El viernes 31 de julio se desvelará el Cartel de la Real Feria de Agosto de Antequera de 2026. Francisco Ruiz Jiménez se encargará de desvelar la obra de Ángel Calle Matas. Quedamos con ellos para hablar de su encargo, sus recuerdos y de cómo ven a nuestra Real Feria y, cómo no, a Antequera.
Calle Matas (1935) es un pintor con formación académica en Arquitectura Interior e Historia del Arte, siendo autor de carteles para el Rosario, Estudiantes y Semana Santa de Antequera. Ruiz Jiménez (1961) es Licenciado en Derecho, director que fue de Seguros y presidente de la Agrupación de Cofradías entre 2009 y 2017.
A unos días de conocer el Cartel y de la forma de desvelarlo, quedamos con ambos en un caluroso día de nuestro verano en la Redacción de estas páginas. Ambos se muestran ilusionados con la responsabilidad y el regalo de poder formar parte de la Real Feria de Agosto de 2026.
Nos comparten cómo el alcalde Manuel Barón les llamó para designarles para sus respectivos roles, compartiendo memorias sobre la feria y la ciudad, adelantando el sentido artístico y el acto de presentación del cartel, preservando, obviamente, la sorpresa del contenido visual.
El Alcalde contactó directamente con Ángel Calle para proponerle pintar el cartel de la feria y, después llamó a Francisco Ruiz para invitarle a presentarlo. Le dijo “que si quería pintar el cartel y le dije que sí”. Calle, que dejó Antequera en 1963, afirma “considerar al alcalde como mi alcalde”, aceptó el encargo pese a no ser habitual en él realizar carteles de feria (su producción localmente conocida incluye viñetas antiguas y carteles cofrades).
Ruiz, al recibir la llamada, pensó inicialmente que era por otro asunto; al saber que el cartel lo pintaría Ángel Calle, aceptó sin rodeos: su confianza en la calidad del pintor fue decisiva. “De una manera muy natural, me llamó el alcalde, como bien ha dicho Ángel, nuestro alcalde, y bueno, yo en principio creía que era para otro tema distinto. Estaba muy ajeno a que el objeto de la llamada fuera éste, pero me dijo: ‘Oye, Paco, que el Cartel de la Feria lo va a pintar Ángel, Ángel Calle, ¿lo conoces?’. Digo, hombre, claro, lo conozco sobradamente y tal. Y hemos pensado que tú puedes ser el que lo presente. ¿A ti qué te parece? Le digo, pues mira, para qué vamos a andar con rodeos, si lo va a pintar Ángel, yo lo voy a presentar porque sí, porque me parece que va a ser un buen cartel”. El emparejamiento entre autor y presentador surge de manera natural, con el alcalde como mediador y con sintonía inmediata entre ambos.
Sin revelar el motivo gráfico, se confirma que el cartel es una pintura original, no una fotografía. Calle explica que se basa en una técnica distinta a la empleada en obras anteriores (como cuando hizo la Virgen de la Soledad o el Nazareno de la Sangre).
“Es vistosa y con abundante colorido, concebida según su propia máxima del cartel como un grito en la pared, esto es, una obra que se abre sola y comunica con claridad sin requerir explicación compleja”, adelanta el artista.
Ruiz, que ya lo ha visto obviamente, lo califica como “gran cartel, muy original”.Anticipa que “será plenamente comprendido con su presentación y sostiene que marcará un antes y un después”. Ambos insisten en que el cartel está impregnado del espíritu de Antequera y alude a la feria sin perder raíz local. Sobre la presentación en sí nos adelanta: “Compartir experiencias, absolutamente nada, presentación pura y dura será. Con los prototipos de lo que yo entiendo que debe ser una presentación de algo, con un desarrollo y hablar del autor, que el artista es aquí el principal”.

Recuerdos de las feria de su infancia y juventud
Ambos recorren una mirada nostálgica a la evolución de la celebración de la Real Feria.
Calle evoca la feria de su juventud cuando se montaba a caballo en el llano (posterior campo de fútbol) y en la Plaza Castilla se instalaban el circo americano y el del Río. Recuerda la belleza de los coches de caballos y menciona el célebre carruaje de Romero Robledo, cuyas letras “RR” retocó de niño en una restauración realizada en casa de su padre.
Alude también a la “corrida de las Hermanitas como evento entrañable, y a conciertos de la Filarmónica de Málaga celebrados en el solar del antiguo casino”. (esquina Santísima Trinidad con calle Estepa). Para él, “la feria era una interrupción feliz de la rutina, una experiencia que ilusiona”.
