Hay lugares que tienen alma por las personas que lo habitan. Hay establecimientos que perduran en el tiempo por el amor y entrega que ofrecen dos personas. Uno de ellos es el “Número Uno” de calle Lucena.
El pasado 21 de julio, nos dejaba doña Dolores Miranda Ruiz. Loli conoció allí a Pepe, Pepe Toro, con quien se casaría, aventurándose a llevar el negocio entre ambos. De su amor nacieron: Carmen Dolores, José Miguel y Jesús. Crearon un lugar de paso donde se viven celebraciones, desayunos, tapeo, comidas, siendo uno de los lugares que más horas abre para atender a quien le haga falta.
Jefa de cocina, supo darle ese toque casero a sus recetas especiales. Con sencillez, pero con ese alma que daba en cada manjar que salía de casa para todos. Se jubiló y siguió siendo parte de ese hogar, del Número Uno. Siempre con su inseparable Pepe, sus hijos, los trabajadores del hotel-bar y la pasión de sus nietos. ¡Lo que disfrutaba con Laura, Lorena, José Antonio, Miguel, Elsa y Carla!
Pudo superar un bache de salud y regresó a casa, disfrutando y cantando los goles de España en el Mundial… pero se agravó su delicado estado de salud y falleció a los 74 años. Incredulidad y pesar de su familia y de la familia que cada hijo ha sabido granjear con el paso de los años.
Días después, su fuerza sigue presente en la familia del Número Uno, dando ánimos a su marido, nuestro gran amigo Pepe, a ser quien le empuje a seguir al frente del hogar que ambos construyeron, el legado que dejan a sus hijos, nietos, amigos y familiares del kilómetro cero de los bares del corazón de Andalucía. Por eso hay lugares con encanto…




