jueves 2 abril 2026
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Devociones en forma de penitente, mantilla, hermanacos y personas anónimas en la noche legionaria del Mayor Dolor en Antequera

Noche de Miércoles Santo en Antequera. Tras el bullicio, el delirio y el soleado mediodía en los anexos de San Sebastián, llegó la procesión penitente. Gran respuesta del público en las calles y balcones. Devociones en mil formas en el cortejo: penitentes, devotos descalzos, hermanacos con los ojos cerrados… es el sentir del Señor de Antequera en su Mayor Dolor.

Así, a las 20 horas, ligero desfile de la Armadilla por la Alameda e Infante don Fernando. Oración inicial y salida puntual a las 21 horas desde la puerta principal de San Sebastián, mientras que el palio de la Virgen sale por Encarnación.

Se notó una mejoría del cortejo, más ordenado, más compacto, recordando al buen hacer de los dos días anteriores. La Legión que abre el cortejo, seguido de penitentes que alumbran al paso del Señor, con Jesús Díez de los Ríos Fuentes al frente y dos tambores que marcan el corazón de los devotos, repartidos en un mar de oraciones y acciones de gracia. Un joven hermanaco, caminó con los ojos vendados. Recuerdos, presentes y deseos de futuro en una tierna imagen que muestra que el relevo está aquí, siendo la misma sangre, pero en una aventura diferente de la vida.

Seguía el impresionante cuerpo de mujeres vestidas con mantilla, el guion oficial con la representación municipal y la de la Legión. Acertadamente, tras ellos, los penitentes que abrían paso a tres jóvenes con dalmática que abrían el tramo de la Virgen con tres faroles antequeranos. Campanillera de lujo, cuerpo de acólitas con dalmática y Andrés Calvo Gómez  al frente del palio de la Virgen. Fue mecida con acierto, superando la fragilidad del esbelto altar. Marcaba el paso, la Asociación Músico–Cultural Banda de Música de Rincón de la Victoria.

Concurrida San Sebastián, San Agustín y notable bajada por Lucena y Cantareros. Encuentro de ambas imágenes en la Alameda y entrada por Infante don Fernando. El Señor, caminando con el redoble del tambor, el paso firme de sus hermanacos y la tribuna en pie que aplaudió su tránsito. Y tras Él, la Madre, que tras saludar a la Virgen de los Remedios, entró meciendo muy bien al son de «Aurora».

Y de nuevo en San Sebastián, tras 18 horas de pasión por su Señor. Bajo el cántico del «Novio de la Muerte» que ambos tronos se encuentran y bengalas rojas para iluminar la noche. Tras la despedida, el Señor regresa por la puerta principal y la Virgen por la de calle Encarnación. Terminaba un intenso Miércoles Santo con mucha pasión y devoción por las imágenes más visitadas durante el año en Antequera.

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