Con 21 años, Antonio José Curiel Tortosa es directivo del Rosario y devoto del Rescate, siendo hermanaco de la Virgen de la Piedad. Su bisabuelo fue Antonio García Román y luego sus abuelos, tíos y madre siguen con esa tradición trinitaria de devotos a la Virgen de la Piedad. Además, forma parte de la Pastoral Juvenil de Antequera que quiere profundizar en las raíces de la fe.
Lo lleva en la sangre. Sigue con la devoción de su familia al Rescate, en especial a la Virgen de la Piedad. Tras ser directivos, hoy se mantienen como cofrades, penitentes, acólitos y hermanacos. ¿Qué puede saber alguien de su bisasbuelo, sin poder haber llegado a conocerlo? “Es de esas personas que aún sin conocerlo, parece que lo he conocido porque se sigue hablando de él en casa, de los coches y de la cofradía”. ¿Y qué nos puede decir de su implicación con la cofradía del Martes Santo? “Ellos tenían el taller en la carretera de Córdoba, muy cercano a la Parroquia de la Trinidad. Fue cuando empieza a moverse sacar la Virgen de la Piedad, ellos le tenían un gran cariño a la Virgen, empiezan a ayudar a que ese proyecto saliera a la calle y se hizo realidad”.
¿Cómo fue esa presencia de vuestra familia en la cofradía? “Mi bisabuelo estaba siempre en la sombra, pero no llegó a tener cargo importante, pero estuvo para lo que hiciera falta. Después estaba el hermano de mi abuela, Miguel García, que fue hermano mayor de la cofradía. Mi tío Antonio, 27 años como hermano mayor de la Virgen. Mi bisabuela, Remedios Navarro Cortés, estuvo de camarera de la Virgen casi desde los inicios hasta que falleció y luego estuvo unos años mi abuela, Pepita García Navarro, que fue además la primera celadora de la Virgen. Todos mis tíos fueron hermanacos de la Virgen”.
¿Y cómo es la del bisnieto, nieto, sobrino e hijo ahora? “Soy hermanaco de la Virgen, pero antes de niño he salido de monaguillo siempre delante del palio hasta el año 2014 en torno al aniversario de la Virgen, cuando Juan Ortigosa fue en busca de mi familia y me metió en el grupo joven de la cofradía y enseñarme esa vida más interna de la hermandad. Pasé a ser acólito del Señor, de la Virgen, de penitente y hermanaco”.
Pese a lo que suele pasar en las cofradías, su familia sigue con su devoción. “Al final lo que lo que importa es la imagen de la Virgen y la devoción que se le tiene a ella. Mi tío Miguel salió en las circunstancias que salió y hasta el día que falleció, él salió a la calle todos los días con su americana con el pin de la cofradía siempre puesto”.

La nueva juventud en Antequera
¿Cómo ve a la juventud implicada ahora mismo con la realidad de la Iglesia antequerana y con las cofradías particularmente? “Creo que poco a poco se está aumentando. Venimos de unos años en los que la juventud estaba completamente perdida y ahora se está encontrando la respuesta dentro de la Iglesia”. Forma parte además de la Pastoral Juvenil. “Tenemos la gran suerte de tener Antequera a Dani, que está removiendo toda la juventud en Antequera y este año, Mari Paz y yo somos los dos coordinadores, los que estamos intentando llevar la juventud a algún sitio a ver por dónde salimos. El verano pasado estuvimos en Roma y este año estamos haciendo actividades prácticamente todos los meses”.
¿Qué le haría falta mejorar a nuestra Semana Santa? “Ser conscientes verdaderamente del peso que tiene dentro de la propia teología y de la propia historia que verdaderamente vivimos”. Porque hay que vivirla… “Haciendo unos retiros, o algo para que verdaderamente conozcamos lo que sacamos a la calle, el por qué lo hacemos, que no solamente son bandas, que todo acompaña, somos andaluces y nos encanta estar en la calle, pero que seamos conscientes de la labor que tenemos en la calle”. Amén.




