Quienes pasen por calle Fresca habrán podido ver cómo ha cambiado el azulejo y el camarín de la Virgen de los Dolores. Se ha remozado, restaurando la piedra erosionada, mejorando el entorno y dejando espacio para el devoto.
La colaboración entre el Ayuntamiento y las cofradías se acentúa en estas iniciativas. Un pequeño gesto, una gran mejora visual.





