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El obispo de Málaga José Antonio Satué preside la misa por San Francisco de Asís en la Casa de Madre Carmen en Antequera

El Colegio de Nuestra Señora de la Victoria de Antequera celebró este viernes 2 la festividad de San Francisco de Asís, contando con la presencia del obispo de Málaga, José Antonio Satué, que presidió la misa en el patio de la Casa Madre de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús.

El octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís se está celebrando en varios templos de Antequera, teniendo este fin de semana el culmen de los mismos. Por un lado, la iglesia de San Pedro lleva celebrando las misas dominicales con la imagen franciscana del santo (1182-1226), desde el 6 de septiembre y hasta el día 4 de octubre, contando con la participación activa de las cofradías de los Estudiantes y Dolores.

También, La Victoria, Belén y Capuchinos celebran un triduo del viernes 2 al domingo 4 de octubre. El primer día una Hora Santa a las 20 horas en La Victoria. El sábado 3, a las 19,30 horas, misa en Belén y el domingo 4, a las 20 horas, Eucaristía en los Capuchinos.

En La Victoria se ofrece la posibilidad de recibir la Gracia de la Indulgencia Plenaria, pudiendo acceder al templo de la Carrera de Madre Carmen como Templo Jubilar Franciscano, los domingos, para recibir el Sacramento de la Reconciliación (de 12 a 12,30 horas), incluso asistiendo a la celebración eucarística que tendrá lugar a continuación, desde el domingo 4 de octubre a las 12,30 horas.

Al inicio de este año 2026 el Papa León XIV abrió un Año Jubilar hasta el 10 de enero de 2027, debido a la conmemoración del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís, y como culminación de una serie de centenarios franciscanos que se han venido conmemorando como hitos importantes: Greccio, el Cántico de las Criaturas y la Impresión de las llagas en la Verna. Así, la Penitenciaría Apostólica concedió la indulgencia plenaria bajo las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa) para los fieles que peregrinen y visiten devotamente una iglesia franciscana o lugar de culto dedicado a San Francisco, según comunican desde el convento de la Beata Madre Carmen.

La celebración religiosa

La comunidad educativa de La Victoria participó en la Eucaristía, asistiendo alumnos, profesores y padres y madres de estudiantes del centro. En uno de los patios del centro se celebró la Eucaristía, presidida por el Obispo, que estuvo acompañado por los párrocos de Santiago, San Pedro y El Salvador, Francisco de Paula Aurioles y Salvador Musela, así como por los sacerdotes Ignacio del Postigo y el vocacionista Antonius Mboi. El coro del colegio acompañó musicalmente la ceremonia, con cánticos litúrgicos ordinarios, así como referentes a la reciente visita del Papa León XIV, San Francisco de Asís y Madre Carmen.

En la homilía, José Antonio Satué mandó un mensaje en el inicio del curso escolar con tres verbos de acción: mirar, alabar y reparar, dialogando con los jóvenes presentes. Esta directriz busca orientar a la comunidad —alumnos, profesores y familias— hacia una cultura de apreciación, gratitud y restauración activa. El modelo se aleja de la mera observación pasiva para demandar una percepción profunda («mirar con el corazón»), un reconocimiento explícito del valor («alabar a Dios y lo que se recibe») y una intervención proactiva para corregir fallos relacionales y estructurales («reparar amistades, relaciones y el entorno»).

La efectividad de este curso dependerá de la capacidad de la comunidad para internalizar y ejecutar estas tres directivas, convirtiendo la intención espiritual en acción tangible. Así en cuanto a «mirar» con un cambio de perspectiva. El primer mandato es trascender la visión superficial para adoptar una percepción más profunda. No se trata solo de ver con los ojos, sino de «mirar con el corazón» para reconocer el valor intrínseco que a menudo se pasa por alto.

En cuanto a alabar, aconseja buscar la cultura de gratitud, como la consecuencia natural de «mirar» correctamente: alabar, que se define como dar gracias y reconocer lo bueno que se ha recibido. Se identifica un riesgo operativo: aquellos con más recursos a menudo muestran menos gratitud porque normalizan sus privilegios. La fe proporciona una base de estabilidad («Tú, Señor, eres mi bien») que permite agradecer incluso en circunstancias adversas. Se propone una práctica diaria de acción de gracias antes de dormir como «medicina contra el pesimismo».

Y en cuanto a reparar, es la acción restauradora. La tercera directiva es la más proactiva: reparar activamente lo que está dañado. Inspirado en la historia de San Francisco de Asís, el mandato va más allá de lo físico para centrarse en la restauración de relaciones y comunidades. Se insta a sanar amistades rotas del curso pasado, pedir perdón y empezar de nuevo.

También reparar la relación con Dios: se propone reconectar y fortalecer el vínculo espiritual, especialmente para quienes puedan sentirse distanciados o enfadados. Animó a contribuir a mejorar el funcionamiento del colegio, la familia o los grupos de amigos, dejando las cosas mejor de como se encontraron.

Al término de la celebración, se ofreció una semilla de las tierras de Así, obsequiadas por unos amigos de La Victoria y se ofreció al pastor de la Diócesis de una coreografía que representa el eje del curso que acaba de comenzar. Fue la primera visita del Obispo a la comunidad fundacional de la Beata Madre Carmen.

Más información edición digital www.elsoldeantequera.com y de papel el sábado.
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