martes 28 julio 2026
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Juanlu, el bombero de Antequera que acudió al rescate en Venezuela

Un antequerano, Juan Luis Moreno Fernández, fue uno de los primeros bomberos que acudieron al rescate de las víctimas del trágico terremoto en Venezuela. Acudió junto a una decena de compañeros del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga. Al regreso, le entrevistamos en nuestra Redacción donde nos comparte la tristeza vivida en un problema real en este mundo donde no se prioriza lo esencial.

¿Cómo surge trasladarse a Venezuela? “El terremoto es a las 12 de la noche, hora local. A lo largo ya de la noche y a primeras horas del día, la gente que al final estamos muy vinculada al mundo de las emergencias, al mundo de las ONG, ya empezamos a hablar entre nosotros. Vemos que la magnitud es muy grande, más de 7 puntos, y más que nada por la segunda réplica. Después hubo otro de del mismo estilo, un poco superior. Entonces empezamos a hablar y nos ponemos en contacto con como profesionales con nuestros servicios”.

Y dan el ok. “Así es, la dirección del Consorcio valora las posibilidades. Tienen conversaciones con la Junta de Andalucía para ver la posibilidad de una salida organizada y que tengamos la autorización gubernamental, si no, no hay manera de entrar en el país. Y sobre las 12 del mediodía, nos llamó la empresa y nos dijo: ‘Oye, que tenéis el visto bueno, empezar a moveros.’ Y tras una tarde súper intensa de prepararnos con los medios técnicos posibles, por la noche ya estábamos volando para Madrid ,ya que teníamos un vuelo para Caracas, que una vez que llegamos a Madrid nos dimos cuenta que ese vuelo estaba cancelado”.

Llegaron a las 61 horas de la catástrofe a la zona de La Guaira, una de las de mayor afluencia turística. Su equipo fue “el primer contingente mundial no militar en entrar” al país, teniendo que hacerlo por Colombia al estar cerrado el espacio aéreo de Venezuela. Acudieron con lo que pudieron llevar: geófonos, dron térmico…

Se encontraron multitud de fallecidos no contabilizados oficialmente, turistas aislados, campamentos espontáneos y suministros distribuidos sin orden. Al llegar, se pusieron al servicio estratégico con coordinación de la ONU y del Ejército que les garantizaba “una cadena segura para nosotros con el compromiso de desarrollar nuestra labor”. “No pudimos encontrar a nadie con vida por desgracia, pero sí pudimos contribuir al descartar edificios para acelerar el rescate pesado y el manejo de cadáveres, mitigando futuros brotes sanitarios”.

Lo dieron todo… “Nosotros desplazamos un equipo técnico de búsqueda y rescate liviano en el mundo de las catástrofes. Como su nombre indica, material que podemos llevar con nosotros mismos. Entre ellos, un dron muy específico, con unas características muy específicas, con mucho potencial de búsqueda, con cámaras infrarrojos”.
Fueron diez bomberos y un perro de rescate. “Nuestra misión era buscar personas con vida y, en su caso, certificar y señalar dónde había o no cadáveres para no duplicar trabajos de otros grupos. Tras nosotros, entraban los equipos de recuperación de cuerpos y desescombro”.

Lo que se encontraron
y no se ve en los medios
Juan Luis nos comparte que tras la destrucción está la “población sin vivienda, sin servicios; turistas españoles incomunicados días; ropa y ayuda depositadas en vía pública por falta de estructura social de reparto”.

Ante ello, “El Ejército y las agencias nacionales e internacionales garantizan agua envasada desde el inicio, ya que pueden ser un foco de infecciones. La ONU coordina la documentación cuando hay conectividad”. Todos intentaban encontrar cuerpos con vida, pero “nos encontrábamos cuerpos en descomposición” que pueden derivar en “epidemias previsibles si no se acelera la recuperación y el desescombro masivo”.

No tiene datos oficiales, pero comparte que “las cifras oficiales subestiman los fallecidos”. Además el problema radica en “avenidas con miles de residentes y proporciones mayores de víctimas aún no recuperadas”. Se encontraron pocas personas vivas porque “la probabilidad de recuperación es lenta, ya que los escombros necesitan de maquinaria pesada y ésta puede destruir los cuerpos”.

Ha estado por muchas catástrofes y reconoce que en Venezuela el “estado emocional nos llevó a una disociación funcional en el campo, con posterior descarga en retorno; orgullo y disposición de ayudar, aunque fuera a decirle a los familiares que ahí estaba la persona desaparecida”. Tras las primera horas, al saber que ya no podían estar con vida, los ciudadanos lo que querían era recuperar los cuerpos fallecidos y saber que no tenían que seguir buscando.

Así es Juanlu, en otra pasión vocacional de servicio público. “Tenemos vocación, vocación de bomberos. Yo desde chico me gustó, tenía un reflejo de lo que quería hacer de mayor”. Uno de los nuestros que siempre está dispuesto a ayudar más allá de su trabajo. No hay medalla, premio ni reconocimiento que pueda agradecer lo que estas personas ofrecen por los demás, aunque se jueguen la vida porque se meten en sitios con mucho peligro. ¡Gracias, Juanlu y ojalá no se tuviera que actuar en situaciones así!

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado.
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