Tras la Feria Taurina y con el mes de septiembre en su final, compartimos una tarde con dos aficionados al mundo del toro en el Café del Centro en calle Cantareros. Se trata del veterano Pepe Hidalgo y del futuro en nuestro ruedos, Pepe Martín. El objetivo era cumplir la promesa de regalarle un capote y una muleta.
Este acto no fue sólo un regalo material, sino la transferencia de un legado y una validación a la promesa de Martín. El joven torero tiene un camino estructurado a través de la escuela taurina —un recurso que no existía para la generación de Hidalgo, que dependía de actos espontáneos y arriesgados—, donde el futuro de la tauromaquia sigue dependiendo de la misma verdad invariable: el talento, el valor y la capacidad de conectar con el público.
Somos testigos de cómo el relevo se gestiona, reconociendo que el arte del toreo, a diferencia de otros, no permite correcciones; lo que se hace en la plaza es definitivo. Pepe Hidalgo, conocido como “El Vegas” en su juventud, fue novillero sin picadores, ha regalado un capote de salón y una muleta con albero a Pepe Martín, un becerrista de 17 años. El regalo fue una promesa cumplida después de que Martín cortara dos orejas en Marbella. Para Hidalgo, es una forma de apoyar a los nuevos talentos, algo que él no tuvo. Para Martín, es un “orgullo y una recompensa” que valida su esfuerzo y el potencial que otros ven en él.
Escucharles es ver cómo evoluciona la vida y el toreo. Contrastes entre ser un “espontáneo” y saltar al ruedo para tener una oportunidad, a poder disponer hoy de una escuela taurina. La generación de Pepe Hidalgo se forjaba a través de actos de “maletillas” y “espontáneos”, como el propio Hidalgo que saltó al ruedo en su juventud. Esta vía era arriesgada y carecía de una estructura formal. Hidalgo admite que, a pesar de torear bien, “le temblaban las piernas”, lo que finalmente le llevó a la fotografía entre otros menesteres.
Mientras que la generación de Martín tiene en las estructura de las escuelas taurinas, un lugar donde le ofrecen una formación y un camino más definido. Martín es actualmente becerrista y aspira a debutar como novillero sin picadores este mismo año.

El mundo del toro hoy
Ambos analizan el estado del arte taurino, destacando que la verdad del toreo se define como el arte más puro. A diferencia de un escritor o un pintor, el torero no puede enmendar su obra una vez ejecutada. Todo en un momento donde hay un consenso en que la afición entre los jóvenes está creciendo, a pesar de las críticas externas, porque perciben la “pureza y verdad” del toreo.
Tenemos un tiempo para conversar también sobre la reciente Feria Taurina de Antequera donde ambos coinciden en que David de Miranda fue el triunfador. Destacan su capacidad para transmitir al público y su naturalidad en los desplantes, diferenciándolo de toreros más “clásicos” como Juan Ortega o Pablo Aguado. Se critica la falta de fuerza del ganado de la goyesca, aunque se reconoce su nobleza.
El futuro de Pepe Martín
Pepe Hidalgo se muestra esperanzador al evaluar las cualidades de Pepe Martín, afirmando que “la gente joven cambia mucho”. Cita el ejemplo de Ortega Cano, por quien “nadie daba un duro” en sus inicios y luego llegó a ser una gran figura. Esto establece que el potencial debe ser demostrado de manera consistente en la plaza.
La progresión de Pepe Martín de becerrista a novillero sin picadores, con actuaciones previstas para estas semanas, será el siguiente paso crucial para consolidar su carrera y validar la confianza depositada en él. Sin ir más lejos, el sábado 3 de octubre a las 17,30 horas participará en un espectáculo taurino en Almodóvar del Río junto a José “El Duende”, Pedro Fernando, Nacho Toro y José Pacheco. El domingo 4 en Ubrique una novillada junto a “El Mini”, Joaquín Pellón, Juanjo Carmona, Nicolás Vizcaíno y “Villeguitas”. El domingo 25 de octubre en Marbella, clase magistral junto a Hugo Anillo, Miguel David y Francisco Porras.




