domingo 22 marzo 2026
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Quinto Domingo de Cuaresma: Si creemos: aunque parezca que no damos la talla, viviremos

Los evangelios de estos últimos domingos nos han presentado los tres momentos de la fe: la conversión, la iluminación y la vida nueva. La samaritana o la conversión, el primero; el segundo, el ciego de nacimiento o la iluminación: y la resurrección de Lázaro o vida nueva, el tercero, hoy.

Acerquémonos a este tercer momento: «En aquel tiempo las hermanas mandaron recado a Jesús:  “Señor, tu amigo está enfermo”». Qué curioso, las hermanas le dicen: «tu amigo». Resulta que Jesús, que ha venido para todos, tiene sus amigos, cultiva el sentimiento humano de la amistad, por lo que visita la casa de sus amigos en Betania. Y basta con que le digan: “tu amigo está enfermo”, para que sepa de quien le hablan. El creyente cultiva la amistad con Jesús.

Cuando Jesús llega a casa de Marta, ésta pronuncia unas palabras que entrelazan fe y amistad: «Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano». Y Jesús se agarra a esas palabras para reconducir a Marta a una profesión de fe más plena: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, ¿crees esto?».

Y Marta, la amiga de Jesús, cree en su autenticidad y responde: -«Sí, Señor, yo creo». «Si crees, vivirás», le dice Jesús; si creéis viviréis, nos dice a nosotros. Si creemos: aunque parezca que no damos la talla, viviremos.

Aunque nos sintamos imposibilitados por la superficialidad, viviremos. Aunque la angustia nos cerque y nos sintamos faltos de esperanza, porque parece que siempre nos ronda el fracaso y la vida pesa lo suyo, viviremos…

Y Marta, se convierte en la verdadera creyente-amiga, pues añade: «“Creo, creo que tú eres el Hijo de Dios Vivo”, y camina con Jesús hacia el sepulcro». Al llegar al sepulcro, Jesús, viendo llorar a María y a los que la acompañan, muy conmovido, sollozó también.

Ante las lágrimas de sus amigos, Jesús llora. Ante el dolor, a veces, no valen las palabras, sino estar con-sufriendo, porque ese es el mejor consuelo que podemos ofrecer.

Y Jesús dijo: «Quitad la loza. Y, después de dar gracias al Padre, con voz potente, gritó: “¡Lázaro sal afuera!”». Y este grito va dirigido, hoy, a todos cuantos creemos en Jesús y queremos ser sus amigos: ¡Sal afuera!

-Sal del sepulcro que te esclaviza porque esa no es la verdadera vida. -Sal de tu prisión. Ven a la vida. Yo soy la resurrección y la vida. Lázaro, Antonio, Carmen, Teresa, Lorenzo, deja tanta existencia de muerte y ven afuera. Jesús, tu amigo, te espera.

Y el muerto salió. Y Jesús mandó: -Desatadlo y dejadlo andar. Desatadlo. Déjate desatar por Xto. Dejémonos desatar, hoy, por Xto.Quinto domingo de Cuaresma, cerremos los ojos unos instantes y mirémonos, y veamos qué quiere Jesús para nosotros, de qué quiere que nos desatemos hoy.  ¡Qué vida tan nueva nos ofrece nuestro amigo, Jesús, nuestro amigo Jesucristo!

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