sábado 29 noviembre 2025
InicioReligiónPrimer domingo de Adviento: las maravillas de Dios

Primer domingo de Adviento: las maravillas de Dios

La historia de la humanidad habla de luchas, éxitos, odios y pasatiempos de los hombres. Y también habla de otra historia que revela las obras de Dios. Una historia silenciosa que anuncia las maravillas del Creador: “El universo canta las maravillas de Dios” dice el salmo 19. Y la principal maravilla de la Creación, el hombre, al que Dios puso en la tierra para que pudiera desentrañar la obra del Creador y entrar en diálogo con él.

Y en esta historia ocurren saltos cualitativos. El mayor: la encarnación del Hijo de Dios: Jesús de Nazaret. Hasta el punto que las palabras y silencios, las acciones y trabajos de Jesucristo, son presencia viva del amor de Dios.

Pero las maravillas de Dios siguen aconteciendo. Hoy, el Creador desea hacernos partícipes de su amor y sigue dándonos el Espíritu que Jesús nos dejó. Y el Espíritu, que es el alma de la Iglesia, nos abre a un nuevo ciclo litúrgico que se llama “adviento”: tiempo que nos incita a ver lo que hay detrás de lo aparente, y nos anima a vivir la virtud de la esperanza; tiempo que habla de las venidas del Señor.

Y nos recuerda el nacimiento de Jesús de Nazaret, y por eso el adviento prepara para la Navidad, pero Dios sigue haciéndose presente en su Palabra, en la comunidad y nos recuerda que vendrá al final de los tiempos. Venida, definitiva y gloriosa, que se conoce con el nombre de “parusía”. Venida que cumplirá la promesa de Jesús: “Verán al Hijo del Hombre venir con gran poder y gloria”.

Venida que aclamamos en cada misa cuando tras la consagración decimos: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven, Señor Jesús”. Ven, Señor Jesús, Maranatha.
Y mientras esperamos la llegada del reino definitivo, sabemos que Jesús nos ha dicho: “estad preparados”. Preparados, porque somos responsables de que el reino camine hacia su plenitud.

Por ello, el adviento desea que llevemos en nuestro corazón el recuerdo del nacimiento de Jesucristo, de su vida y entrega por nuestra salvación, y nos invita a que le acojamos en su Palabra, su pan y el prójimo, porque como dice el Apocalipsis: “Él está a la puerta y llama; si alguno escucha su voz y le abre, entrará en su casa y cenará con él “ (Ap. 3, 20).
¡Qué maravilla, estamos invitados a la cena del Señor! Que vivamos este adviento, hermanos. Y que la estoy eucaristía fortalezca nuestro gozo y esperanza.

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel.
¡Suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción)
 
NOTICIAS RELACIONADAS

Más recientes