El Pregón y la Proclamación de la Regidora de la Real Feria de Agosto de Antequera de 2026 fue un canto a la excelencia de los sentidos, capacidades y valores cuando se actúa con los ojos del corazón y no con los confundidos del día a día de nuestra sociedad. Como dice la letra del canción de Raphael con la que terminaron el acto: «Hoy para mí es un día especial pues saldré por la noche podré vivir lo que el mundo nos da cuando el sol ya se esconde». Es lo que transmitieron a todos los presentes que no pararon de ponerse en pie y ovacionar la noche en la que ADIPA compartía sus 50 años con su ciudad en la noche que abría las fiestas veraniegas.
La canción termina con: «Será esta noche ideal que ya nunca se olvida, podré reír, y cantar y bailar disfrutando la vida. Olvidaré la tristeza y el mal y las penas del mundo y escucharé los violines cantar en la noche sin rumbo. ¿Qué pasará?, ¿qué misterio habrá? puede ser mi gran noche y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce. ¿Qué pasará?, ¿qué misterio habrá? puede ser mi gran noche». Es un himno con el que cada día se acuestan los hogares y familias que desde hace 50 años han visto cómo han evolucionado en la forma en la que les ven, tratan y reconocen en su tierra. De todos, depende, que esas capacidades ayuden a toda la comunidad, sin mirarles con lástima y escuchándoles y dejándoles que arrimen el hombro. Sería el sueño hecho realidad desde que el recordado Antonio Rodríguez y todos los que le acompañaron creyeron en estas siglas. Pero, mucho nos tememos que nos olvidaremos de la lección de cómo ver, bailar, sentir, hablar y emocionarse como nos mostró ADIPA. La unanimidad se volverá a llevar por la polarización de nuestra sociedad.
Pero, ¿y por qué no? Como dijeron en el Pregón: «Porque al fin y al cabo, ¿qué sería de un pregón de feria sin un poquito de ilusión y otro poquito de fe? Imaginaros por un momento que este mismo año 2026 coincidieran tres acontecimientos históricos: que España gana un Mundial de fútbol, que ADIPA tuviera el honor de pregonar esta feria de agosto y que por fin abriera definitivamente la nueva Residencia de Adultos de ADIPA. ¿Os lo imagináis? Lo de España campeona puede parecer difícil, pero oye, ya ha pasado y se ha conseguido. Que ADIPA esté hoy aquí pregonando la feria de agosto también parecía un sueño y mirad dónde estamos. Así que solo nos queda una y dicen que no hay dos sin tres… Ahí lo dejo… Que para eso los pregoneros podemos soñar y de paso recordar con una sonrisa que hay sueños que ya va siendo hora de que dejen de serlo para convertirse en una realidad». ¿Quién se anima? Pero vayamos al acto…
El patio de la Casa Consistorial
El acto contó con la presidencia del alcalde Manuel Barón, la teniente de alcalde delegada de Fiestas Mayores, Tradiciones y Promoción del Flamenco, Elena Melero; así como: Francisco Fernández, secretario del Ayuntamiento; la Regidora y la Pregonera del pasado año, Lourdes Moreno y María Rosales; además de los flamantes de este año: Macarena Espinar y Mariano Mir como presidente de ADIPA. Entre el público asistente, el secretario primero de la mesa del Parlamento de Andalucía, José Ramón Carmona; la viceconsejera de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, Ana Corredera; el delegado territorial de la Junta de Andalucía Antonio García Acedo, el vicepresidente de la Diputación de Málaga, Juan Rosas, entre representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Ejército, el autor del Cartel, Ángel Calle, así como hijos predilectos, medallas de oros e instituciones predilectas de la ciudad.
El retrato de Isabel II presidió el estrado y el de Fernando VI la entrada. El acto fue conducido por la periodista Rocío Moltó, quien tras el saludo inicial, evocó lo que la ciudad comienza a vivir: «A nadie le resulta indiferente que cuando agosto ya ha andado más camino que el que le queda por andar, Antequera se viste de fiesta». Y no hay mejor manera de abrir este camino festivo «que dejando que la música nos envuelva. Ese lenguaje universal que nos transporta sin movernos, que despierta emociones y recuerdos, y que, en noches como esta, se convierte en la mejor antesala para lo que está por venir».
