La Capilla Tribuna de la Cruz Blanca recuperará su estado del siglo XVIII cuando la Cofradía del Socorro decidió construirla como punto de devoción del barrio y zona de visita de la procesión del Viernes Santo. Se hará por medio del Área de Patrimonio del Ayuntamiento de Antequera con sus recursos y se prevé que comience en unos días y transcurra durante cuatro meses, según explican el alcalde Manuel Barón y el concejal José Medina Galeote.
Esta capilla sustituyó a una hornacina de pared con un cuadro de la Virgen previo, según detalla Jesús Romero en un artículo en este periódico. La citada cofradía «decidió en 1750 levantar la capilla» entre las calles Lucena y Santa Clara. Hasta el año 1774 no se solventaron unos problemas legales. Fue construida bajo la dirección del alarife de la ciudad Martín de Bogas. Se mantuvo con el paso de los siglos, salvo el cuadro original de la Virgen del Socorro, que era del siglo XVIII y que sustituyó en los 60 por el actual pintado por José Luis Zurita.
En 1840 se le realizó una amplia reforma con «casi toda de nueva fábrica la capilla de la Virgen del Socorro situada en la Cruz Blanca, que es propia del Ayuntamiento, en cuyos gastos han auxiliado al caudal público aquellos vecinos limítrofes, de lo que ha resultado una mejora de Ornato y evitado los graves daños que su ruina amenazaba”.
Volviendo al anuncio de restauración actual, las catas preliminares apuntan a la posible existencia de decoración pictórica bajo las sucesivas capas de pintura que podrían ser las originales de la época de Martín de Bogas. Barón destaca que se trata de un proyecto muy deseado, cuya ejecución permitirá atender las necesidades de conservación del monumento y embellecer este acceso al centro de la ciudad. El Alcalde subraya la responsabilidad municipal de cuidar los enclaves patrimoniales que forman parte de sus calles y de la vida cotidiana de los antequeranos, junto con las actuaciones de mejora de las infraestructuras urbanas.
Por su parte, José Medina Galeote destaca las posibilidades que ofrecen las catas preliminares realizadas sobre las superficies pintadas. Estas han permitido detectar sucesivas capas de pintura y apuntan a la posible existencia de una capa pictórica sobre cal, una circunstancia que abre nuevas perspectivas para la recuperación de la imagen del monumento y que deberá estudiarse durante la intervención.





