“Que creamos la verdad del recién nacido y seamos capaces de intentar seguirlo y servirlo. Un fuerte abrazo, Montse y Miguel”. Es el último correo electrónico que recibimos suyo, como cada año, cuando nos mandaba felicitar por el Nacimiento del Niño Dios.
El pasado 5 de junio recibíamos la triste noticia del fallecimiento de don Miguel
Carmona García a los 82 años. Un hombre lleno de fortaleza, con vitalidad, viendo siempre el lado positivo de la vida. No recordamos en los años de conocerlo, una mala palabra, un mal gesto, un disgusto, en las conversaciones que manteníamos con frecuencia en cualquiera de los ámbitos cotidianos del día a día de esta ciudad. Y eso que la vida es muy complicada. Así era Miguel.
Licenciado en Letras y en Teología por la Universidad de Granada, su vida siempre estuvo ligada a su segunda casa: el Colegio de Nuestra Señora de Loreto. A pesar de los años que llevaba jubilado, las muestras de pesar de sus antiguos alumnos, evidencian lo que fue para tantas generaciones. Fue maestro de Lengua, Literatura, Latín, Griego y Religión. Conocedor de las Humanidades, de los valores de la vida, algo tan vital, pero tan perdido en nuestros tiempos.
Además, también digno profesor de la Escuela de Teología donde fue capaz de compartir la esencia de la Biblia, siendo consejero y doctor de nuestra Iglesia de Antequera. Sin decirlo, fue la máxima referencia de la formación desde la fe. Pocos habrán que conociera tanto la Palabra de Dios como él.
A pesar del dolor, fue impresionante respirar una palabra en su despedida, una forma de vida, su legado: creer en la Resurrección. Nadie podía entender que se fuera tan rápido, en apenas semanas. Aún le recordamos en la lectura por al aniversario de “Las Cosas del Campo” de Muñoz Rojas. Sus paseos por nuestras calles, su saludo, su optimismo… En nuestro dolor, sentimos como si estuviera a nuestro lado y nos dijera: “La Resurrección existe y seguiré aquí. ¡Crecer en libertad, solidaridad y religiosidad! Y que la vida os sea favorable y positivo. Un fuerte abrazo”. Nos cuesta asumirlo, obviamente a su familia más que a nadie, pero seguro que cuando nos volvamos a ver… nos dirá: “¿Comprendes ahora el misterio de la Buena Nueva de la Resurrección?”.
Desde estas líneas, nuestro pesar a su esposa, Montserrat Rubio García, su Monte; sus hijos: Montse, Marga y Juan Pablo; sus hijos políticos, de los que presumía como tres hijos más: Salvador, Pedro y Andrea. Y sus nietos, qué decir de ellos, su pasión y nuevo orgullo: Pedro, Gonzalo, Alejandra y Sofía. Así como de todos los amigos que formaban esa familia tan amplia que tuvo. Qué decir de Joaquín Franquelo que le dedicó unas palabras en la despedida en La Trinidad o del salesiano Juan Francisco, cuñado en vida y sacerdote en práctica. Antequera pierde a un gran hijo que forma parte de la corte de arcángeles entre el cielo y la tierra. Antequera se queda huérfana sin el maestro don Miguel Carmona García, un arcángel del Señor en la tierra.
Por último, la familia agradece las muestras de condolencias recibidas y comunica que la misa funeral se le dedicará el próximo viernes 3 de julio a las 20 horas en la iglesia del Colegio Nuestra Señora de Loreto; por cuyos favores les quedarán muy agradecidos.




