El diputado andaluz José Ramón Carmona, destrozado por el accidente en una línea que suele coger con frecuencia, manifestaba tras la concentración en Antequera por el trágico accidente su indignación: «Esto no puede pasar, esto no es un país serio».
Compartió su dolor personal por víctimas conocidas y realizó una acusación directa de fallo sistémico en la seguridad y fiabilidad del ferrocarril español. Compartió casos concretos de personas en vagones específicos, incluido el AVE y un tren Irio, mención especial para Fátima Báñez como unas de las fallecida, para anclar la gravedad.
Contrastó la puntualidad y previsibilidad de trenes en Francia con los retrasos habituales en España, culminando en un juicio moral: “Esto no puede pasar” y “esto no es un país serio”. Apela a una demanda pública de responsabilidad e inversión en seguridad, mientras se reconoce que hoy el único acto legítimo es el duelo y la identificación de cuerpos.
Apuesta por la responsabilidad de exigir estándares de seguridad y operación que impidan que el miedo y la incertidumbre formen parte de la experiencia ferroviaria; si no se corrige el sistema, la confianza ciudadana y la legitimidad institucional siguen erosionándose.
Este nuevo accidente grave en la alta velocidad española con impacto directo sobre Andalucía y la conexión con Madrid deja la preocupación inmediata que no se centra en la logística de cuántos meses quedará afectada la conexión con la capital, sino en la gravedad humana del suceso: más de 100 muertos en menos de un año asociados a la alta velocidad española.
«Andalucía queda nuevamente afectada por una interrupción severa de conectividad ferroviaria» y «la cifra de más de 100 fallecidos en menos de un año» deben hacer reflexionar y actuar. Considera que puede existir un error humano o un fallo técnico, pero no una acumulación total de fallos al mismo tiempo. Esa simultaneidad es interpretada como señal de deterioro sistémico, no como azar operativo.
Sobre la petición del presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno de examinar todas las vías de alta velocidad de Andalucía es considerada sensata. Plantea que los trenes no deberían seguir circulando si no existe certeza mínima sobre la seguridad de llegada.