Para ello, este año se contó con una introducción musical muy especial de la mano de la Compañía José Galán de Flamenco Inclusivo. Se trata de un colectivo que nace en 2010 con el propósito de acercar, promover y difundir el flamenco y las artes escénicas entre los colectivos más vulnerables, los cuales no tendrían acceso a esta formación por ningún otro medio debido a su diversidad. Impresionante cómo fomentan el flamenco inclusivo con la fusión del guía y de la persona con capacidad especial. No ver o no andar no son barreras para no poder cantar flamenco o bailarlo. (Por cierto, entre muchos de los presentes, nos quedamos con la emoción de la concejal Sara Ríos que no se pudo contener). El público les despidió en pie y con un más que fuerte ovación.
Seguidamente, Francisco Fernández, Secretario del Ayuntamiento de Antequera, dio lectura al acuerdo de Junta de Gobierno Local de nombramiento de la Asociación en Pro de las Personas con Discapacidad Intelectual o del Desarrollo de Antequera y Comarca, ADIPA, como Pregonera de la Real Feria de Agosto de Antequera 2026. Fue cuando el alcalde Manuel Barón entregó el reconocimiento al presidente de ADIPA, Mariano Mir Muñoz.
Seguidamente se procedió al nombramiento de la Regidora de la Feria de Agosto 2026. Una mujer de bandera que vibra con todas nuestras tradiciones y que desarrolla su actividad profesional en la Guardia Civil. El Secretario procedió a la lectura del acuerdo de Junta de Gobierno por el que se otorga el nombramiento de Regidora a Macarena Espinar Rodríguez.
Hizo la entrega del título de Regidora el alcalde de Antequera, Manuel Barón. La teniente de alcalde Elena Melero entregó el abanico de la Regidora y Lourdes Moreno, Regidora saliente, le hizo entrega de un ramo de flores. A continuación, el secretario municipal fue nombrando una a una a las manolas de la Regidora, entregándoseles un abanico conmemorativo, de María Jesús Ramírez, y un ramo de flores. Isabel Conejo Martín, Carmen Belén Del Pino Narbona, Ana Isabel Del Pino Sierra, Begoña Lamparero Recuero, Pilar Peláez Gómez, Lucía Rojas Sancho y Sonia Ruiz Muñoz. Y, la pregonera de 2025, la periodista María Rosales presentó a ADIPA con una frase que resume lo que se vería y sentiría después: ¿y por qué no?
Un Pregón para todos los sentidos
Fue un Pregón diferente donde al ser a cuatro voces, se tuvieron que disponer dos atriles, uno a cada esquina de la presidencia. En cada uno se pusieron dos miembros de la familia de ADIPA. Así comenzaron con: «La feria está completa cuando todos formamos parte de ella. La feria es un lugar donde nadie pregunta quién eres antes de ofrecerte una sonrisa y quizá por eso la feria se parece tanto a la discapacidad intelectual». ¡Vaya arranque! Porque «aquellos que convivimos y trabajamos por ella hemos aprendido que la felicidad nunca ha dependido de correr más rápido, de hablar mejor o de entender todo a la primera. Hace 50 años un grupo de familias de Antequera soñaron con algo aparentemente muy sencillo para sus hijos e hijas con discapacidad intelectual: que algún día pudieran vivir una vida como la de cualquier persona». Y mientras, al piano, la increíble Saray Ruiz.
Con el paso de los años la feria ha ido llenándose de colores, «llegaron los primeros abrazos, los primeros trabajos, las primeras amistades, los primeros bailes, los primeros “si puedes”, las primeras oportunidades. Y un día casi sin darnos cuenta entendimos que la discapacidad intelectual nunca había sido el problema, el verdadero reto era aprender a mirar. Porque cuando uno mira con el corazón descubre que una persona con discapacidad intelectual no necesita compasión, necesita confianza, no necesita que hagan las cosas por ella, necesita que le permitan hacerlas por sí misma, no necesita sentirse diferente, necesita ser aceptada».
