lunes 16 marzo 2026
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Desclasificando papeles: 45 años del 23 F

De igual forma que las desgracias nunca vienen solas, los astros parecen alienarse para que otros hechos tengan su desarrollo en la misma jornada. La muerte del teniente coronel Antonio Tejero coincidía con la desclasificación de los papeles del golpe de Estado del 23 F de aquel ya lejano 1981. Todo para hacernos pensar que hay que quitar la atenciónde las cloacas que se están moviendo en la cúpula de la Policía Nacional.

Sabido es por todos que la historia, como materia de estudio, viene a dejar y demostrar cuanto ocurrió apoyándose en los documentos escritos pero nunca sabremos si todo cuanto se escribió fue cuanto ocurrió. Alfonso Armada, Jaime Milans del Bosch y Antonio Tejero, junto al rey Juan Carlos I, fueron los grandes protagonistas de aquella histórica jornada para España. Ahora nos permiten acercarnos a cuanto dijeron o pudieron decir.

45 años más tarde, el número 2 de la Policía Nacional, el DAO, al que le arreglaron los papeles para que una vez jubilado pudiera continuar en el cargo, utilizó presuntamente un piso para saciar sus gustos y sus vicios sexuales. ¿Cuántos años habrán de pasar para que se conozca cuánto hizo y cómo lo hizo para estar ahí? El gran Marlaska, (personaje con la oposición de juez pero con el título de advenedizo en barras de tardeo y lugares de copa con rosas en la mano) no pondrá trabas a nada pero negará cualquier verdad como su jefe de filas con tal de seguir ocupando el cargo. ¡Era su más fiel hombre de confianza!

Tanto se ha escrito sobre el 23 F, en la mayoría de los casos para enriquecerse, y las menos para dar a conocer verdaderamente cuanto ocurrió, que la desclasificación de los papeles de esa jornada del 23 F, obliga a historiadores que estén alejados de hacer caja; a analistas que no hayan sido enchufados por los grandes partidos de Estado (PSOE y PP) y a palmeros y estómagos agradecidos de uno y otro bando a revisar cuanto dijeron.

Los que nos encontrábamos en la edad pueril y podemos presumir aunque solamente sea de memoria, hemos de señalar que el 23 F (ausencia de teléfono móvil, sin televisión ni teléfono fijo en los hogares) puso a mucha gente asustada en la calle; obligó a bajar la persiana ese día en muchos negocios y permitió que algunos pronunciaran cuanto sigue: tengo las pistolas preparadas para actuar de forma inmediata.

La muerte del caudillo, luego de 40 años de dictadura; el silencio de la media España que se había visto vapuleada y la consecución de una democracia con una monarquía parlamentaria habían dejado un escenario donde amigos y enemigos habían hecho las paces en favor de España. Los que se habían odiado se entendieron aunque fuese de cara a la galería pero todos hicieron lo mismo porque había que ofrecer una nueva imagen.
Ese generalato compuesto por nombres que se habían ganado las estrellas junto con la combinación de sables y bastón de mando por sus acciones y no por el abono de las copas en las barras del tardeo –como hoy en ocasiones viene ocurriendo–, sentía nostalgia de aquella larga y triste dictadura para media España y vio el golpe de Estado como la solución para recuperar la dictadura de Franco.

No se lo pusieron fácil al rey Juan Carlos I, el gran artífice de la transición española, el gran muñidor junto con Adolfo Suárez de la gestión para coser telas distintas en cuerpos muy diversos. La Transición española, pese a quien le pese, no ha sido replicada de igual forma en otro lugar de Europa. La salida del rey Juan Carlos y su estancia en Abu Dabi ha venido siendo criticada por muchos sectores que en España nunca entendieron de la ausencia en Zarzuela del rey que dio paso a la democracia heredando una dictadura de más de cuatro décadas de represión y silencio para muchos y de progreso económico para otros.

Los papeles del 23 F, sin que muchos hayan sido aún leídos, parecen dejarnos a un rey que se enfrentó a los golpistas y apostó por la democracia ante una inmediata salida al exilio de haber triunfado el golpe de Tejero. Ahora, 45 años después, las cacerías en África y los arrechuchos con Corinna Larsen puede ser insignificantes si los comparamos con las actuaciones del ex DAO y los excesos de Epstein. El árbol del mundo tiene buena parte del tronco podrido y que algunas ramas partieran a otras para seguir viviendo no pueden conducir a que todas deban ser eliminadas. Perdonar y rectificar es de sabios.

Al final, igual que los italianos recuerdan en la plaza de la Preffetura de la ciudad de Treviso la memoria de los cuatro grandes artífices de la unificación italiana (Victor Manuel II, Cavour, Garibaldi y Mazzini), tal vez nos encontremos en la antesala de la imposición en Madrid, delante la Moncloa o en la Zarzuela, de cuatro grandes lápidas que recuerden la grandeza de España en la Transición. Pero con Sánchez como presidente, no sólo será él quien la presida subido a caballo o en un pedestal y a sus pies ponga a Juan Carlos, Adolfo Suárez, Torcuato Fernández Miranda y a Santiago Carrillo, sino que además en el extremo de la plaza –aún estando vivo– recordará a Felipe González como el peor socialista. ¡Con Sánchez todo es posible!

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