nosotros nos cuesta vivirlo, entonces que nos ayude”.
¿Tiene ya escrita la carta a los Reyes Magos? “Pues, sinceramente, no lo tengo pensado todavía, pero si le tuviera que pedir algo, pues sería que viviéramos ese mensaje de Jesús: fraternidad”. ¿Y que le deje muchos años en Antequera? “Lo que Dios quiera, de momento disfrutando mucho. No soy mochano, pero ya he tomado la porra, el mollete el bienmesabe…”.
Así es el sacerdote más joven de la Diócesis de Málaga que está a su servicio en Antequera, con los más jóvenes, los enfermos del Hospital y en la carretera acudiendo a Bobadilla, Bobadilla Estación, Cartaojal, Colonia de Santa Ana, Cañada de Pareja…