«Esta noche cuando paseemos por la Real Feria de Agosto de Antequera y veamos a un grupo de amigos charlando y riendo, quizás no sepamos quién tiene una discapacidad y quien no la tiene y esa será la mejor noticia». Porque significará que hemos dejado de poner etiquetas para empezar a ver personas. Pero cuando esta feria termine, se apaguen las luces, se desmonten las casetas y el silencio y la rutina vuelva a las calles, algo muy importante nunca debería apagarse: la capacidad de incluir, de respetar, de escuchar y de caminar juntos». ¡Vaya declaración de intenciones para arrancar.
Seguidamente profundizaron en la feria en sí donde «nuestra feria de agosto no empieza cuando se encienden las luces, empieza mucho antes. Comienza cuando las familias preparan los encuentros, cuando una madre prepara un traje de flamenca con cariño, cuando los niños se impacientan porque todavía faltan días, cuando las calles parecen sonreír porque saben que volverán a llenarse de vida».
Y ahí fue cuando tras esta introducción que emocionó y levantó una gran ovación, saludaron a los presentes. «Hay noches que pasan y hay noches que quedan para siempre en la memoria, ésta es una de ellas. Porque hoy no solo comienza una nueva Real Feria de Agosto, hoy una ciudad abraza a una parte de sí misma. Hoy no pregona solo ADIPA, hoy pregonan cientos de familias, pregonan 50 años de esfuerzo, pregonan miles de abrazos, miles de sonrisas, miles de pequeños milagros cotidianos».
«Yo amo mucho esta maravillosa tierra y me encanta su feria. Aquí nací, aquí tengo a mi familia, aquí tengo a mis amigos, aquí he encontrado mi amor y aquí formaré mi familia. Y cómo no, aquí también está ADIPA. La feria tiene algo especial, durante unos días desaparecen los agobios, nos saludamos más, nos abrazamos más. Hoy pregona una Antequera que cree en las personas, porque cuando una ciudad hace protagonista a quien durante tiempo estuvo en segundo plano, se convierte en una ciudad mucho más grande. Y nosotros no podemos sentirnos más orgullosos de decir: ¡Somos de Antequera!».
Cada pregonero compartió sus vivencias para mostrar los recuerdos que la feria les produce: «Cuando se anuncia el cartel de los conciertos de la feria de agosto, Antequera empieza a contar los días. Todos imaginamos ese momento en el que se apagan las luces, suenan los primeros acordes y miles de personas, sin importar la edad ni su forma de ser, cantan al unísono la misma canción. En ese instante desaparecen las diferencias y solo queda la emoción de compartir. Atrás queda para mí, aquel año donde con la canción de “Sabor de Amor” nacía precisamente eso, el amor y cada vez que vuelve a sonar, ya no escucho solo una melodía, escucho el eco de ese amor reflejado en los ojos de mis dos niñas. Hoy en este escenario está ocurriendo algo muy parecido. Se demuestra algo muy bonito y profundamente auténtico, que cuando una ciudad como Antequera confía en todas las personas, sin dejar a nadie atrás, siempre acaban sonando las mejores melodías y sucediendo cosas maravillosas. Porque hoy no estamos aquí solo nosotros cuatro».
Y es cuando salen al escenario: Vicente Bautista Martín, Juan Pablo Muriel Mejías y a la guitarra, Juanjo Sanzo. «De niño soñé un capote,
un albero de color, una plaza que gritaba: ¡Torero, torero… olé con valor! Soñé vestir de luces, de oro, seda y pasión, que un pasodoble me abrazara al latido del corazón»… «Porque hay faenas que no se lidian con capote ni con burladero, se lidian con una sonrisa, con esperanza y con un ¡yo puedo! Y si algún día al terminar la tarde, la plaza rompiera en emoción, yo no pediría trofeos ni medallas, sólo comprensión. Y sentir que entre los aplausos, alguien gritara con el alma entera: «¡Sacadlo a hombros!» Porque ese día no saldría a hombros un torero. Saldría a hombros todo un sueño». Otra ovación y el público que va de asombro a asombro. Qué manejo del capote y cómo vivió su gran noche tantas veces soñadas. ¡Vaya abrazo con su prima!
Lo pregoneros supieron piropear la ciudad y su Real Feria: «Una ciudad que cuenta con una feria de agosto que no es cualquier feria, tiene el título de Real y además una antigüedad de más de dos siglos, lo que la convierte en una de las más antiguas de España. Reconozcamos que nuestra feria de agosto tiene solera, nuestra corrida de toros goyesca tiene fama, nuestro camión de riego un valor incalculable y nuestra hospitalidad es bien conocida por ciudadanos del mundo entero».
