El rosario extraordinario de la Virgen del Consuelo de Antequera por el 325 aniversario de la cofradía de San Pedro fusionó oraciones con marchas cofrades hasta entrar a Los Remedios en una estampa histórica, para regresar a su barrio en forma de procesión donde sus calles estrechas se convirtieron en momentos de júbilo con vítores, guirnaldas, luces, cartelas, cánticos y el «cangrejeo» al estilo de Málaga, Triana o Cantillana.
Tras la bendición del azulejo a mediodía, los alrededores de San Pedro fueron reclamando a personas que sabían que algo grande iba a suceder. En el interior del templo, inicio del rosario por el párroco Francisco Aurioles, quien recordó a los presentes que iban a vivir algo único porque «habrá más Jueves Santo y 4 de septiembre, festividad de la Virgen, pero sólo una vez se vivirá el 325 aniversario y la llegada y entrada al templo patronal de la Virgen de los Remedios».
Así, el cortejo se formó en la nave central. A las 20,30 horas se abrieron las puertas. Empezaba una cruz guía, seguida de quince mujeres vestida con mantilla de gloria. El estandarte fundacional de terciopelo granate bordado en oro, flanqueado por cuatro ciriales. Treinta y cuatro personas con cirios, devotos de la cofradía y alguna representación de otras hermandades como los Dolores y Santa Eufemia. Un joven portando la Reliquia de Madre Carmen, acompañado por dos faroles de mano. El párroco Francisco Aurioles, con un monaguillo a su lado, el guion de la Cofradía del Rosario, madrina del aniversario, con su hermano mayor al frente Enrique Cruces. El guion de la Cofradía del Consuelo con Juan Jesús González presidiendo, acompañado por el alcalde Manuel Barón, las tenientes de alcalde Ana Cebrián y Elena Melero, y el presidente de la Agrupación Juan Manuel Vegas.
Un cuerpo de nueve acólitos de monaguillo, con cruz alzada, ciriales y turiferarios abrían paso a la Virgen del Consuelo. José Trillo, con túnica de hermano mayor de insignia, bordada en oro sobre terciopelo negro, al frente de cien hermanacos que estrenaban túnica blanca con el escudo de los 325 años bordado y corbata negra. La Virgen iba sobre las andas de traslado del Cautivo de Málaga.
Las camareras María del Carmen Díaz González y María Dolores García Sillero encargaron a Ángel Sarmiento que vistiera a la Virgen. Así, buscó el efecto de los inicios de la transformación de la Virgen en 1947 del estilo antequerano al actual, con inspiraciones de Sevilla, según nos describe el artista. Las gasas las dejó libres alrededor del rostro, dejando que se contemplara el pelo de la imagen mariana. Corona, manto y saya procesional. La saya con los antiguos bordados de los talleres de Antonia Palomo que adaptaron las religiosas filipensas de Córdoba, el manto de terciopelo granate bordado en oro por las trinitarias de Málaga en 1952 y la corona procesional de plata del siglo XIX que ampliaron y doraron los talleres Angulo en 1957.
En el pecho, la palma dorada que conocen como «assemblage» que une varias joyas del XVIII y XIX recuperando las fotografías de los años 70 con pulseras, camafeos y anillos, ahora además con broche isabelino, roseta, todo de oro y esmeraldas. Además, la Virgen lucía la tiara y las llaves de San Pedro en la vestimenta y el pellizco antequerano en el manto, porque había que recogerlo de alguna forma en un trono que es más pequeño que su palio. Antonio Cisneros, de Floristería Cisneros en Málaga, colocó las flores con 350 varas de nardos por esquina, sumando 1.400 en total. Cerraba una decena de devotos y la Banda Trinidad Sinfónica de Málaga.
El rosario por las calles
A las 20,30 horas partió el cuerpo procesional ante una plaza expectante. No era Jueves Santo, pero se percibió más solemnidad. A ambos lados de las puertas, en primera fila emocionados, los que fueran hermanos mayores Manuel Carmona y Francisco Sillero, este último el que presidiera a la hermandad en su 300 aniversario. Tras los primeros rezos, alternan las marchas de la Sinfónica, saliendo al barrio con «Alma de la Trinidad». Balcones engalanados y la historia devocional que conmueve. Magnífica la decoración en la casa de los Pedraza, pero con el lazo de luto por la reciente muerte de su madre, doña Carmen Díaz Romero. Fue una procesión de sentimientos y recuerdos por quienes legaron lo que hoy se atesora. Recuerdos emocionados al pasar por hogares que siguen en pie, que este sábado tuvieron a ángeles en sus alrededores.
El cortejo sorprendió porque el sacerdote entonaba las oraciones del rosario, seguida por el cortejo y recibidas en silencio y admiración por las aceras. Se rezó en una procesión en Antequera. Paso por la Cruz Blanca donde les aguadaba una representación del Rescate. Lucena abajo y giro a Mancilla y entrada a Merecillas. Habría que insistir en lo que dan las calles estrechas y de barrio a una cofradía. Siguieron por Laguna con el sonido de fondo malagueño de la campana del trono. Primer paso por Tercia y entrada a calle Infante don Fernando. Ahí un primer momento histórico: entrada al templo patronal de los Remedios. La Virgen Patrona Mariana preside su altar de novenas y vio cómo la cofradía de San Pedro llegó a sus pies. Oraciones de bienvenida por parte del sacerdote José Ignacio Postigo. Y saludo y palabras finales de estos cuatro meses extraordinarios en el altar mayor de San Pedro, por parte del párroco Francisco Aurioles. «Esto es histórico, histórico», compartía una y otra vez un directivo de la hermandad.
