En una sociedad donde se busca concienciar por los buenos hábitos, la ley del tabaco debería de incluir, si es que no lo tiene ya, la obligación de los bares de recoger las colillas que dejan sus clientes.
La fotografía recoge cómo dejan la acera en pleno centro de vecinos y turistas durante los fines de semana. Ojalá no se tenga que recurrir a las sanciones para que hagan caso.