Y de nuevo se centraron en el mensaje del Pregón: «Inclusión es que todos podamos disfrutar juntos de la feria, que todos podamos bailar, reír, subirnos a una atracción, cantar en un concierto, tomarnos algo con los amigos sin que nadie se quede mirando la fiesta desde la otra acera. Porque seamos sinceros, todos somos diferentes. Hay quien baila sevillanas como si hubiera nacido en una caseta y hay quien lleva tres ferias intentando que no se le enrede el volante. Hay quien se sabe todas las canciones del concierto y quien solo se aprende el estribillo. Hay quien tiene facilidad para unas cosas y quien necesita un poquito más de ayuda para otras. Y no pasa absolutamente nada. Porque cuando dejamos de mirar lo que nos diferencia y empezamos a valorar lo que podemos hacer juntos, ocurre algo maravilloso. Nos ayudamos, nos apoyamos, confiamos unos en otros y entonces no hay quien nos pare. Así es como avanza Antequera, no dejando a nadie atrás, sino caminando todos en la misma dirección. Porque una feria como la Real Feria de Agosto de Antequera es mucho más bonita cuando la disfrutamos entre todos».
Y nueva actuación de flamenco… Si la primera dejó asombrados al público, en esta segunda ocasión, fusionaron sus movimientos y cantes y comprobamos que ADIPA regalaba a la Real Feria un Pregón en el que nos compartían cómo han evolucionado estos 50 años gracias al respaldo de la ciudad, entidades y vecinos. Quizá se nubló y cayó alguna gotilla en forma de lágrima de todos los que formaron parte y ya no los vemos, la mayoría, porque esta familia tiene capacidad de sentirlos.
Y sin fuerzas para seguir compartiendo su corazón. «Antes de terminar, permitirnos detenernos un instante. Con el corazón rebosante de emoción y con un recuerdo muy especial para todas aquellas personas que hace ya cincuenta años tuvieron el valor, la generosidad y la esperanza de sembrar la primera semilla de ADIPA. Ellos soñaron con un mundo más justo cuando todavía parecía imposible. Gracias a su esfuerzo, hoy nosotros podemos estar aquí. A ellos, a quienes ya no están y a quienes siguen caminando a nuestro lado también les dedicamos este momento».
Y por ellos, «por nuestras familias, por todas las personas con discapacidad intelectual y por esta ciudad que ha decidido caminar de la mano de la inclusión, queremos decirlo alto, claro y con el mayor orgullo que cabe en el corazón». Y terminaron gritando todos: «¡La Real Feria de Agosto de Antequera es y siempre será la feria de todos! ¡Viva la inclusión! ¡Viva Antequera! ¡Y viva la Real Feria de Agosto de 2026!». Y si ya no sabíamos cómo nos iban a sorprender, mientras que el alcalde Manuel Barón se levanta para felicitarles y darles un reconocimiento, van y dicen: «Para terminar esta gran noche, nuestra gran noche, vuestra gran noche, invitamos a todos los asistentes a que se levanten para que bailemos todos juntos esta canción». Y pusieron de pie y a cantar «Mi gran noche» de Raphael, donde el alcalde hizo de cada antequerano que se hubiera puesto con ellos a bailar.
Terminaba un acto denso de sentimientos, donde ojalá tras la Real Feria, todos los grupos políticos, todas las administraciones, se sentaran y abrieran un frente común para conseguir el tercer sueño del año de ADIPA: abrir su nueva residencia que espera su apertura, obviamente con la concertación de las plazas. De nada servirán los aplausos y admiraciones si no reflexionamos sobre uno de los mensajes que nos dejaron en un Pregón de 50 años de ADIPA, muy de corazón… Y como dice el gran Raphael: «Caminaré abrazando a mi amor
por las calles sin rumbo descubriré que el amor es mejor cuando todo está oscuro Y sin hablar nuestros pasos irán a buscar otra puerta que se abrirá como mi corazón cuando ella se acerca ¿Qué pasará?, ¿qué misterio habrá?».





