miércoles 29 julio 2026
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Lady Louisa Tenison y el Dolmen de Menga

Cuando hablamos de Louisa Tenison, hablamos de una verdadera mujer adelantada a su tiempo. Dedicando su vida a la investigación de los vestigios arqueológicos y la historia de las civilizaciones, destacándose como una de las mujeres más intelectuales de su época.

Louisa viajó por multitud de países buscando siempre el origen de las civilizaciones, la cultura, la historia y el saber. Aquellos viajes la llevaron por Europa, Siria, Egipto, Palestina… durante sus viajes recorrió los enclaves más ocultos. Su premisa era contagiarse de la cultura de los países que visitaba, dejando constancia en sus escritos y pinturas. Incorpora la fotografía como medio científico y cultural a sus investigaciones, fotografiando numerosos monumentos, con lo que se formó la primera colección de fotografía viajera en Gran Bretaña.

Su incipiente interés cultural la convertiría en toda una erudita, destacando diversas facetas entre ellas la de pintora y escritora. Louisa nació en Stafford, Inglaterra un 7 de diciembre de 1819 y falleció en 1882, es decir vivió en plena época victoriana. Una época de gran poder y riqueza para Gran Bretaña, que expandió su imperio por todo el mundo. Ahora podemos comprender las inquietudes intelectuales de Louisa y su afán por viajar y documentar sus vivencias.

En su deseo por buscar el origen de las civilizaciones, Louisa junto a su marido, el fotógrafo Edward King Tenison, deciden en 1850 realizar un viaje por España de unos tres años de duración. Para la Inglaterra victoriana, la España de aquella época, estaba considerada como un país exótico, con un atractivo monumental, cultural y etnográfico extraordinarios, sumando a todos estos alicientes, el pasado prehistórico excepcional de la península ibérica. Aquel viaje quedaría totalmente documentado. Louisa Tenison a su vuelta a Inglaterra publicaría el libro, “CASTILE AND ANDALUCIA”. Un verdadero regalo, un incunable donde se documenta gran parte de la España de mitad del siglo XIX. Realizando un excepcional viaje etnográfico, cultural y monumental de Castilla y Andalucía.

Louisa y Menga

El 3 de junio de 1852, Louisa Tennyson se adentraría por primera vez en el dolmen más grande del mundo, quedando colapsada por los grandes megalitos de Menga. Un hecho que dejó escrito, dibujado y documentado para las generaciones venideras.

Todo comenzaría unos días antes con su llegada a la noble ciudad de Antequera, dejándonos una descripción minuciosa de las tierras de Antequera, sus gentes, tradiciones… Nos habla de la fértil vega de Antequera, del pasado islámico de la ciudad, cita la hoy desaparecida Laguna de Herrera, describe una sierra que custodia la ciudad refiriéndose al Torcal y como no puede ser de otra manera, queda impactada por la imagen soberbia del perfil antropomórfico más idolatrado de la historia, nuestra Peña de los Enamorados.

Incluso nos describe al detalle su alojamiento en nuestra ciudad, lo que hoy en día sería considerado una reseña en toda regla. Nombra la “Posada La Castaña”, reseñando incluso la limpieza pulcra de la habitación, el colorido de las famosas mantas antequeranas, el tránsito en el patio de arrieros y comerciantes, pero no duda en criticar la aparición de algún insecto en la habitación, la mala calidad de la comida, recalcando la utilización excesiva del aceite y los ajos, así como el mal vino que le ofrecen. Finalmente, no recomienda el alojamiento. “Nos refugiamos en la Posada de la Castaña, que recomiendo a todos los futuros viajeros como una opción que conviene evitar, aunque no puedo prometer que la ciudad ofrezca una mejor”.

Louisa narra la monumentalidad de la ciudad de Antequera haciendo hincapié en el Arco de los Gigantes y el pasado romano de la ciudad. También nos describe la alcazaba árabe, la Real Colegiata de Santa María la Mayor, iglesias, conventos… pero también realiza toda una descripción de la Historia de Antequera, nombrando a personajes históricos, hechos acaecidos, leyendas… nos relata las increíbles vistas desde la Plaza Alta, y cómo la Peña de los Enamorados sobresale majestuosa en aquella excepcional panorámica. En un momento de su viaje por Antequera, tiene referencias de un templo druida llamado Cueva de Menga. En sus textos podemos leer cómo se siente frustrada al no poder encontrar aquel vestigio, y, la ausencia de guías que la puedan orientar.

Con toda seguridad el idioma se convirtió en un verdadero hándicap, tenemos que recordar que nos encontrábamos en una pequeña localidad al sur de la península ibérica a mitad del siglo XIX, donde no existirían muchas personas que hablaran un inglés fluido. Por otra parte, Menga se encontraba en mitad del campo literalmente, ya que la ciudad de Antequera por aquel entonces, terminaba en la Puerta de Granada. Louisa nos narra cómo algunos habitantes de Antequera, le explican que el vestigio que está buscando no es un templo, sino una cueva.

