De Antequera fueron autobuses y particulares, entre ellos un autocar del Colegio de Nuestra Señora de la Victoria, la casa fundacional de la Beata Madre Carmen. Conversamos tras su experiencia con la profesora Eva María Diez de los Ríos Rama. Las alumnas: Lucía Manrique García, Ana María Subires Paradas, Marta Gómez Trillo, Ana Ramón López, Marta Olmedo Pérez y Mercedes Lara Villalón. Y la madre y representante del AMPA Lourdes Villalón Escobar.
Se desplazaron en la madrugada del viernes al sábado “en autobús y luego nos volvimos la tarde-noche del domingo al lunes”, sin importarles el cansancio y con uno de los fines de semana que nunca olvidarán. Pudieron descansar en el colegio San Francisco de Asís de las hermanas franciscanas que tienen en Madrid. Nos comparten que pudieron participar en “la vigilia del sábado y en la misa del domingo, en lo del Plaza de Lima y la de Cibeles”. Toda una experiencia que pudimos seguir por televisión.
Al Papa lo tuvieron muy cerca el domingo, el día del Corpus Christi. “Cuando pasó en el papamóvil para empezar la misa en la Cibeles, estuvimos muy próximos, ya que estábamos justo detrás de la valla donde podíamos ver el altar donde se estaba celebrando la misa”.
Sobre la multitudinaria vigilia de oración. “Fue súper especial ver allí a tantísima gente que iba con el mismo fin que tú, que básicamente era ver al Papa y rezar con él. Fue espectacular ver a tantísima gente, tan respetuosa, sin prisas, esperando el momento. Y cuando salió con la Custodia, se hizo un silencio increíble… es de las veces que más hemos conectado con el Señor”.
¿Cómo fue compartir esas vivencias con gente desconocida? “Allí toda la gente estábamos súper conectados, porque te podías abrazar literalmente al de al lado sin conocerlo, porque estábamos todos con el mismo fin”. Es una de las experiencias que más reconfortan, pero que menos se practican.
Una visita donde además de sacerdotes, religiosas y gente mayor, se ha visto mucha gente joven. “Fue increíble ver esa fuerza de la juventud que parece que no existimos, pero fue increíble”. ¿Algo que destacarnos? “Había un grupo de Antequera que llevaban un cartel con el nombre de Pepe Amalio. Fue un gesto muy bonito que nos gustó a los que estábamos allí porque era una forma también de tenerlo presente. Fue muy emotivo”. El recuerdo del joven sacerdote que nos dejó recientemente en un accidente de tráfico.
Cada una de ellas nos comparten sus sentimientos en este viaje. “Me quedo cómo lloraban los jóvenes en el momento de la Exposición del Santísimo. Yo tenía un muchacho al lado, que no lo conocía y estaba llorando porque cuando Dios toca los corazones se nos mueve algo por dentro…”.

Con lo que se quedan
Seguimos preguntándole qué les ha aportado esta peregrinación. “Me quedo con algo muy bonito que dijo el Papa León XIV y es lo de invitarnos al silencio. Para poder escuchar la voz del Señor, nos habló de la importancia de la verdad, nos invitó a ser más personas, a ser personas de carne y hueso para cambiar el mundo con el amor”. Y la oración tiene mucho que ver en ello.
“Una frase que me gustó mucho que dijo fue que no estamos solos creyendo en Jesús, que estuvimos muchos jóvenes con el mismo fin”. Destacan la presencia creciente de jóvenes. “Se dice mucho que esta juventud cada vez cree menos en Dios, que está más perdida, pero es que veías a tantas personas unidas, de rodillas, de todo el mundo con ese silencio que es que no se escuchaba nada con el Santísimo expuesto y de verdad que me llevo toda la unión, la conexión entre todos los jóvenes y que podemos cambiar el mundo con nuestra fe y con nuestros caminos”.
“Nosotras, que estamos en Paz y Bien, siempre hemos vivido convivencias con distintos colegios, pero nunca habíamos visto algo tan abierto como personas de todas partes de España allí reunidas y eso fue súper guay”.
Se muestran plenas de una vivencia que les ha marcado. “Me quedo con el respeto y con ese silencio tan impresionante que se quedó en la Plaza de Lima, donde se hizo magia y eso solo lo puede hacer Dios. Es que fue impresionante porque nunca había vivido un respeto así”.
Una madre nos destaca: “Por mi parte, con haberlo vivido sobre todo con mi hija, que ha sido una experiencia increíble para las dos y poderlo vivirlo también con sus amigas”. A lo que la hija amplía: “Vivirlo con la gente a la que quiero, con mi madre, también lo hace mucho más especial, porque yo allí como que sentía que éramos todos una familia, porque al tener todos ese respeto, a pesar del viaje y estar apelotonados, estábamos cantando, bailando, pasándonos bien y disfrutando del momento, fue la conexión”. Todo “sin importar el calor y con el respeto, lo que llena y me ha dado estar allí”.
Se ha dicho mucho que así es la juventud del Papa, pues decirle, desde Antequera, al Papa León XIV, que está la juventud de Madre Carmen y que igual que él mencionó a San Manuel González, hijo de antequeranos, en la homilía de la misa del Corpus en Cibeles, ojalá en su próxima visita, pues cite a Madre Carmen ya como santa. “Bendito sea Dios que tanto nos quiere”.





