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Cartagena, Ventura y Hernández abren la puerta grande en Antequera con ocho orejas y un rabo

Los tres rejoneadores han salido a hombros en la primera de abono de la Real Feria de Agosto de Antequera 2026; tres orejas para Andy Cartagena; tres orejas y rabo para Diego Ventura y dos orejas para Leonardo Hernández.

Buena entrada con tres cuartas partes de los tendidos con público, donde se temía la corrida de aniversario de La Malagueta, pero el aficionado al mundo del caballo de Antequera y alrededores, respondió. Los toros de Pallarés fueron flojos, al cuarto y quinto se les pudo sacar más partido y fruto de ello fueron los trofeos; el único de Pérez Cubero, estuvo bien, aunque fue de más a menos.

Andy Cartagena no contó con un buen compañero para abrir la tarde de toros en Antequera. Su adversario adoleció pronto de poca fuerza y buscó de forma insistente las tablas. Inició con tres rejones de castigo, ya que uno de ellos se cayó nada más colocarlo. En faena viendo que el toro no acompañaba en la lidia, tiró de cuadra y distintas suertes para atraer al toro, que cada vez iba más flojo. Cuatro banderillas largas y tres cortas, para poner un rejón de muerte que le dio una oreja tras fuerte petición de la segunda en los tendidos.

Fue decidido a por los trofeos en su segundo que brindó antes de comenzar a su familia. Puso un rejón de castigo para iniciar probando fuerzas a un toro que respondió mejor que sus hermanos. Arrancó una faena larga, acompasada, manejando los tiempos ante su rival, al que esperó y sacó su mejor versión. Cinco banderillas largas y otras cinco cortas, puso tirando de torería y caballos, hasta cinco ejemplares usó en la faena que finalizó con Tintas para cerrar un buen toreo con un certero rejón de muerte. Dos orejas y fuerte petición de rabo que no concedió el presidente, a pesar de la insistencia desde los tendidos. Dio la vuelta al rueda con su hijo.

Diego Ventura tuvo mejor suerte en el segundo de la tarde que le acompañó en la faena iniciándola con un único rejón de castigo. Siguió montando a Nómada con dos banderillas largas y siguió de forma espectacular con tres banderillas al quiebro con Quitasueños que despertó a los tendidos en aplausos y vítores. Estaba a gusto el lusitano con la faena que prosiguió con tres banderillas cortas, dos rosas y un toro que acompañó hasta el final. Terminó pinchando dos veces en el rejón de muerte que en el último intentó logró poner, pero sin romperlo. Esto llevó a que sólo lograra un trofeo, cuando había rozado con la punta de los dedos las dos orejas.

En su segundo, sabía lo que tenía que hacer para conseguir un nuevo rabo, y lo hizo. Entregado desde el primer momento a la faena colocó un rejón de castigo firme. Después, volvió a hacer lo que mejor se le da, mover al toro, llevarlo a su terreno y conseguir sacarle el máximo partido ante un público que sabe que le alenten. Con Guadalquivir, Quirico, Lío, Bronce y Guadiana volvió a liarla en Antequera. Puso dos banderillas largas preciosas con su caballo sobre las patas traseras, siguió con ese eterno idilio con el público dejando a su caballo sin las riendas y muserola y luego marchando hacia atrás al patio de caballos. Sumó tres banderillas cortas y tres rosas, para con un certero rejón de muerte conseguir dos orejas y rabo, tras fuerte petición del respetable. Excesivo trofeo, si se compara con otras tardes mucho mejores de Ventura en Antequera.

Leonardo Hernández realizó una correcta faena al tercero de la tarde, el único ejemplar de Benítez Cubero. Puso dos rejones de castigo con los que midió las fuerzas de su rival que fue de más a menos. Bien plantado con Enamorado puso tres banderillas largas al quiebro de preciosa factura, pero “Librero”, así se llamaba la res, no le respondió cuando intentó tirar de más florituras. Viendo que se agotaba el tiempo colocó dos banderillas cortas y puso un rejón de muerte -antes su adversario se echó en el albero- con el que logró una oreja, con fuerte petición de la segunda, que el presidente de forma acertada, no concedió.

Tras el rabo de Ventura, Hernández tuvo que tirar de corazón para conseguir un nuevo trofeo y así salir por la puerta grande junto a sus compañeros. Puso un rejón de castigo, continuando con dos banderillas largas y un par a dos manos, muy aplaudido por la afición. Como le ocurriera con su anterior toro, fue a menos y se fue quedando sin fuerzas. Hernández tiró de banderillas cortas y una rosa, para tapar la carencia del toro que no iba en su busca. Al final, pegado a las tablas, y de nuevo echado como su hermano, tuvo que esperar para con un rejón de muerte lograr la oreja y salir también a hombros.

(Habrá ampliación y galería fotográfica)

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