Finalmente, Louisa decide concertar una cita con la autoridad más importante de la ciudad, José Jesús de Urbina y Mayorga, Conde de Cartaojal y en aquel momento alcalde de la noble ciudad de Antequera. Louisa le escribe una carta oficial de presentación, donde le indica sus intenciones por visitar el templo druida de la ciudad, llegando a escribir: “Buscábamos ansiosamente un monumento que demostrase que Antequera era más antigua que cualquier otra ciudad del mundo conocido”. El alcalde accede a recibirla, pero para mayor de sus sorpresas, el alcalde le dijo no saber de la Cueva Menga y le ofreció como guía a un operario que había trabajado con Rafael de Mitjana en los trabajos de excavación del pozo. Le promete hacerle llegar un libro sobre la Cueva de Menga que había publicado Mitjana en 1847. Louisa describió el libro de Mitjana de forma despectiva, utilizando la palabra “panfleto”, pero contradictoriamente cita la publicación de Mitjana en multitud de ocasiones en su propio libro.

El hecho de que el alcalde de Antequera no supiese de la existencia de Menga no es de extrañar. Tenemos que explicar que justamente después de la excavación de Mitjana y el no encontrar tesoros algunos en el interior del dolmen, Menga queda en el olvido. Las hemerotecas de la época lo atestiguan, ya que tenemos constancia de varias noticias de secuestros de personas burguesas en el interior de la Cueva de Menga por una cuadrilla de bandoleros.

Otra de las razones del olvido de Menga por las autoridades, es debido a la influencia de la Iglesia en la España de mediados del siglo XIX, la cual adoptó una postura defensiva y tradicionalista. Llegados a este punto, tenemos que recordar que para la Iglesia de aquella época los dólmenes son lugares de adoración a otras deidades, incluyendo al demonio y demás. De hecho, el Santo Oficio (Inquisición) llegó a realizar actos de fe contra menhires y dólmenes, sobre todo en países como Francia. En España no tenemos constancia de esos actos de fe, pero sí la repudia a los monumentos megalíticos, llegando a construir grandes catedrales e iglesias literalmente encima de dólmenes.

Rafael de Mitjana titula su libro sobre el dolmen de Menga, con el nombre “Memoria del templo druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera, provincia de Málaga”. Nunca utilizó la palabra dolmen cuando Mitjana sabía perfectamente de lo que se trataba. Al final la religión cristiana buscaba el monopolio de las religiones, y que los fieles acudan a sus iglesias y no a los templos “paganos”.

Por fin llega el 3 de junio de 1852 y Louisa se planta ante el atrio de Menga. Louisa queda impactada por la extraordinaria monumentalidad de Menga y sus primeras palabras son de agradecimiento al guía que le proporciona el Ayuntamiento, exclamando en voz alta: “¡Nuestro misterio se resolvió!”.

Louisa observa, contempla, se hace mil preguntas sobre el vestigio que tiene ante ella, queda totalmente sorprendida… no esperaba aquella excepcional construcción. El matrimonio Tenison no pierde tiempo alguno, comenzando de inmediato a documentar el Dolmen de Menga. Mandan a tomar medidas, realizan ilustraciones colocando al guía entre las columnas a modo de escala, para que quede registro de la grandiosidad del monumento.

Louisa en su descripción del Dolmen de Menga, copia literalmente varios párrafos del libro de Mitjana, para terminar, dándole las gracias por su extraordinario trabajo. Seguidamente realiza una pregunta abierta a los lectores de “Castilla y Andalucía”: “Si fue erigida para un templo, un túmulo o ambos, dejo a los eruditos la decisión, y me contentaré con describir el lugar tal como lo encontramos el 3 de junio de 1852”. Nos deja entender que no son capaces de comprender la finalidad por la que se construye Menga.
Louisa recogió multitud de datos de Menga, medidas, pilares, grosor, anchura, peso, forma de construcción… incluso se refiere al enigmático pozo del dolmen, dejando una advertencia a futuros visitantes y el peligro que conlleva.
Tenemos que realizar una parada obligatoria. ¿Recordáis quién era el Guía de Louisa? Un operario que trabaja con Mitjana, ¿verdad? Pues en la descripción nos dice Louisa que Mitjana manda a excavar un pozo, buscando huesos, armas u otros restos… ¿Tendremos el enigma del pozo resuelto con la descripción de Louisa?

Contaros que de su viaje de tres años por España, la ciudad de Antequera fue sin duda la que más le impactó, tanto por el gran capítulo que le dedica, como por la fotografía de la portada de su libro, una panorámica espectacular de la zona alta de la ciudad con las torres de San Sebastián y San Agustín al fondo.

Louisa Tenison no sólo fue una viajera romántica inglesa, Louisa fue una enamorada del patrimonio, la arqueología, la historia, de la cultura… en una época dominada por el hombre, Louisa se confirmó como toda una intelectual de la época, que no dudaba en viajar miles de kilómetros para resolver el enigma de la humanidad.

La figura de Louisa Tenison ha sido injustamente olvidada como tantas otras mujeres que le tocó vivir en un mundo dominado por el hombre. Desde estas páginas quiero dedicar mi humilde homenaje a todas esas mujeres injustamente olvidadas y que tanto lucharon por la historia de la humanidad.

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