Llega el nuevo año y parece casi de obligada necesidad hacer una lista de propósitos para los próximos 365 días que se tienen por delante. Y parece que si no se realiza, algo estamos planteando mal.
Primero hemos de tener claro, que los propósitos son eso, intenciones siempre para mejorar, y muchas veces las exigencias terminan por condenar ese deseo. Lo mejor es plantearnos un objetivo a corto plazo teniendo en cuenta nuestras propias capacidades y hasta donde podemos llegar.
Lo mismo podemos aplicar a la vida en la ciudad, en este caso, a Antequera. En esta lista de largos propósitos seguro que muchos sumarían muchas cosas necesarias para ella, pero debemos partir de la base de que muchas veces las cosas de palacio, van despacio; y que no todos los requisitos se cumplen para poder realizado en tiempo récord… Otra cosa es que se quiera, que aquí si entran esos objetivos.
Si hablamos de la parte municipal, se espera que se pueda terminar la obra del Teatro Cine Torcal, a la vez que contar con el nuevo Ambulatorio, solucionar los problemas con el Instituto Los Colegiales, que las obras vayan más deprisa… Y así una larga lista de intenciones declaradas que todos conocemos y que sabemos que llegarán a buen puerto en su momento.
Pero también tenemos que hablar por la parte de la ciudadanía. Debemos ser conscientes de que todos somos ciudad y todos debemos mirar por el espacio comunitario que habitamos. Y ahí, deberíamos mirarnos el ombligo para cumplir con nuestras voluntades.
Les explico: mi intención no es aparcar en cualquier lado, pero me quitan los macetones y al segundo, tengo el coche ahí encima de la acera… Pues un propósito, cumplir la normativa, que está para obedecerla.
Otro propósito: que están prohibidos los petardos; pues debería hacer caso y no comprarlos aunque me los pongan casi regalados en las manos…
Un nuevo punto: que no me gusta lo que se ha organizado, en lugar de soltar aquello que primero se me viene a la cabeza; mejor analizar, pensar, ver los pros y los contras, y manifestar el descontento donde tiene que ser, que en este caso, no son las redes sociales donde entendidos y críticos con todo se dan la mano, ¡hasta se adoran cuando por la calle ni se miran!
Así podemos hacer una gran lista para todos aquellos que tienen miras pequeñas para los demás, pero para ellos ninguna.
Tengamos como firme intención para este 2026 que acaba de comenzar, una mirada más limpia, más clara, más solidaria, más tolerante con el resto, quizá así a todos nos irá mejor. La ciudadanía, el respeto por la persona que tenemos delante se está perdiendo y nos estamos dando de bruces con problemas y escándalos que se solucionarían de forma más sencilla, si fuéramos un poquito menos intransigentes con los que nos rodean.
Las ciudades y por consiguiente, Antequera, necesitan de personas que sepan ver a personas y nos entes que se mueven por intereses y egos, envidias y críticas marcadas por el mí, yo, conmigo. Seamos más humanos y menos inteligencia artificial.