El párroco de San Pedro y Santiago compartió: «El domingo de la Divina Misericordia, 12 de abril, comenzábamos este tiempo especial, lleno de gracia, por una solemne celebración eucarística en nuestra parroquia del apóstol San Pedro, donde nuestra Madre Amantísima del Consuelo ha presidido el altar mayor hasta estas jornadas. Este Rosario que hemos empezado al atardecer en la parroquia lo concluimos ahora aquí, a los pies de nuestra Madre de los Remedios. Volvemos a casa con otro tipo de procesión. Por eso al inicio he dicho que esta jornada es única e irrepetible para cada uno de nosotros. Vendrán más 4 de septiembre, vendrán más Jueves Santos, pero ya no volverá un 29 de agosto de 2026. Por eso, terminando esta primera parte de la procesión, donde hemos cantado las ave Marías, contemplándola a Ella, en este joyero, donde va bendiciendo calles y plazas, y sobre todo a las personas en esta ciudad de Antequera volvemos, retornamos de manera festiva, alegre, triunfal, exaltante hacia San Pedro. Que las horas restantes en las calles de Antequera sean para nosotros un baño de esa alegría que viene de dentro a fuera. La alegría que solamente da, el Hijo de la Virgen del Consuelo, el que llamamos tan acertadísimamente, porque lo es la fuente de toda Misericordia».
Eran las 22,05 horas de la noche. Fue cuando el acólito Carlos Montes se desgañitó con sus peculiares vivas: «¡Viva la Virgen del Consuelo! ¡Viva la Virgen de los Remedios! ¡Viva la Patrona de Antequera! ¡Viva nuestra alcaldesa perpetua! ¡Viva la Madre de los antequeranos! ¡Viva su Santísimo Hijo! ¡Viva la Madre de Dios!», siendo respondido por los aplausos emocionados de los presentes. De ahí salió el trono y terminó en rosario en sí.
La procesión extraordinaria de regreso
Si se había anunciado un rosario vespertino, desde la salida de Los Remedios fue una procesión extraordinaria sin tapujo alguno. Las marchas fueron marcando el ritmo de los hermanacos y el cortejo se fue diluyendo. De nuevo bajada por calle de la Tercia con la diferente imagen de ver el relevo de hermanacos en la sede del PP. Ahí, un nuevo centenar de hermanacos, los que suelen llevar a la Virgen el Jueves Santo, tomaron el relevo final.
Entrada por Cantareros, Madre de Dios, Lucena y a las 23,21 horas inician por Duranes, con adornos en la calle que entrelazaban bajo los toldos. Un paraíso de calle con evocación a los Estudiantes. Plaza Puri Campos y paso próximo a San Francisco donde aguardaba una representación de los Estudiantes. Toril, Juan Adame y los Belenistas que hacen una nueva ofrenda antes de un paso lleno de júbilo. Calles decoradas con luces, cartelas de las letanías y el «cangrejeo» que se apodera de la procesión andando de espaldas y frente a la Virgen. Aquí se sumaron más cofrades de otras hermandades que durante el primer trayecto en forma de rosario. Botica y en Doncellas le cantan a la Virgen desde los balcones. Fue un éxtasis de este sentimiento cofrade popular que hasta ahora habíamos visto por Triana y Cantillana. Antequera también se suma a esta forma de entender y concebir a una imagen en la calle. Obispo, San Pedro, Calle de la Cruz, Hornos, Lozana, San Pedro y a su templo pasadas las 2 de la madrugada con marchas al llegar y terminar en el interior del templo.
Fin a cinco horas y media de un anunciado rosario vespertino que fue transformándose en una procesión extraordinaria por el 325 años fundacional de la cofradía. Dejan su huella en las calles de la ciudad como lo hacen desde 1701, cuando con la advocación del Rosario, del Consuelo después, primero con el Cristo de las Penas y ahora con el de la Misericordia, plasman una forma singular de hermandad en el barrio con parroquia catedralicia con aires de Antequera, Málaga y Sevilla bajo la advocación del Consuelo. Ahora a seguir llenando el templo de devoción cada día, participando de la misa y soñar con nuevos retos como la Coronación Canónica con la corona que José Cantos le realizara, o volver a tener extraordinariamente a la Virgen bajo el baldaquino, con esa nueva reforma de palio concluida. Tiempo al tiempo. Consuelo y Misericordia desde San Pedro. Y que tengan siempre presentes a los que estuvieron antes y los que vendrán en el futuro…
Los cultos finales
El miércoles 2 habrá paso por el manto de la Virgen a las 20 horas. El jueves 3, a las 22,30 horas, oración de María del Carmen Díaz González a la Virgen en el inicio de su festividad. Y el viernes 4 a las 20,30 horas, festividad de la Virgen, presidida por Fray Joaquín Pacheco Galán. Será la misa central que da fin a cinco meses extraordinarios en San Pedro donde la Virgen del Consuelo ha presidido el Altar Mayor del templo con planta catedralicia.


















































































