Al llegar a Santa María, este año la sorpresa está en el interior. Tras años buscando acomodo en los escalones de la Plaza de los Escribanos de Antequera para admirar el videomapeo que daba vida a la fachada de Santa María, esta vez hay que entrar a su interior. Se trata de un viaje a nuestros 6.000 últimos años con alusiones al Torcal de Antequera y la Peña de los Enamorados que son anteriores.
Nada más entrar, la oscuridad nos anuncia que algo grande está por empezar. Y así es. El tabernáculo del Altar Mayor y toda la Capilla nos llevarán a la época de los Dólmenes. Como compañeros de viaje, las esbeltas columnas del interior que hacen un efecto más cautivador que cuando se ha hecho en la fachada.
El inicio, cómo no, enlaza el triángulo de los Dólmenes con la Peña de los Enamorados y El Torcal de Antequera. Todos ellos guiados por el sol de Antequera que les hace surgir como los faros que 6.000 años después, la UNESCO hizo reconocer en 2016, como Patrimonio Mundial.



