Ruiz, por su parte, pinta una feria “fragmentada en casetas repartidas por jardines del Corazón de María, Albarizas, el Cortijo… divertida y con más festejos taurinos que ahora”. Reconoce que la feria “ha cambiado en todos los sentidos, con luces y sombras. Su mirada nostálgica convive con la admisión de transformaciones estructurales que han reconfigurado la experiencia festiva”.
Ambos tienen una perspectiva actual y del futuro de la Feria y la ciudad. El presentador valora como acierto reciente ubicar la feria de día en el Paseo Real: “agosto exige combatir el calor, y el Paseo ofrece recogimiento y temperatura más llevadera”. Señala que los conciertos “han ganado protagonismo en el recinto ferial, mientras las casetas allí han decaído”. Propone mejorar más participación de los caballos, “limitar su presencia a un solo día y con restricciones desincentiva un elemento que aporta ambiente tradicional”. Vestir de corto “sin ir a caballo pierde sentido”.
Por su parte, el autor del Cartel refrenda recuerdos de grandes jinetes y escenas ecuestres que dignificaban la feria. En cuanto a la ciudad, sostiene que Antequera “ha ganado muchísimo en nivel cultural respecto a los años 50-60, con una distribución más amplia y menos sectorizada de la vida cultural”.
Ruiz afirma que Antequera “está como un tiro” gracias a una administración municipal que es el Ayuntamiento “que sabe gestionar”. Además defiende que la ciudad está saneada y limpia y subraya el potencial en cultura, comunicaciones e industria. Ambos perciben una Antequera en progreso que, no obstante, debe cuidar la identidad y ambiente propios de su feria.

El rol de las cofradías todo el año y en las ferias
Ambos son muy cofrades y destacan sus raíces en San Francisco. Así, Ruiz recuerda que “coincidimos en San Francisco cuando Calle pintó el Cartel del Cristo de la Sangre” y él ejerció como presentador, Además, Calle guarda memorias familiares con “la saga de los Ruiz desde su infancia en el antiguo Ayuntamiento (el “salón japonés” con espejos florales, cuyo significado técnico descubrió décadas después en Florencia)”.
Aunque no hayan compartido “ir de copas”, se inscriben en la cultura local donde “todos sabemos quiénes somos”. Las cofradías reciben un reconocimiento central: Ruiz afirma que “la feria sin las cofradías no sería nada”, pues sustentan mayoritariamente las casetas. Calle explica que la feria es esencial para su recaudación y sostenimiento anual, y compara con Málaga: el Corpus y la Virgen de la Victoria dependen de las cofradías para no quedar desiertas.
Añade que las hermandades integran sensibilidades diversas, incluso personas “muy de izquierda”, que se emocionan en la vivencia compartida, subrayando su papel vertebrador, social y económico más allá de las procesiones.
Volviendo a nuestra Feria: “Creo que nuestra feria es muy singular. Si te vas a los pueblos de alrededor, incluso a otros sitios de un tamaño como Antequera, no es la feria como la de Antequera”, explica Ruiz.
Y en cuanto al Cartel de la Real Feria, el artista nos confiesa que “he hurgado un poco en Internet y he buscado anteriores, para no ser tampoco una cosa similar. Hay pocos, no hay muchos, pero después me he metido, he pinchado en la feria de Sevilla y todas las ferias de los pueblos de Sevilla son todos iguales: volantes a la derecha, volantes a la izquierda, caballito por aquí… El tema de feria nos da mucho juegos”.
Sobre este acto, “creo que todos los carteles tienen algo, no por no desmerecer ninguno, obviamente, y por ser diplomático, porque cada uno lo pinta con el mayor de los cariños y con el para que guste. Yo últimamente me ha gustado el del año pasado. Moderno, pero de diseño más distinto, el del año anterior del caballo…”, comparte Ruiz.
Calle aporta una visión directa. “Mi amigo Manolo Molina me decía que un cartel tiene que ser un grito en la pared. Todo lo que no se vea a cierta distancia y que haya que explicar…” no es lo suyo. “Un cartel se tiene que abrir solo y hablar por sí mismo. Pero si tú tienes que decir, esto es esto y lo otro, lo otro…”.
Ya nos queda esperar al último día de julio, el viernes 31 para conocer el Cartel en el patio de San Juan de Dios. Ante ello, Ruiz invita a asistir al acto en el patio del antiguo Hospital, un “sitio emblemático” que acogerá una presentación entre 25 y 30 minutos como máximo y será el pistoletazo de salida de los actos de agosto. Anticipa que el público verá de primera mano una obra con mucho mensaje y recorrido. Calle nos expone que el cartel está terminado: es una obra de arte concebida con técnica de cartel —vistosa y colorida— y que busca agradar. La invitación queda abierta para antequeranos y visitantes. El Cartel está por llegar.





