Empezamos junio y yo recordaba aquella “cantinela” tan antequerana que solía oír de niño: tres jueves hay en el año que relucen más que el Sol; Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. Mi recuerdo me hace pensar ahora lo que fue de aquellos jueves que lucían más que el Sol. Yo diría que siguen luciendo, a pesar de que nuestros políticos consideraron a lo largo de nuestra etapa democrática que siguieran luciendo, pero en domingo. Y de esta forma, esos jueves fueron pasados democráticamente a domingo en 1989.
Me hacía yo estas cábalas hoy, jueves día del Corpus Christi, viendo por TV (Canal Sur) las procesiones del Corpus en Granada y Sevilla. En Granada viví mi época de estudiante universitario y coincidí varios años con la festividad del Corpus y su feria: me pregunto ahora: ¿cómo es un jueves de Corpus en Granada, cuando no coinciden la fiesta religiosa y la feria pagana?; si, la feria del Corpus “granaína”, pero pagana. No hace mucho asistí a una de esas ferias “granaínas paganas”, en una caseta de la Facultad de Farmacia. También en “Graná” empezaron a levantar casetas como en Sevilla, y a bailar sevillanas…
Sevilla, al parecer, sigue celebrando este jueves del Corpus con todo su esplendor. De su catedral, por la puerta de San Miguel, han sacado su paso del Corpus, acompañado de otros tres pasos (cuatro en total), en el que figuraba –entre otros– San Isidoro. Esta larga procesión de varios pasos me ha sorprendido, pero pronto me he dicho: no hay como los sevillanos para dignificar y engrandecer su Corpus en jueves… (Bueno, ya inventarán algo más espectacular los malagueños, aunque no tienen tradición del Corpus en jueves).
El jueves se sigue celebrando la procesión del Corpus en otros lugares, como bien me han recordado algunos amigos: Yunquera, pueblo de Málaga, recordado por mi amigo Francisco José Gonzalez, o Daroca, pueblo de Guadalajara, en fiestas estos días, con el suelo de sus calles cubierto de flores, en espera del paso de su procesión del Corpus, como muy bien me ha contado mi exalumna de la Facultad de Medicina,Pilar Coello. Y no olvidemos el gran jueves de corpus en Toledo, con la grandiosa custodia en procesión por sus calles…
Y yo me pregunto: ¿qué nos queda ahora, ya en pleno junio a los antequeranos? En mi opinión, nos quedan casi dos meses de preparación para otras fiestas “paganas”, sobre todo la feria de agosto, celebrada con todo su esplendor sobre el 20 de agosto, con sabor muy antequerano, empezando por el concurso de porra antequerana al cual tuve el honor de asistir acompañando a mi gran amigo A.J. Guerrero, director de “nuestro” semanal “El Sol de Antequera”, que se prodigó en sus honores conmigo, aquel verano creo del 2022… ¡Qué gran verano y qué gran feria de agosto! ¡No recordamos ya ni los calores de aquellos días!
Y no puedo olvidar la gran feria de agosto de 1998: se cumplían entonces los 150 años de la inauguración de nuestra vieja plaza de toros. Tito Pepe, y la peña por el creada, “Peña los Cabales”, echaron el resto, es decir pusieron todo de su parte para que el acontecimiento del aniversario de nuestra plaza “fuera sonado”, en Antequera y en el resto de España: no cualquiera que no fuera el famoso “tito Pepe” se hubiera sentido con ganas y fuerzas para organizar aquel famoso mano a mano Antoñete-Curro Romero. Durante la presentación del acto, su desarrollo y los coloquios posteriores que condujeron a la concesión del premio a la mejor torería de Curro, recogido en una foto histórica, estuve presente.
De esta forma recuerdo “mi” feria de agosto de hace algunos años, aunque la del 2022 es mi preferida: en ella disfruté de mis hijos y nietos americano-antequeranos, de la conversación aquella noche de feria con el alcalde, el director de la Academia antequerana y el director de “nuestro” Sol. Solo deseo que este próximo agosto del 2026 iguale en brillantez mis anteriores agostos.
Ya estamos en junio: afrontaremos nuestro verano




